Los embalses están casi vacíos en febrero. / EFE

«Estamos en una situación de sequía meteorológica»

El campo espera las lluvias como agua de mayo para sortear la crisis hídrica este ejercicio

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

«No se aprecia el valor del agua hasta que se seca el pozo» reza un un proverbio inglés. En algunos lugares de la Península Ibérica continúan sin sacar 'de paseo' los paraguas. Los Reyes Magos trajeron lluvias, estas fueron las últimas registradas en algunas zonas de España.

Ausencia de precipitaciones que ha dejado un enero seco y «los modelos predictivos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apuntan a un febrero igual», apuntan los expertos han encendido los primeros signos de alerta. «Estamos en una situación de sequía meteorológica», advierte Alberto Garrido, director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín.

El pasado mes de enero, los pluviómetros de la Aemet registraron de media 21,9 mm, lo que ha supuesto el inicio de año más seco desde hace casi dos décadas. «Si nos adentramos en esta situación en primavera es alarmante», comenta José Martínez Fernández, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Salamanca.

No obstante, no es la primera vez que se registra un largo periodo sin lluvias en los meses invernales. En el año 2005, según datos de la Agencia Estatal Meteorológica, estuvo casi 80 días seguidos sin llover en puntos de Extremadura y entre 60-70 días en Andalucía y entre 50-60 días en la Comunidad de Madrid.

«La capacidad de los embalses españoles está diez puntos por debajo con respecto a hace un año»

José Martínez

Catedrático de Geografía Física de la Universidad de Salamanca

«Estamos por debajo de una situación normal», señala Martínez. El primer cuatrimestre del año hidrológico, comprendido entre el 1 de octubre de 2021 y el 31 de enero de 2022, ha echado el cierre con un total de 192 litros por metro cuadrado, cuando «el promedio normal para esa época son alrededor de 300».

Una crisis hídrica que ya deja su huella en algunos lugares del país. «La capacidad de los embalses españoles está diez puntos por debajo con respecto a hace un año», apunta Martínez. «La situación en el Guadalquivir es preocupante», añade.

La media nacional toca el 44%, según datos del Ministerio de Transición Ecológica, número por debajo de los datos de 2021 y de la media de la década. El farolillo rojo lo anota el sur de España con la cuenca del Guadalquivir con un escaso 28% de su capacidad total. La gran preocupación se centra en el gran embalse español de La Serena en Badajoz (Extremadura). Hace diez años, su capacidad estaba al 60%, lejos del 14,71% que registra estos días.

«Hace por lo menos 20 años que el embalse no estaba tan bajo. A nosotros nos afecta turísticamente bastante en verano por el tema de la playa. Con un 14 por ciento de capacidad estamos empezando a temer restricciones. El campo está verde, pero no como debería estar en esta época del año», señala Fernando García Arévalo, alcalde de Esparragosa de Lares, uno de los municipios bañados por esta lámina de agua.

Así, este 2022 suma ‘dos’ sequías, según el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico: meteorológica e hídrica. La primera aparece cuando «se produce una escasez continuada de las precipitaciones». A su vez es la causante de su hermana, la hídrica que «puede definirse como aquella relacionada con periodos de caudales circulantes por los cursos de agua o de volúmenes embalsados por debajo de lo normal».

«Repensar el modelo»

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el pasado 2018, último año del que se tienen registros, se suministraron a las redes públicas de abastecimiento urbano 4.236 hectómetros cúbicos (hm3 ) de agua, lo que supone que cada español consumió 133 litros por habitante y día. «Esto es solo el 20% del total de España», avanza Rafael Séiz, experto del programa de Agua de la oenegé WWF. «El problema está en los sistemas de producción de alimentos», añade. «No tenemos capacidad para asegurar esta demanda con embalses y acuíferos».

En uno de sus últimos informes, WWF advierte de que en 2050 nuestro país será «mucho más cálido y seco» y habrá zonas que vivirán bajo estrés hídrico. «No es cierto que haya menos precipitaciones», rebate el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Salamanca, «se concentran en periodos más cortos», puntualiza.

«No todos nuestros males con el agua se deben a la falta de precipitaciones»

Rafael Séiz

Experto del programa de Agua de WWF

Con el cambio climático, asegura el portavoz de WWF, «la incertidumbre sobre las precipitaciones va a ser mayor» y «nuestra garantía que son los embalses están bajo mínimos», destaca.

En 2019, la oenegé avisaba de que la tercera parte del territorio español tenía sus acuíferos en riesgo de sobreexplotación o están sobreexplotados. «No todos nuestros males se deben a la falta de lluvias», denuncia Séiz. «Tenemos que adaptar la producción a nuestros recursos hídricos y eso, aunque duela decirlo, quizá pasa por reducir los regadíos intensivos», explica.

Problemas para los agricultores

A pesar de los datos y las alertas, al abrir el grifo sigue saliendo agua. Sin embargo, la lluvia del cielo no cae y los embalses se evaporan. «Debido al calentamiento global, la evaporación es más intensa y prolongada», explica José Martínez. «Si febrero y marzo mantienen la tendencia, los agricultores tendrán problemas», avanza el director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín. «No creo que haya problemas para el abastecimiento de los hogares», tranquiliza. «Las reservas están garantizadas, porque la Ley dice que es un uso prioritario», apostilla Séiz.

«No creo que haya problemas con el abastecimiento de agua en los hogares españoles»

Alberto Garrido

Director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín

No obstante, el panorama no es alentador. Los pronósticos de la Aemet para febrero son de un mes «cálido y con pocas lluvias». Aseguran sus expertos que «panorama es similar» para los primeros meses de este 2022 con un 50 % de probabilidad de que las lluvias estén por debajo del promedio normal en la mayor parte de la península, un 30 % de probabilidad de que se queden en los valores normales y sólo un 20 % de probabilidad de que se superen.

Bajo este panorama, los agricultores españoles miran al cielo y a los despachos ante esta sequía meteorológica e hídrica. «Si sigue esta tendencia vamos a tener cosechas flojas y malas», comenta Garrido. El campo español reclama al Ejecutivo central la aprobación del Real Decreto de sequía que regule el reparto del agua y ayudas más exenciones para afrontar esta problemática.