Esta imagen la aporta una empresa agrícola de Canarias que la semana pasada tiró 30.000 kilos de verduras y hortalizas por no poder venderlas. / C7

El consumo de alimentos cae un 15% y lastra a los agricultores, que tiran parte de producción

El mercado local, el único activo tras perderse el turismo, no es capaz de asumir la producción. Las cadenas presionan los precios a la baja y parte del producto se tira

SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Desde que comenzó el año los comercios de alimentación de Canarias -supermercados, híper y mercados- han notado que las segundas quincenas de cada mes el consumo se desploma con fuerza, como solía ocurrir a final de mes cuando la covid no había irrumpido en nuestras vidas.

Como indican distintas fuentes del sector consultadas, es como si el dinero del mes se agotara antes y obligara a recortar el gasto de los isleños, muchos de ellos sostenidos por ERTE y que tienen que hacer auténticos juegos de malabares para estirar el dinero de la prestación.

La difícil situación ha empeorado desde que empezó abril. Desde que se estrenó el mes el consumo ha caído de forma abultada en todo el segmento de la alimentación. Fuentes de las grandes superficies aseguran que el descenso ronda el 10% mientras que en los mercados la caída de la demanda oscila entre un 15 y un 20%. «El bajón de abril no es normal», asegura Carmen González, gerente del Mercado Central-Alcaravaneras, que afirma que el descenso del consumo se nota de forma generalizada en todos los clientes y en todas las categorías: fruta, verdura, pescado o carne.

Asegura que el comentario que más se oye en el mercado es que se ha vuelto a la crisis de 2008 y que los padres ya jubilados «están volviendo a ayudar a sus hijos».

Como en una cadena, la caída del consumo local -el único que quedaba activo ante la ausencia de turistas- está impactando en los agricultores y ganadores de las islas. La caída de la demanda está hundiendo los precios, que ya de por sí estaban al límite o por debajo de costes. El indicador d e precios (Ipod) que elabora Coag Canarias lo confirma: en marzo por cada euro que se pagaba al agricultor se vendía a tres euros en el supermercado (300%).

En productos como el calabacín y la col de repollo la diferencia entre lo que se paga al agricultor en origen y el precio de venta al consumidor es de un 900%: el productor recibe poco más de diez céntimos el kilo y se vende en el súper a casi un euro y medio.

La caída de la demanda impide, además, colocar toda la producción en el mercado. Muchos agricultores se está viendo obligados a tirar parte de la producción o bien dársela a los animales ante la imposibilidad de colocarla. Las imágenes que ilustran esta información se corresponden con una empresa de las islas que solo la semana pasada tiró 30.000 kilos de hortalizas y verduras.

La presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), Angela Delgado, asegura que en las dos semanas que llevamos de abril la caída de la demanda que han sufrido algunos productores, sobre todo de hierbas aromatizadas, frutas y hortalizas, ha llegado a ser del 40%. «Al haber menos demanda y la misma oferta, las cadenas de distribución están presionando los precios a la baja. Están apretando y obligando a vender por debajo de coste», indica Delgado, que apunta que la importación de producto de fuera no ayuda «en nada» al sector en las islas, que cada vez está «más asfixiado».

«Llevamos tiempo cuestionando la ayuda REA a la importación, sobre todo, en un momento en el que hay «sobrestock» en las islas pero nadie hace nada», señala.

La presidenta de Asaga asegura que esta fruta y verdura se podría regalar pero eso tendría un coste para el agricultor que no puede asumir. «Sería preparar en cajas, transportarlo y llevarlo al sitio. Solo podría ser si alguien fuera hasta las fincas a recogerlo», indica Delgado, que señala que a las organizaciones sociales se da parte de la producción pero tampoco pueden asumir todo porque se trata de producto perecedero. «Nos ha pasado más veces. Damos lo que no se coloca pero tienen un tope porque la mercancia se pone mala», manifiesta.

El Gobierno de Canarias podría articular mecanismos para la recogida y entrega de los productos.

El presidente de Coag, Rafael Hernández, denuncia la misma situación. «El consumo local está cayendo en los últimos dos meses a pasos agigantados, sobre todo en abril. Han caído las ventas de forma importante porque la gente no tiene dinero», indica Hernández. Tanto él como Delgado achacan la actual situación a los ERTE y las dificultades económicas de muchas familias isleñas.

Hernández asegura que los precios que se están pagando al agricultor son ahora «peores» que hace un año. Como se recordará, justo antes de que irrumpiera la covid y se decretara el estado de alarma los agricultores españoles se estaban movilizando por toda la geografía española para reclamar unos precios justos en origen, ante las grandes diferencias que se daban entre lo que recibía el agricultor por la mercancia y el precio en el que se ofertaba en los líneales de los supermercados.

«La situación ha empeorado de forma sustancial. La demanda ha caído y los precios se han presionado a la baja y esto afecta a la renta de los productores», indica Hernández, que apunta que hay muchos agricultores que están al límite después de más de un año de pandemia y unos precios que no cubren los costes.