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Sustaina Claus en la COP28. Reuters
Carritos de golf en el desierto y un Papá Noel agorero, la COP28 que no se ve

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Más allá de las negociaciones, la cumbre del clima de Dubái deja imágenes pintorescas y contradictorias

José A. González

Enviado especial a Dubái

Viernes, 15 de diciembre 2023, 23:44

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La cumbre del clima es una feria ambulante que cada año visita una ciudad del planeta. Instalan sus carpas, luces, mesas y sillas durante dos semanas y al llegar a un acuerdo se recogen para, al año siguiente, ir con la música a otra parte. Este año Dubái (Emiratos Árabes Unidos) acogió a 100.000 acreditados, en 2024 Azerbaiyán recibirá la fiesta del clima para luego dar el testigo a Brasil en 2025.

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Una fiesta de verdad, porque en estos casi 15 días de duración se han escuchado cánticos, bailes, disfraces, globos y hasta un Papá Noel. Sí, Santa Claus también llega al desierto. Más allá de las reuniones entre bambalinas para salvar el planeta, el día a día en la cumbre del clima transcurre entre protestas, cafés y un idioma indescifrable para el común de los mortales.

En las cumbres del clima, el inglés sirve para conversar entre delegaciones, pero se necesita un nivel avanzado de 'onusiano' -la terminología propia de Naciones Unidas- y el dominio de cuatro acrónimos para poder sobrevivir: UNFCCC (las siglas en inglés de Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), COP (Conferencia de las Partes), CMA (Conferencia de las Partes que actúa como reunión de los países que firmaron el Acuerdo de París) y CMP (Conferencia de las Partes en calidad de reunión de los Estados adheridos al Protocolo de Kyoto). Con ellas, los plenarios de las cumbres del clima se pueden seguir. Luego quizá la clave esté en conocer dónde están los plenarios.

'Fauna' variada

La Expo2020 de Dubái es una ciudad dentro de la capital del emirato homónimo: 4,38 kilómetros cuadrados de superficie, el doble que el recinto de la Expo de Sevilla de 1992 y con infinidad de pabellones. Unas distancias que para los VIP, aunque sea luchar contra el cambio climático también hay clases, son más cortas porque en el desierto dubaití los carritos de golf se mueven con rapidez y una gran habilidad para esquivar periodistas.

Reuters

El resto de los mortales se mueve a pie. «¿Hay planos de la COP?», preguntó humildemente este periodista. «Esto es una cumbre climática, escanee el código para tenerlo en el móvil, pero estos espacios están en la zona norte», respondió uno de los ayudantes de la organización agazapado en una sombrilla. Y es que la sombra ha sido uno de los únicos lujos gratuitos, pero muy cotizados en la cumbre de Emiratos Árabes Unidos. No sabemos si producto del calor, las 'alucinaciones' hacían acto de presencia en las calles de la Expo2020. Por Dubái se han visto estos días manatíes, Pikachus y hasta dinosaurios.

Los activistas buscan ir un paso más allá para llamar la atención de delegados y medios de comunicación acreditados. El famoso pokemon amarillo pedía el fin de los combustibles fósiles en una manifestación, mientras varios osos polares bailaban para defender la energía nuclear. Los últimos, además, entregaban plátanos al público para recordar que esta fruta tiene «la misma radiación que vivir un año al lado de una planta nuclear».

Muchos de ellos son viejos conocidos que viajan cumbre tras cumbre para llamar la atención sobre el medioambiente. Así ocurre con el Papá Noel de la sostenibilidad (Sustaina Claus). Un antiguo profesor de universidad jubilado reconvertido a activista climático que recorre cada COP ataviado como Santa Claus para «hacer que la vida sea bonita de nuevo» y luchar contra el calentamiento global. Cuenta la leyenda climática (y las malas lenguas) que cuando Sustaina Claus aparece, las negociaciones encallan.

Los focos ya están apagados en Dubái, las maletas empaquetadas y las carpas plegadas. Bakú espera una nueva feria.

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