José donoso, presidente de la Unión Española Fotovoltaica.

 

«La COP27 será recordada por su falta de ambición y conciencia para lograr la transición energética»

José Donoso, presidente de la Unión Española de Fotovoltaica, reflexiona sobre el escaso papel que han tenido las renovables en la última cumbre del clima de Egipto

JOSÉ DONOSO

«El cambio climático es la mayor amenaza para la salud de las personas del Siglo XXI. Según confirma la OMS, no se trata sólo un problema para las generaciones futuras, sino que ya está sucediendo. En concreto, en España, el Instituto de Salud Carlos III cifra que habrá 250.000 muertes adicionales en 2030 vinculadas a los efectos de la emergencia climática en nuestro país.

Ampliando la mirada, nos damos cuenta de que estos datos trascienden a nuestras fronteras: un reciente estudio de la ONU ha puesto de manifiesto que, pese a que Europa es la actual zona cero del cambio climático y sus efectos van a avanzar de manera igualitaria al resto de continentes si no actuamos de manera contundente en la próxima década.

No cabe duda de que debemos acelerar la transición energética como estrategia de contención, haciéndonos las preguntas correctas, pero con un ritmo de avance lo suficientemente rápido como para que nuestro letargo no se convierta en el balón de oxígeno de esta crisis climática.

La COP27 organizada con un criterio discutible en Egipto, abría una nueva oportunidad para volver a intentarlo y por ello, tratamos de lanzar nuestro mensaje: la lucha contra el cambio climático debe centrarse en buscar la neutralidad de carbono mediante la sustitución de los combustibles fósiles por la eficiencia energética, las energías renovables y con el complemento imprescindible de las tecnologías de almacenamiento.

Reivindicamos también el papel protagonista de la energía solar ante este y otros desafíos que ya plantea la emergencia climática: la energía solar contribuye, además, a evitar la degradación del suelo y preserva la biodiversidad.

Una edición más, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tenía como objetivo renovar y extender los acuerdos alcanzados en el histórico Acuerdo de París. Sin embargo, de poco han servido las continuas llamadas de atención de la emergencia climática o las reivindicaciones ciudadanas: la COP27 termina como una cumbre totalmente a la defensiva respecto a los objetivos de reducción de emisiones de CO2.

«La energía solar contribuye a evitar la degradación del suelo y preserva la biodiversidad»

Los acuerdos hablan de la necesidad de aceleración de los objetivos renovables situándolos al mismo nivel de las tecnologías bajas en emisiones (gas), al mismo tiempo que se no se ha conseguido incluir un llamamiento a reducir las subvenciones y ayudas a los combustibles fósiles.

Pese al protagonismo que ha tenido la energía en esta edición, debido al contexto actual de crisis energética y emergencia climática, la COP27 será recordada por la falta de ambición y conciencia por la consecución de una transición energética mundial.

Esta edición ha bajado el telón con un acuerdo de última hora que admite, por fin, la creación y puesta en marcha del Fondo de Compensación por pérdidas y daños para ayudar a los países en desarrollo que son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático. Interesante iniciativa. Pero queda pendiente decidir qué países se entienden por vulnerables y quien aportará el dinero.

En la mente de muchos está el recuerdo del fracaso de los mecanismos de desarrollo limpio, que terminaron en su mayor parte en manos de la industria china, y no precisamente la renovable. Es cuestionable que en este momento los BRICs se presente como beneficiarios de los fondos que se puedan obtener.

«La COP27 será recordada por la falta de ambición y conciencia por la consecución de una transición energética mundial»

Las decepcionantes conclusiones de la COP27, en los que permanecen los combustibles fósiles como una opción válida de generación eléctrica pese a los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, no sólo penalizan la salud del planeta sino que son también negativos para el desarrollo sostenible y la creación de oportunidades económicas para la ciudadanía.

Y es que, según la Agencia Internacional de la Energía, las energías renovables ya generan más empleos que los combustibles fósiles en todo el mundo.

Unos resultados que han puesto de relieve la banalización de uno de los foros más importantes del mundo para generar conexiones y tomar las decisiones correctas en la lucha contra el cambio climático.

Días después de su clausura, el mundo afronta la emergencia climática con el recuerdo de una COP27 que, lejos de estar a la altura de la gravedad de la situación, se ha convertido en un plató de televisión o en un canal de Telegram donde los debates con buenas intenciones, los focos y las cámaras han absorbido por completo la capacidad real de la Cumbre para frenar el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad.

Sin embargo y pese al desánimo que hayan podido generar las conclusiones y pactos en Egipto, seguir avanzando en la implementación de energías renovables, en general, y de energía solar, en particular, es clave. Para la salud del planeta y para la de toda la ciudadanía».