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Ana, con su bici en el viaje por el Cáucaso. A. Zamorano
«No hay que tener miedo. Quiero que más mujeres viajen en bicicleta solas»

«No hay que tener miedo. Quiero que más mujeres viajen en bicicleta solas»

La aventura del verano ·

Ana Zamorano ha recorrido Latinoamérica durante quince meses a golpe de pedal para después viajar al Cáucaso e Irán

Jon Garay

Viernes, 21 de agosto 2020

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¿Podrías poner mi cuenta de Instagram en la entrevista? Uno de mis objetivos es que más mujeres viajen en bici. Muchas me escriben para preguntarme por el miedo, por el acampar solas… Si alguien quiere contactarme, que lo haga». @remoteana. Promesa cumplida, Ana. Ella es Ana Zamorano, una joven vizcaína de 27 años que, tras dejar su trabajo en Leeds para una multinacional de la alimentación –«recibía hasta veinte llamadas de mi jefa al día»–, ha recorrido Latinoamérica en bicicleta durante quince meses. Regresó a su casa en Sodupe, aguantó una semana y, a continuación, emprendió otra nueva aventura de casi cinco meses por Irán y el Cáucaso. «El 99% de las personas con las que me he encontrado me han tratado bien», subraya, para quitar «ese miedo que nos inculcan a las mujeres». Sus viajes son algo más que viajes, ya que van siempre acompañados de una vertiente solidaria; especialmente, en favor de la lucha por los derechos de la mujer. «Querer es poder», como dicen sus admiradas 'cholitas' bolivianas.

– Ya van 62 países...

– De niña viajé mucho con mi familia, pero siempre me quedaba con ganas de más. El mismo día que cumplí 18 años me fui de voluntariado a Nicaragua. Fue una experiencia que me cambió los esquemas. Estaba en una residencia de ancianos abandonados por sus familias. Cuando regresé estaba rota. Me planteé hacer voluntariados todos los veranos. El siguiente año fui a El Salvador, donde hay más de treinta mujeres encarceladas por abortos naturales

– Y después llegaron África y la bicicleta.

– El tercer año. Fui a Gambia y al volver creé el proyecto 'Dos señoras vacas', que sirvió para comprarles dos vacas, alimentos, medicamentos… Al año siguiente me dirigí a Uganda. A las puertas de la selva conocí a mi primer 'cicloviajero'. Hablé con él cinco minutos y se me abrió el mundo. 'Yo también quiero hacerlo', me dije. No había entrenado nunca, pero decidí que recorrería Latinoamérica en bicicleta.

Irán, el más hospitalario

– ¿Cómo fueron aquellos quince meses?

– Empecé en Chile, pasé a Bolivia y terminé en Perú. Latinoamérica es muy especial, es la lucha por los derechos de la mujer. Allí mismo, en Perú, decidí que recorrería Irán y el Cáucaso y me compré los billetes.

– Y casi sin parar en casa, a Asia.

– No estuve ni una semana en Sodupe. Visité Irán, el Kurdistán y Armenia. Fueron casi cinco meses. Quería haber ido a Uzbekistán ahora, pero con el coronavirus… A cambio, estoy haciendo una ruta desde Gijón y quiero llegar a Pirineos.

– ¿Siempre sin miedo?

– No hay que dejar que el miedo te gane. El 99% de las personas con las que me he encontrado me han tratado bien. En el caso de Irán, es el país más hospitalario en el que he estado. En dos meses, dormí en la tienda de campaña tres noches. Siempre me llevaban a sus casas.

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