Cañada Honda afronta el tercer arreglo en la misma calle en 8 meses

Lo que iba a ser una solución contra las riadas que provocaban las lluvias se ha convertido en una pesadilla para estos vecinos. Barranco de Tasarte vuelve a picarse para su desesperación

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Primero empezaron las obras para evitar que la calle Barranco de Tasarte hiciera honor a su nombre cada vez que caían cuatro gotas. Luego los sorprendió la lluvia. Y en abril pasado, con un episodio de precipitaciones de intensidad moderada, la riada levantó las tuberías que estaban colocando para evitar esto mismo y rompió lo que estaba hecho; y ahora hay que volver a picar. Los vecinos de Cañada Honda denunciaron que la finalización de los trabajos habían dejado unos lomos que dificultan la movilidad, de ahí que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria haya decidido obligar a la empresa constructora a rebajar estos badenes.

«Van a tener que picar para bajar la calle», explica Antonio León, uno de los vecinos afectados por estas obras. El problema ahora no solo estriba en la existencia de estos lomos, sino también en que el asfalto ha quedado al mismo nivel que las aceras, de tal modo que si vuelve a llover con fuerza es probable que las casas queden más expuestas que antes al riesgo de inundación.

«Ha habido tal cantidad de problemas que ni sabemos por qué se ha quedado así la obra», prosigue León, «pero tal y como se ha trazado la calle, corremos el riesgo de que se nos meta el agua en las casas».

Los vecinos están contrariados con la marcha de una obra que parece no tener fin porque siempre aparece algo que obliga a rehacer lo ya hecho. El presidente de la asociación de vecinos Atlante Norte, Marcos Santana, en declaraciones a la radio, explicó que «el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha decidido bajar estos lomos que se han generado y eso supondrá levantar otra vez la calle y volver a asfaltar, dejando tres o cuatro parches en una carretera recientemente asfaltada».

Para los residentes en esta parte del barrio, que se esconde entre Costa Ayala y Casa Ayala, no ha habido ni planificación ni control de la obra por parte del Consistorio capitalino. «El Ayuntamiento presume de estar con los vecinos pero no ha sido así», denuncia el representante vecinal.

Además, critican que la acera nueva no conecte con la entrada principal del barrio, según dijo Antonio León.

Debían acabar hoy

Las obras de urbanización de Cañada Honda fueron adjudicadas por el Ayuntamiento a la empresa Construplan Construcciones y Planificación por un importe de 479.951 euros, después de rechazar las ofertas de otras dos empresas por ser anormalmente bajas y no quedar justificadas sus propuestas.

El contrato se firmó en octubre de 2018 por un plazo de seis meses, pero la empresa pidió una ampliación debido a los daños de las lluvias de abril.

A la vista de lo sucedido, el Consistorio capitalino acordó acceder a esta petición y le dio de plazo hasta hoy para acabar las obras.