Manuel Regueiro. / ICOG

«La transición verde tiene un futuro negro sin cobre»

El presidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos alerta de los problemas de la industria minera en España

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Litio, tierras raras, cobalto o níquel son nombres que cada vez suenan más en plena transición ecológica. Ya no son sólo aquellos elementos de la tabla periódica que se escuchaban en las aulas, ahora son claves en el mundo. «Los coches tienen minerales y el teléfono con el que hablamos también», asegura Manuel Regueiro. Este geólogo llega al ecuador de su segundo mandato al frente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG). Una etapa que busca acercar la geología a los centros educativos: «Hemos desaparecido de los planes de estudio», denuncia. Junto a este reto, Regueiro también quiere hacer olvidar la mala imagen de la minería «se tiene una concepción de los años 50, pero ahora no es así». Ecología frente a minería, una dicotomía que puede ser conjugada, defiende Regueiro.

- La Geología es la ciencia que estudia la Tierra, usted que lleva una vida prácticamente dedicada a ella, ¿cómo ha cambiado o evolucionado el planeta?

- (Risas) Es muy interesante que alguien que es irrelevante como es el ser humano en la Tierra quiera analizar cómo está. El hombre, como todas las especies desaparecerá y el planeta seguirá su curso. Nos creemos súper importantes, pero es un poco presuntuoso querer valorar el estado de la Tierra desde el punto de vista del hombre.

- Reformulo la pregunta, ¿cómo estamos tratando nuestro entorno?

- Si lo hacemos desde el prisma de un geólogo, el hombre hace lo que está diseñado para hacer: colonizarla, urbanizar y adaptarse para mejorar su calidad de vida. Ahora mismo hay una relación aparente entre la existencia de los humanos y el aumento de la temperatura global, al menos en los países civilizados, y eso se podría considerar maltrato a la Tierra. Pero, si no estuviera el ser humano podría ocurrir igual, pero la responsabilidad del hombre es que sabemos lo que hacemos. Estoy seguro de que la mayoría de los ciudadanos quieren vivir en una casa o tener un móvil, pero para construir este entorno se ha tenido que afectar al planeta. Es mi visión de geólogo, que es distinta a la de un ciudadano.

«El hombre está haciendo lo que está diseñado para hacer en la Tierra: colonizarla, urbanizar y adaptarse para mejorar su calidad de vida»

- ¿Y qué es lo que le animó a tener esa visión distinta, la de un geólogo?

- Yo era muy de ir por el campo y coger piedras. Leí un libro muy ilustrativo de qué era la geología, porque uno puede pensar que son rocas y minerales, pero, realmente, es mirar el entorno con esos ojos diferentes y ver que debajo hay una inmensidad de cosas. Además, tiene muchas cosas prácticas, porque sin los geólogos no podrías estar hablando por un teléfono móvil, porque necesitas minerales. Pero esta profesión tiene mucho de antigualla y no atrae.

- ¿Hay relevo generacional?

- Gracias al volcán de la Palma hubo un repunte de las vocaciones, pero la gente mira las carreras donde se gana más dinero. En la actualidad, hay 6.000 geólogos desde que se creó la carrera y lo que puede haber en el mundo rondará el medio millón de 7.700 millones que hay en el planeta. No hay mucha gente haciendo este trabajo. El relevo generacional tiene mucho que ver con la vocación, pero el mundo se mueve en otras dinámicas.

- ¿Y cómo se puede atraer a los jóvenes?

- Hacemos multitud de cosas. Tenemos un proyecto para animar a las chicas, luego está, lo que llamamos, ‘La maleta didáctica’ para enseñar qué cosas se hacen con minerales. Intentamos animar, pero el Gobierno ha cambiado los planes de estudio y hemos quedado relegados como la Filosofía. Hemos escrito al ministerio de Educación para que sepan que esto es fundamental, pero tenemos el alcance que tenemos. Hace poco hemos estado con el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, pero hasta que te hacen caso, veremos qué pasa. Tienen que entender que aún siendo una carrera minoritaria, esta es importante.

