De izquierda a derecha: Ferran Curtó, coautor del informe, Àngel Castiñeira, director de la Cátedra de LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade y coautor del informe, y Anna Mª González, coautora del informe. / La Caixa

La globalización, un arma de doble filo para conseguir los planes de sostenibilidad

Las empresas están cada vez más concienciadas con los ODS

A.HERRANZ Madrid

El V Informe «La Contribución de las empresas españolas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Las tensiones en la transición hacia la sostenibilidad», elaborado por la Cátedra de LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade con la colaboración del Observatorio Social de la Fundación 'La Caixa', pone de manifiesto cómo la globalización es un arma de doble filo a la hora de conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Una de las primeras conclusiones del estudio es que hay cada vez más una sensibilización a la incorporación de la agenda 2030 desde que se aprobara en 2015, especialmente entre las grandes empresas. El informe analiza si las 101 empresas cotizadas (tanto con sede en España que participan en bolsa como las españolas que cotizan en otros mercados) presentan informes no financieros sobre sus planes y acciones de sostenibilidad. El porcentaje de organizaciones que reporta información no financiera ha aumentado un 14% en tan solo un año, del 72% al 86%.

Desde la primera edición, este número no deja de crecer, aunque Anna Mª González, directora de proyectos de la Cátedra LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade y coautora del estudio, reconoce que en el ámbito de las pymes este nivel de sensibilización «es muy inferior» aunque «hay un estadio de madurez creciente«.

 

Sensibilización y obstáculos

Esta misma responsable asegura que los informes no financieros presentados tienen «un nivel de ambición muy elevado«. Los ODS que las empresas destacan más en sus memorias son el ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), mencionado por el 70% de las compañías, y el 13 (Acción por el clima) por el 66%, seguidos de los ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura), el ODS 12 (Producción y consumo responsables) y el ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos), mencionados por 6 de cada 10 empresas. En cambio, los objetivos 2 (Hambre cero) y 14 (Vida submarina) continúan postergados, al ser mencionados por menos del 20% de las empresas.

Según explica la coautora del estudio, las empresas realizan un análisis de materialidad sobre estos ODS, lo que «les permite destacar cuáles son las cuestiones más relevantes para ellas y en las que las empresas pueden tener una mayor capacidad de impacto«.

Por tanto, se eligen «cuestiones muy vinculadas a aspectos técnicos de las empresas y que inciden en su modelo de negocio» lo que supone un arma de doble filo. Por un lado, el reto reside en que las empresas puedan evaluar «cuál es su impacto en todos los grupos de interés; es decir, incorporar a proveedores, comunidades locales, administraciones públicas o instituciones académicas para trasladar esos impactos positivos« a los diversos agentes. Por otro lado, y dada la globalización, situaciones externas como pandemias o guerras hacen tambalear la consecución de estos mismos objetivos. Así, la guerra contra Ucrania y la escalada de precios en la energía son «sin duda dificultades a la hora de vislumbrar una transición ecológica«. «Si las consecuencias de la COVID y la restricción de movimientos siguen provocando cuellos de botella en las cadenas de suministro, nos situaremos en una perspectiva en la que seguiremos sin tener acceso a algunos productos. Si las políticas de refuerzo de la soberanía en clave nacional (como China) suponen no permitir la exportación de algunos recursos estratégicos de materias primas, esto también tendrá impacto en estos materiales», contextualiza la investigadora.

Por eso, se puede decir que la consecución de estos planes de sostenibilidad es algo que va intrínsecamente ligado a la globalización tal y como la conocemos. «Nos enfrentamos a un escenario en el que habrá que redactar sin duda las estrategias», explica Anna Mª González.

La sostenibilidad no es secundaria

Pese a que el estudio reconoce que el contexto socioeconómico post pandemia y el entorno inestable provocado por la guerra en Ucrania introducen nuevos riesgos sobre la capacidad de reorientar los modelos de desarrollo actuales y de dar respuesta a la crisis climática y medioambiental, la desigualdad y a la superación definitiva de la pandemia, los autores del mismo aseguran que todas las empresas entrevistadas tienen una «visión comprometida con la sostenibilidad» y que esta «no se concibe como una opción» o un plan secundario.

«No tienen ese dilema. Saben que serán sostenibles o no serán y que la viabilidad de su negocio tiene que adaptarse a todos estos cambios», señala Anna Mª González. Por eso, afirman los autores del informe, cada vez más las empresas trasladan como riesgos financieros aspectos vinculados con la sostenibilidad.

En este punto, cabe señalar que hay sectores que están más adelantados que otros. Así, las empresas que están en el sector de petróleo y gas han sido más adelantadas. Así, por ejemplo, el estudio destaca que dos de cada tres empresas integran la economía circular en sus informes. En concreto, ocurre en todas las empresas del mercado energético, seguidas del tecnológico (86%), de la industria y la construcción (80%), de las empresas de bienes de consumo (43%) y de servicios de consumo (36%).

En cuanto al bloque de personas, desciende moderadamente el porcentaje de empresas que comunican sobre políticas de igualdad de género. En 2021 el 43% de las empresas reporta de modo general y solo el 4% lo hace de manera detallada (en ambos casos 2 puntos por debajo de 2020). También empeora el reporte sobre la discriminación en la retribución salarial. En 2021, el 39% de compañías menciona este tipo de políticas, 10 puntos menos que en 2020. En cambio, sí han aumentado del 16% al 25% el reporte sobre políticas de conciliación. Algo similar sucede con los protocolos contra el abuso laboral, cuyo reporte ha subido dos tercios respecto al año anterior.