Lula da Silva, junto a la ministra de Medio Ambiente de Brasil, visita la COP27 en Sharm El-Sheik. / Reuters

COP27 Brasil regresa a la política climática con la visita de Lula a la COP27 en su recta final

El presidente electo ofrecerá a Naciones Unidas que Brasil acoja la cumbre del clima de 2025, la COP30, que Bolsonaro rechazó

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

La cumbre del clima de Egipto, COP27, entra en su recta final con la visita de Lula da Silva. El presidente electo de Brasil escenifica así el regreso de las políticas climáticas al país, después de la etapa negacionista protagonizada por su rival, Jair Bolsonaro, quien se negó a celebrar la cumbre en Brasil en 2019, año en el que finalmente fue trasladada a Madrid. Bajo la presidencia del dirigente conservador, la deforestación del Amazonas, clave para el balance global de emisiones de carbono, sufrió un fuerte avance junto a otras selvas como la de Indonesia y República Democrática de Congo.

Con su presencia, Lula quiere empujar la credibilidad perdida de este país en materia climática y su primer golpe de efecto no se hizo esperar. Anunció que ofrecerá a Naciones Unidas que Brasil sea la sede de la COP30 en el año 2025.

Su intención, según declaró, es que la cumbre mundial del clima se celebra en la Amazonia para que «las personas que la defienden conozcan esta región y su realidad».

La Amazonia y su protección centró las conversaciones que mantuvo con distintos dirigentes y colectivos sociales. El objetivo de Lula es crear una alianza con las citadas naciones -Indonesia y Congo- para frenar la deforestación de estas regiones.

Entre estos tres enclaves, fundamentales para los sumideros de carbono del mundo, acaparan el 58% del CO2 emitido a la atmósfera derivado del cambio del uso del suelo, según denunció el último informe del 'Global Carbon Budget' presentado el pasado lunes en la COP27.

Estos territorios pasaron en su mayoría de ser bosque o selva virgen a tierra explotada para la empleadas en minería, cultivo o extracción de madera, entre otros.

Apoyo a pérdidas y daños

Además de anunciar que Brasil protegerá este pulmón del planeta, Lula defenderá, alineado con el bloque de los países en vías de desarrollo, el compromiso por parte de los países ricos de facilitar ayudas económicas a quienes menos contribuyen y más padecen las consecuencias del cambio climático en la práctica.

Este punto, denominado 'pérdidas y daños' en la agenda de la COP27, que lo contempla por primera vez en las negociaciones de forma oficial, es uno de los más controvertidos, aunque el portavoz de la presidencia de la cumbre, el embajador egipcio Wael Aboumagd, se mostró ayer en rueda de prensa muy positivo sobre la posibilidad de que haya buenas noticias pronto.

«No quiero adelantarme, pero creo que mañana (por hoy) podremos anunciar algún acuerdo sobre ' pérdidas y daños' que tenga en cuenta los deseos de ambas partes». Sobre el mecanismo que se utilizaría para pagar la factura climática de los países en vías de desarrollo, no reveló si se trataría de un fondo nuevo.

Más bien, destacó la conocida Red de Santiago, un mecanismo ya existente de Naciones Unidas por el que se presta ayuda técnica y asesoramiento a países víctimas de catástrofes climáticas. «Todas las indicaciones que tenemos es que la Red de Santiago está avanzando. Sé que la financiación es clave, y tenemos la esperanza de que el paquete de pérdidas y daños será satisfactorio», concluyó sobre este punto.

Frans Timmermans, comisario europeo para el Pacto Verde, fue menos optimista y afirmó directamente que no está seguro de que las partes sean capaces de encontrar un consenso pronto.

En la misma línea se mostraron otros dirigentes que, en declaraciones a Reuters, dijeron que el miércoles aún estaba la negoación bloqueada en este punto por la negativa de China y Arabia Saudita a reconocer la Red de Santiago como uno de los mecanismos a través de los cuales se preste la ayuda.

En espera de un borrador oficial

En cuanto a la declaración final que se tiene prevista cerrar el viernes, los trámites van, cuanto menos, lentos. En la noche del lunes circuló un borrador 'oficioso' que reflejaba solo los enunciados sobre los que tendrán que incluir los textos. Una especie de esquema de todos los acuerdos de los temas que se tratarán, una suma de enunciados sin contenido.

Países como Arabia Saudita han pedido que no se explicite el objetivo del 1,5º y otros como China que en vez de 1,5º se refleje 2º, algo que tiene en contra a la mayoría y que para muchos es innegociable. Otros como India han pedido que no solo se pida el fin del uso del carbón, sino de todos los combustibles fósiles.

Pero el contenido que figure en el borrador para trazar un acuerdo final tras las negociaciones está aún por determinar.

Los ecos del G20 llegan hasta Egipto

La celebración de la cumbre del clima de este año tiene una peculiaridad: mientras los enviados para avanzar en un acuerdo global sobre ambición en la lucha contra el cambio climático y financiación de sus daños discuten en Egipto, los líderes de las principales economías del mundo celebran la cumbre del G20 en Indonesia. De forma inevitable, los primeros están atentos a los mensajes que llegan del G20 en materia climática. Por ahora, los Acuerdos de París sigue siendo el norte que debe guiar los pasos y piden «avanzar» en las negociaciones sobre daños.