- Se ha puesto de manifiesto la importancia de los geólogos como, por ejemplo, la erupción de La Palma…

- Sí y con cosas más cotidianas, porque un volcán es algo muy excepcional. Pero, todos los días hay terremotos o inundaciones que son más frecuentes. Llevamos años tratando de convencer a las Administraciones de que cumplan la Ley, porque sabemos dónde, por ejemplo, se van a producir las inundaciones y se pueden tomar medidas. Pedimos que se haga una cartografía de riesgos y cada vez que un ayuntamiento quiera construir algo haga un mapa que ponga qué pueda ocurrir, no solo por las inundaciones, que son el riesgo geológico más caro del país y se gastan millones en arreglarlo para que pase lo mismo, sino por los deslizamientos del terreno o hundimientos. Hay muchos riesgos geológicos y que se incorpore que si no se puede construir no se hace.

- Usted es especialista en rocas y minerales industriales. En los últimos meses y años han tenido mucha importancia en la situación estratégica del país. ¿Cuál es la situación? ¿Realmente existe ese tesoro bajo la Península?

- Obviamente existe, por eso las empresas se gastan miles de millones en investigar, por qué está ese tesoro. Hasta ahora se habla del litio de Cáceres y Galicia, porque se sabe que está ahí y solo queda que dejen que se abran estas explotaciones. Pero, hay un futuro muy negro para la transición verde si no hay cobre. Para los próximos 25 años no habrá transición verde, porque el déficit de cobre llegará al 25%. Va a ser el futuro oro, porque no habrá en el mercado. Si no se abren minas, no lo tendremos.

- Si se conoce su necesidad, ¿por qué no se extrae?

- Por oposición ecologista, fundamentalmente. Las autoridades tienen una ley que establece que hay que hacer un estudio de impacto ambiental y luego la Administración toma la decisión. Si el solicitante ha recibido el visto bueno del impacto ambiental debería abrirse la mina, pero no se hace por la presión ecologista. En el cerebro de la sociedad se ha metido que una mina es una destrucción del medio y si miras por la ventana, ¿qué ves? Una ciudad. ¿Qué hay más destructor que una ciudad? No queda nada del terreno, es destrucción total y para toda la vida. Una mina, la abres, la explotas y luego se restaura como marca la Ley. Hay una concepción de que la minería ha sido bastante destructora y rapiñadora del medio, porque lo han destrozado, pero ya no es así.

- ¿No se trabaja en esa limpieza de imagen?

- Por eso se ha creado la Fundación Minería y Vida para luchar contra esa mala imagen y formar porque, por ejemplo, si en el libro de Bachillerato tú pones que la minería destruye el medioambiente tú te quedas con eso. La clave es que si quieres hacer un edificio necesitas ladrillos que se hacen con arcilla y ¿de dónde se saca? De la cantera. El problema es que se ignora y se desconoce. Intentamos luchar contra eso, pero tenemos la influencia que tenemos. No niego que la minería es un agujero la tierra, no lo vamos a discutir, pero la minería de ahora no es la de hace 50 años y se puede restaurar.

«África es un continente ignoto y su geología es prometedora»

- Ahora se habla mucho de la minería submarina, ¿eso también es una opción para España?

- La Ley de Minas es muy curiosa, porque dice que se puede explotar el territorio continental y la plataforma, pero la Ley de Costas prohíbe la explotación de recursos minerales en la costa. Así que solo se puede usar para restauración de playas o fabricación de puertos, eso dice la Ley de Costas. Lo que se está haciendo en el mundo es la explotación de suelos en el ámbito internacional y de dar los permisos se encarga la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos. Se tardarán años en extraer el manganeso, pero si ya es difícil hacerlo en tierra firme, imagina en el fondo del mar. Es como la teoría de capturar un asteroide de oro y minarlo. Algún día se podrán hacer, pero es a largo plazo. Todavía hay recursos en el planeta y no se conocen. Hay muchas zonas sin explorar, África es un continente ignoto y su geología es prometedora. Habrá que ir a mirarlos y que dejen hacerlo.

- Pero, es necesario conjugar ambos intereses, la explotación y la protección.

- Sí, pero a mi me hace mucha gracia, porque no quieres que se exploten minerales pero luego gusta tener un teléfono móvil, un coche, una casa. Si no quieres hacerlo en España, lo van a traer de otro sitio y las leyes en Camerún, por ejemplo, no son tan estrictas como en España y allí se hará lo que les dé la gana con la mina, la tierra y los trabajadores. En España se hace un agujero, se extrae el mineral y se restaura, eso, creo, es lo que habría que hacer en todo el planeta.