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Sophie Muller, representante de Acnur en España. José Ramón Ladra
Acnur: «Ser refugiado no tiene que ser un estigma»
Sophie Muller | Representante de Acnur en España

Acnur: «Ser refugiado no tiene que ser un estigma»

Voces 2030 | ODS 10 ·

La guerra en Ucrania provocó que el año pasado se batiera el récord histórico de desplazados

Martes, 3 de octubre 2023, 07:07

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En Acnur hablar de crisis humanitarias es el día a día en sus oficinas. Ucrania, Somalia, Siria, Sahel o Níger son algunos de los puntos rojos marcados en los mapas de las oficinas del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Sin embargo, muchas de ellas «son olvidadas», señala Sophie Muller, representante de Acnur en España. El año pasado, Europa vivió una de las grandes crisis migratorias de los últimos años con la guerra en Ucrania. «Fue un drama, pero también un gran ejemplo de actuación», responde Muller. Las barreras burocráticas se suavizaron, pero no siempre ocurre y la pregunta surge: ¿por qué unos sí y otros no? Las desigualdades a las que se enfrentan los refugiados son muchas y la mayoría les estigmatiza.

-El 2022 fue el ejercicio con mayor número de refugiados jamás documentado. Esta frase demuestra que algo no está bien en el planeta, ¿no?

-Efectivamente. Son 110 millones de personas desplazadas en el mundo lo que en sí mismo demuestra un desequilibrio. Algo está pasando y la razón porque una persona tiene que desplazarse de manera forzosa son las guerras, las persecuciones y el drama climático que estamos viviendo. Estamos en una situación bastante crítica y con estos números pues tenemos que buscar una solución.

-¿Y este 2023 cómo está yendo?

-Salimos en 2022 con una guerra en Europa, febrero de este año llegó con otro drama, el conflicto en Sudán, pero tampoco nos podemos olvidar de otros que se mantiene en el continente asiático como la situación de los rohingyas en Myanmar y su desplazamiento a Bangladesh o los problemas de la población afgana... Tampoco nos tenemos que olvidar de los conflictos del Sahel, de Male, de Níger, de Somalia, de Burkina Faso. Si miramos a latinoamérica también nos preocupa Ecuador, Venezuela o Centroamérica... Con todo esto, 2023 nos genera mucha preocupación, sí. Tenemos y queremos hacer un llamamiento a la solidaridad y reflexionar sobre los ODS y trabajar las raíces del desplazamiento forzoso.

-¿Qué desigualdades se encuentra una persona refugiada cuando llega a un nuevo país?

-Antes de llegar, hay que recordar que estas personas dejan todo atrás y muchas veces salen sin nada y la situación de Ucrania es muy significativa. Al cruzar la frontera buscan, primero, seguridad física y luego protección jurídica con la petición de asilo en un ambiente donde pueden estar seguros y disfrutar de los mismos derechos que los habitantes de ese país. Este es el ODS 10 y desde Acnur siempre vamos a cuidar que esa inclusividad se cumpla. Aquí hablamos que los centros sanitarios estén disponibles para ellos, que las escuelas les acojan o que puedan participar en el día a día en la vida pública, porque eso les ayuda a recuperarse poco a poco.

-¿Y eso se cumple?

-Ese es nuestro mandato y para ello trabajamos, pero es muy difícil con un contexto de crecimiento de la pobreza, de la violencia y de las crisis climáticas. El covid fue un reto para las poblaciones locales y también para las personas desplazadas. Hay que trabajar los 17 ODS, porque les impacta a todos y no me quiero olvidar de los apátridas que no tienen nacionalidad reconocida por nadie y entonces son transparentes a nivel jurídico. Todos tienen que formar parte de la planificación y toma de decisiones.

-¿Hay desigualdad entre los refugiados por su nacionalidad?

-Todo depende de la frontera que cruces. Nosotros llamamos la atención de muchos conflictos que tenemos olvidados y parecen lejanos a nuestra vida. De Sudán se habla muy poco, nos hemos olvidado de Somalia, ¿quién habla de Myanmar? Nosotros no tenemos los recursos financieros para atenderlos de acuerdo a los estándares internacionales y esa es nuestra gran dificultad y cada vez hay más conflictos. Dos personas refugiadas, una vez reconocidas, tienen los mismos derechos. Pueden tener una tramitación diferente por su origen, pero tienen los mismos derechos. La guerra de Ucrania ha sido un drama, pero también ha sido un ejemplo de buenas prácticas y de innovación en inclusión y protección; lo que nosotros pedimos es que se aplique a todos en las misma condiciones.

-Habla de que tienen los mismos derechos cuando se les reconoce esa condición. ¿En la práctica es real?

-Se enfrentan a muchas dificultades y sufren una estigmatización al ser reconocidos como refugiados. Es triste y es de tal magnitud este problema que muchos de ellos prefieren no ser refugiados, porque quieren una vida normal. No tiene que ser un estigma, tienen que tener la oportunidad de ser incluidos y acogidos por toda la sociedad.

-A principios de este año, decía en una entrevista que la situación de acceso a la protección internacional en España está en situación crítica. ¿A qué se refería?

-España registra al mes una media de 12.000 solicitudes de asilo; es un número considerable y España es el segundo país con más solicitudes de asilo en la UE, mientras que todavía hay más personas que quieren pedir asilo, pero no pueden. Esa realidad se entiende en el contexto de la situación global que acabamos de comentar y se requieren más recursos para el sistema de protección internacional. Recursos para que se den suficientes citas que permitan registrar las peticiones de asilo y, desde ahí, para que haya una respuesta rápida y justa que permita a quienes lo necesitan acceder a los derechos como solicitantes de asilo y refugiados.

-Con todo lo que ha comentado, entiendo que no confía en cumplir con la Agenda 2030...

-Es muy complicado y hay que trabajarlo cada día. La única salida es involucrar a la sociedad civil, al sector privado y maximizar las alianzas para que el trabajo de las autoridades públicas sea más fácil. Es complejo, pero también es voluntad política.

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