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El mayor ensayo de la semana laboral de cuatro días demuestra cómo transforma a la plantilla

El mayor ensayo de la semana laboral de cuatro días demuestra cómo transforma a la plantilla

Científicos de la Universidad de Cambridge publican sus conclusiones tras chequear la actividad de 61 empresas y 2.900 trabajadores británicos en un experimento social que ha durado seis meses

Miércoles, 22 de febrero 2023

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Un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha publicado esta semana sus conclusiones sobre el mayor ensayo realizado hasta el momento de la implantación de la semana laboral de cuatro días. Entre diciembre y junio del pasado año 2022, 61 empresas de distintos sectores y tamaños, desde grandes consultoras a pescaderías de barrio, se comprometieron a implantar la reducción de jornada en sus plantillas sin alterar los salarios. En total, 2.900 trabajadores participaron en este experimento social cuyos resultados ya han sido entregados a los legisladores británicos y reabren el debate en Reino Unido y, por qué no, más allá de sus fronteras.

Los datos obtenidos por el equipo de investigadores de la citada universidad hablan a favor de la implantación de esta medida porque mejoran el bienestar del trabajador sin que se vea tocada la productividad y la buena marcha de las las compañías.

Esto último, que ha sido siempre enarbolado como el -presunto- talón de Aquiles de este nuevo modelo laboral, queda en entredicho por el citado estudio. Tanto es así que 56 de las 61 empresas participantes han manifestado su intención de continuar con esta reducción de las horas de trabajo. De ellas, 18 han anunciado que la implantan de forma permanente.

El escenario que les anima a tomar esta decisión se traduce en un descenso de las bajas por enfermedad, un personal notablemente menos estresado y una mayor fidelidad a la compañía. La fuga de talento, la gran renuncia... esos conceptos que tanto preocupan hoy en el mundo de las empresas podrían encontrar su bálsamo en una forma distinta de distribuir las tareas y el tiempo empleado en ellas, según este ensayo.

Así, los resultados hablan de una reducción del 65 % en los días de baja por enfermedad y una caída del 57 % en el número de empleados que abandonan las empresas participantes, en comparación con el mismo período del año anterior.

Los ingresos de la empresa apenas cambiaron durante el período de prueba, e incluso aumentaron marginalmente un 1,4 % en promedio para las 23 organizaciones que pudieron proporcionar datos al cierre de la publicación.

Un modelo flexible

Además de las cifras objetivas aportadas por las compañías, los investigadores realizaron un trabajo de campo con entrevistas en profundidad que tampoco se había hecho hasta el momento en otras investigaciones. Encuestaron a los empleados antes, durante y después de todo el ensayo para medir el efecto en su día a día, tanto dentro de las empresas como en su tiempo libre. «Los niveles autoinformados de ansiedad y fatiga disminuyeron en todas las plantillas, mientras que la salud mental y física mejoró», concluye el estudio.

La conciliación fue uno de los puntos fuertes a favor del bienestar ganado por los trabajadores. «Un 60% de los empleados encontró más capacidad para combinar un trabajo remunerado con los cuidados familiares». Y más allá aún: un 62% dijo haber mejorado su vida social y las relaciones personales gracias a este cambio. Vida social que la pandemia puso de relieve como uno de los pilares básicos en los que se fundamenta la salud mental de las personas.

Todo, con modelos diferentes de aplicación de la reducción de jornada. Unos eligieron los fines de semana de tres días. «Para muchos padres con hijos pequeños esto ha supuesto un ahorro en la contratación de personal para cuidados», dice el informe.

Otras empresas han reducido a lo largo de los cinco días de la semana las horas de trabajo. Incluso hay quienes, como algunos negocios de restauración, que han adaptado los horarios por temporadas en función de la demanda.

Cuando se les preguntó a los empleados cómo usaban el tiempo libre, la respuesta más repetida fue: «Administración de la vida». Se refieren a las compras, tareas domésticas y demás responsabilidades que, al no tener que dedicarse a ellas durante el fin de semana, les permitía descansar y dedicarse al ocio en esos días.

«Era común que los empleados describieran una reducción significativa del estrés», dijo la investigadora de Cambridge, Niamh Bridson Hubbard.

¿Cómo se resuelve la ecuación de la productividad?

¿Menos horas de trabajo no significa siempre menos trabajo resuelto? El director de la investigación, el sociólogo Brendan Burchell, dio una explicación al respecto: «Antes del ensayo, muchos dudaron de que veríamos un aumento en la productividad para compensar la reducción del tiempo de trabajo, pero esto es exactamente lo que encontramos. Muchos empleados estaban muy interesados en encontrar en ser más eficientes por sí mismos».

Se puede decir que «mataban menos el tiempo» e indagaban en herramientas que hicieran incrementar su productividad en menos horas.

Entre las medidas tomadas por las empresas para reducir horas sin comprometer la productividad citan entre otras: reuniones más cortas con agendas más claras, tiempo de concentración sin interrupciones, reducir las cadenas largas de correo electrónico y listas de tareas al final del día para hacer el relevo del trabajo efectivo y anticipados al día siguiente.

Estos recursos han valido para todo tipo de organizaciones involucradas, que van desde tiendas pequeñas online, a empresas de servicios financieros, estudios de animación, compañías de marketing y publicidad y tiendas locales de pescado o 'chips'. El sector de la educación y la salud también está representado.

El estudio de Cambridge cita como uno de los puntos negativos destacados por algunas empresas muy concretas la falta de creatividad en un entorno de mayor concentración laboral. «Menos convivencia en el trabajo debido al 'tiempo de concentración' va en detrimento de la creatividad. Ya que, a menudo, «la conversación no estructurada» genera nuevas ideas. En grandes corporaciones también reconocieron estar preocupados por la mayor carga de trabajo en determinados puestos

El piloto español, en marcha

El Ministerio de Industria español publicó a finales del pasado mes de enero la apertura del concurso para que pymes del sector industrial -y consultoras especializadas en dicha actividad- se postulasen para percibir ayudas de hasta 200.000 euros si se comprometen a implantar dicha modalidad organizativa durante el plazo de dos años. Las empresas deberán tener una antigüedad mínima de tres años, menos de 250 trabajadores y hasta 50 millones de volumen de negocio. A diferencia del experimento realizado en Reino Unido, el plan español contempla que las empresas autoevalúen su productividad y la implantación del modelo en las plantillas.

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