CC busca salida a la prohibición de las acampadas de este verano

Los nacionalistas recuerda que Blas Acosta y Sergio Lloret se comprometieron en febrero a elaborar unas ordenanzas reguladoras de las acampadas, «que a día de hoy no se han hecho»

CATALINA GARÍCA /PUERTO DEL ROSARIO

Coalición Canaria (CC) solicita al Cabildo de Fuerteventura que convoque urgentemente a los representantes del colectivo de campistas, ayuntamientos, la Dirección Insular de la Administración General del Estado y el Ejecutivo de Canarias para coordinar alternativas que permitan que la actividad pueda seguir desarrollarse este verano.

Los nacionalistas entienden que las medidas de control sanitario para evitar la extensión de la covid-19 son prioritarias y que en este sentido se deben garantizar. Pero también creen que, «con diálogo e información para establecer límites razonables», los campistas podrían seguir desarrollando su actividad durante los meses de verano en Fuerteventura.

A comienzos de 2020, trae a colación CC, el presidente majorero Blas Acosta asumió el compromiso de buscar una alternativa viable para las acampadas. Y el propio consejero de Ordenación del Territorio, Sergio Lloret, se encargó desde el Cabildo de elaborar unas ordenanzas provisionales que se pueden consultar en http://www.cabildofuer.es/cabildo/el-cabildo-propone-un-acuerdo-insular-sobre-la-regulacion-de-las-zonas-de-acampadas-en-fuerteventura/

Pero, a pesar del anuncio de Acosta y de Lloret, «a día de hoy no se ha hecho nada», lamentan los nacionalistas.

Única alternativa de ocio.

La práctica de las acampadas cuenta con una importante tradición en Fuerteventura, sostiene CC. «Para muchas familias es la única oportunidad de ocio veraniego que tienen. Se trata además de una actividad que contribuye a la economía local de muchos pueblos, supermercados locales, pequeño comercio, etc».

Por eso, los nacionalistas no entienden cómo se permiten actividades comerciales y de ocio «mucho más masivas» y, sin embargo, los campistas son perseguidos y prohibidos. Se da la circunstancia de que incluso en determinadas zonas del litoral majorero, aun cuando su presencia sea solo diurna y por una única jornada, se les ha obligado a cambiar su tradicional ubicación por la prohibición aprobada por el Gobierno de Canarias a principios de este verano para todas las islas.