Los protectores solares que no contaminan el mar se abren paso en el mercado

Las marcas comienzan a retirar los químicos clásicos de estos filtros tras constatarse que afectan a la salud de la vida marina

A. HERRANZ

Cuidar la piel pero también de los océanos. Este es uno de los retos a los que se enfrenta la industria de cremas solares, después de constatar varios estudios científicos que algunas de las sustancias empleadas son perjudiciales para la vida marina. El hecho más reciente que pone en jaque a estos productos es la calificación de bandera negra de Greenpeace a una playa en la que por primera vez se ha detectado contaminantes procedentes de filtros solares tras analizar las aguas.

En 2008, un estudio de la Universidad Politécnica de las Marcas de Ancona (Italia) descubrió que tres ingredientes químicos u orgánicos de los protectores solares (oxibenzona, butilparabeno y octinoxato) podrían ser los responsables del blanqueamiento de los arrecifes de coral.

Considerado como la primera prueba científica del impacto de los protectores solares en estos seres, el estudio confirmó lo que algunos (científicos y ciudadanos) pensaban: que el turismo, de forma inconsciente, impacta de este modo en los ecosistemas marinos.

Años más tarde, en 2015, se realizó el primer estudio en el que se constataba que la oxibenzona, un ingrediente común que bloquea los rayos ultravioleta (UV) en los protectores solares, tiene un impacto en el medioambiente.

Más concretamente, afecta a las larvas de coral y hace que los arrecifes sean más susceptibles a la decoloración. Según este mismo estudio, entre 6.000 y 14.000 toneladas de crema solar iban a parar a las zonas de arrecifes de coral de Hawái cada año.

De hecho, este estudio conllevó que Hawai fuera uno de los primeros países en prohibir expresamente el uso de determinadas cremas solares con sustancias tóxicas para el medio ambiente y que se siga empleando el término 'Reef Safe' como garantía de que las lociones cumplen con estas exigencias.

La oxibenzona, una de las sustancias prohibida

Aquello fue lo que empezó a motivar que hubiera movimiento internacional para prohibir la venta de protectores solares que contienen oxibenzona y que se tomaran otras medidas, controlando más que tipos de sustancias contienen estas cremas.

El homosalato, el octisalato, el octocrileno y la avobenzona también plantean problemas medioambientales y de salud, como han constatado, entre otros, la Comisión Europea. Otros ingredientes que deben evitarse son los parabenos, el 4-metil bencilideno alcanfor, el ácido para-aminobenzoico (PABA) y el triclosán.

Algunas de estas sustancias forman parte de una lista, Protect Land + Sea Certification – Haereticus, que determina cuáles son perjudiciales para el medio ambiente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el hecho de que otras sustancias no estén en este listado no significa que no tengan efectos nocivos en los océanos, sino que aún no hay estudios que lo demuestren claramente.

Nuevas sustancias

La constatación de que estas sustancias suponían un impacto medioambiental conllevó que los científicos empezaran a buscar nuevos ingredientes, de manera que cumplirán con su misión de protección solar pero siendo respetuosos con el medio ambiente y, potencialmente, más eficaces.

No en vano, uno de los temores es que pudiera producirse un efecto boomerang al saber que las cremas solares pueden ser beneficiosas para nuestra piel pero perjudiciales para el planeta. De hecho, se espera que la National Academies of Sciences, Engineering and Medicine de Estados Unidos publique, a lo largo de este año, un informe en el que se evalúe cómo el impacto medioambiental de las cremas solares está pudiendo afecta y cambiar en su uso por parte de las personas.

En la búsqueda por encontrar nuestras sustancias que protejan nuestra piel de los rayos solares pero no estropeen los mares y océanos, los investigadores empezaron a observar y a analizar la propia naturaleza, investigando cómo los animales filtran de forma natural la luz del sol con sus propios escudos que absorben los rayos UV.

Algas marinas como fuentes

Una de las clases de compuestos más estudiadas por los fabricantes de protectores solares es la de los aminoácidos similares a la micosporina (MAA). Descubiertos por primera vez en el océano hace 60 años, los MAA se pueden encontrar en algas, hongos y otro tipo de bacterias, capaces de fabricar estos compuestos a base de nitrógeno. Estos organismos utilizan los MAA como protección solar. También se sabe que son menos propensos a la fotodegradación que otros compuestos presentes en las cremas solares.

Los aminoácidos también eliminan los radicales libres (moléculas con electrones no apareados que pueden dañar las proteínas y el ADN). Además, los MAA son solubles en agua y menos sensibles a la acidez que los filtros minerales, como el dióxido de titanio, lo que facilita su formulación en los protectores solares.

Cabe destacar también que las microalgas que generan estos MAA pueden cultivarse fácilmente y requieren un tiempo de generación muy corto, lo que las convierte en una fuente de biomoléculas respetuosa con el medio ambiente, dado que no es necesario sustraer las algas de los fondos marinos para su uso, lo que podría provocar otros daños.

Las marcas recogen el mensaj

Además, muchas microalgas y cianobacterias que viven en los mares producen carotenoides que protegen de los rayos UVA. Algunas cianobacterias segregan sustancias que eliminan los radicales libres y barreras físicas contra la luz ultravioleta, como la escitonemina. También están los polifenoles antifotoenvejecimiento y absorbentes de los rayos UVB que producen los pepinos de mar, las algas, las hierbas marinas y los manglares.

Algunas marcas de productos solares ya tienen protectores solares basados en estos nuevos compuestos e, incluso, financian la investigación de estas nuevas sustancias para hacer que el cuidado de nuestra piel no esté reñido con el respeto al medio ambiente.

Algunas de ellas son:

-Clean Screen Mineral, Ren

-Nivea Sun, fue una de las primeras en cumplir con el precepto de Hawai.

-Nuura, un producto vegano sin parabenos ni perfumes, entre otros químicos.

-Anthelios, La Roche-Posay en suy versión 'Eco concius'.

-Sun Expertise, Skeyndor, sin microplásticos ni siliconas.

-Alma Secret, su fórmula es vegana, biodegradable y respetuosa con la fauna y la flora marina, además de 'cruelty free'.

-Fluide Solaire Minéral, Clarins, marca que promueve la investigación par ala protección de los océanos.

-Waterlover Sun Milk, Biotherm.