El Delta destrozó el Dedo de Dios en Agaete / Juan Carlos Alonso

Se cumplen 16 años del paso de la tormenta Delta por Canarias

La intensa tormenta dejó siete fallecidos y 12 desaparecidos y millones de euros en daños en infraestructuras

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

Entre ayer y hoy se cumplen 16 años del paso de la tormenta tropical Delta por Canarias que dejó siete fallecidos, 12 desaparecidos y millones de euros en pérdidas por los destrozos ocasionados en infraestructuras de todas las islas. Inició su andadura en el golfo de Guinea, y, al contrario de lo que suele ocurrir, giró hacia el norte, manteniéndose estática cerca de las Azores para luego girar al este y no al oeste como ocurre normalmente.

Se empezó a notar en las islas más occidentales del archipiélago (La Palma y El Hierro) la mañana del 28, y a medida que pasaba el día se fue trasladando hacia el este, de modo que esa tarde ya empezó a actuar con fuerza sobre Tenerife (la isla a la postre más afectada). Durante la noche, los vientos arreciaron y llegaron a alcanzar los 140 kilómetros por hora en la costa y casi los 250 kilómetros por hora en el Teide.

El paso de la tormenta por Canarias se cobró la muerte de un hombre en Fuerteventura al ser arrastrado al vacío por la fuerza de los vientos, y la de seis inmigrantes subsaharianos que naufragaron en su cayuco a 200 km al sur de Gran Canaria, cuando trataban de arribar clandestinamente a la isla.

También hubo varios heridos y destrozos de consideración: amplias zonas de cultivo de las islas, como las de plataneras e invernaderos, fueron arrasadas (sobre todo en el valle de Güímar, en Tenerife); los pacientes de los dos últimos pisos del Hospital Universitario de Canarias (HUC) tuvieron que ser trasladados debido a la rotura de cristales, y numerosos ciudadanos tuvieron que pasar la noche en el Aeropuerto de Tenerife Norte1​ y en la estación de guaguas (autobuses) de Santa Cruz de Tenerife. También en el polígono industrial de Güímar hubo destrozos en varias naves industriales.

En las islas en las que los vientos arreciaron con fuerza, muchos árboles fueron derribados o arrancados de raíz, algunos de ellos centenarios. En Gran Canaria, el Dedo de Dios, hasta entonces uno de los símbolos identitarios de la isla y atracción turística, no pudo resistir a la fuerza de los elementos y se fracturó.

Unas 300.000 personas se quedaron sin suministro eléctrico, en algunos casos hasta durante una semana en las islas occidentales de La Palma y especialmente en Tenerife en el área metropolitana (Santa Cruz y San Cristóbal de La Laguna), Tegueste, El Rosario), y el sudeste (Arico, Fasnia y la comarca del valle de Güímar). En algunas zonas de Tenerife no se recuperó el suministro eléctrico hasta siete días después.