¿Qué lastra la salud mental de los trabajadores españoles?

La crisis económica, la guerra y factores como la carga de tareas y malas expectativas lastran el bienestar de uno de cada tres empleados según un estudio de Adecco

A. HERRANZ

Uno de cada tres trabajadores en España siente que su salud mental ha empeorado en el último año. Así lo pone de manifiesto el segundo Observatorio Adecco sobre Bienestar emocional y factores psicosociales. Unos datos que no están lejos de lo que constatan las propias empresas, ya que el 25% de ellas afirma que una cuarta parte de sus trabajadores se han visto afectados por trastornos psicológicos como ansiedad, depresión o estrés postraumático en este mismo periodo. Es más, el 12% de las empresas aumenta esta cifra a más de la mitad de sus empleados.

Según este informe, la crisis económica y otros factores externos a las compañías están detrás del aumento de estas cifras del bienestar emocional de los empleados. Así al menos lo señalan el 59% de las más de 43.000 empresas encuestadas para el estudio.

Ante estos datos, prácticamente 2 de cada 3 empresas cree que tienen más riesgo de padecer el síndrome del 'trabajador quemado' ('burnout') que el año pasado y 6 de cada 10 considera que la 'renuncia silenciosa' ('quiet quitting') se ha incrementado en algún grado en el último año. Tanto es así que más de la mitad de las empresas consideran que se trata ya de un asunto que afecta a las personas trabajadoras, especialmente a los más jóvenes para el 32% de las compañías.

Estrés por carga mental

Teniendo en cuenta que el 64% de las organizaciones cree que, pese a la situación de incertidumbre geopolítica y económica actual, las causas del estrés de sus empleados suelen estar vinculados a la carga mental por las tareas a desarrollar, no es de extrañar que 6 de cada 10 considera que detrás del 'quiet quitting' está la falta de consecución de las expectativas de los trabajadores (condiciones de trabajo, salario, etc.).

En cuanto a las condiciones de flexibilidad muchas veces reclamada por los empleados, 3 de cada 4 empresas considera que la experiencia del teletrabajo post confinamiento por las personas trabajadoras está siendo muy satisfactoria desde el punto de vista de la salud mental, aunque el 43% considera necesario que se busque un equilibrio legal entre flexibilidad, control del tiempo de trabajo y desconexión/reconexión.

Pese a estos datos, más de la mitad de las empresas considera que la 'renuncia silenciosa' no está muy relacionada con la crisis de salud mental post pandémica, mientras que el 32% considera que sí que lo estaría en algún grado.

Pero lo cierto es que el 90% de las empresas reconoce que después de la pandemia es necesario reforzar las áreas de psicosociología en la gestión de personas y prácticamente 8 de cada 10 están convencidas de que la implantación de sistemas de gestión de la salud psicológica puede ayudar a gestionar de forma más competitiva y sostenible esta materia.

Cabe señalar en este punto que casi la mitad de las organizaciones (46%) considera que el papel del servicio de prevención de riesgos laborales no está siendo determinante en la gestión exitosa de la salud mental tras la pandemia. En el otro lado de la balanza se sitúa un 37% de las empresas, que sí considera que es determinante.

Un asunto personal pero también colectivo

En lo que casi todas coinciden (8 de cada 10) es en que las cuestiones de salud psicológica deberían tener mayor tratamiento en los convenios colectivos y deberían contar con un tratamiento más colaborativo por parte de la representación de las personas trabajadoras.

Para ello se reclama más soporte por parte de las Administraciones Públicas, tanto para empresas como para trabajadores. Así lo defiende el 92% de las organizaciones encuestadas (prácticamente el mismo porcentaje de empresas que creen que la nueva estrategia española de salud mental debería dar más importancia a las cuestiones de salud laboral y recoger más medidas de apoyo para empresas y empleados), mientras que el 81% reclama cambios en la normativa legal para tener un marco de seguridad jurídica para el tratamiento por las organizaciones de los factores psicosociales.

En este punto, cabe señalar más de la mitad de las empresas (55%) no creen que los directivos deban liderar la gestión emocional de los equipos. Es más, el 86% reconoce no estar preparadas culturalmente para que un mando directivo reconozca su vulnerabilidad y necesidad de apoyo psicoemocional y más de la mitad asegura que estos puestos no reciben la formación necesaria para tener competencias que les ayudan a gestionar su salud mental.

Sin embargo, el 37% de las compañías creen que los empleados también deben estar más implicados en su propio cuidado, por lo que esta nueva normativa debería fomentar este compromiso del lado de las personas y no dejar la responsabilidad sólo a las organizaciones para el 44% de las organizaciones, entre otras cosas porque la mitad de ellas reconocen que hay aspectos externos al trabajo (como el consumo de alcohol y drogas, o conflictos en la vida privada de las personas) pueden afectar negativamente en la salud de sus empleados y, por tanto, de su organización.

 

El peligro del acoso

El informe también subraya que las empresas reconocen que el acoso laboral es uno de los principales riesgos para la salud mental y 7 de cada 10 defienden que haya una mayor implicación de los representantes de los trabajadores en la gestión de estas crisis. Reclamando, de nuevo, un marco jurídico que contemple estas situaciones, casi la mitad de las empresas aseguran que, cuando hay un protocolo de actuación, se mejora la transparencia y sensibilidad de toda la organización, aunque el 62% de las empresas creen que estos protocolos no tienen perspectiva de género. De hecho, un 73% de las organizaciones creen necesario introducir esta visión para mejorar los protocolos de acoso laboral y de acoso sexual o por razón de sexo.