r. parrado

¿Falta mucho para el fin del mundo?

Un reloj simbólico señala las amenazas que pueden acabar con la humanidad

R. M.

Puede que una pandemia como la del Covid-19 no sea suficiente para extinguir a la humanidad. Pero la falta de pericia de los gobernantes de todo signo, condición y lugar para hacer frente de forma conjunta y eficaz a amenazas globales como la que nos ocupa sí que puede dar al traste con la continuidad de la especie. Es al menos lo que piensa el grupo de científicos que lidera el denominado 'Reloj del fin del mundo', una herramienta simbólica que, a modo de metáfora, recuerda cada año a la población mundial a cuánto está de provocar su propia destrucción.

Cada mes de enero, para zarandear un poco la agenda internacional, los líderes de este proyecto comparecen para decir cuánto se han movido las manecillas de su reloj imaginario. Este 2020 ha resultado ser el peor desde que la iniciativa naciera en 1947 de la mano de Albert Einstein y otros científicos de la Universidad de Chicago que ayudaron a desarrollar las primeras armas atómicas en el Proyecto Manhattan.

Desde entonces, ningún escenario fue lo suficiente malo para que las manecillas, que comenzaron marcando 7 minutos antes del final, bajasen de los dos. Pero este año ha sido diferente.

Según el comité de expertos que  reunido en la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín de los Científicos Atómicos (como se denomina la organización), junto con sus patrocinadores (13 premios Nobel, entre ellos), decidieron que las agujas se quedaran a tan solo 100 segundos (algo más de minuto y medio) de la media noche, o sea, y siguiendo con las metáforas, del Apocalipsis.

Para explicar esta postura tan extremista, los miembros de la citadas organización explicaron: «La pandemia reveló cuán poco preparados y poco dispuestos están los países y el sistema internacional para manejar adecuadamente las emergencias globales. En esta época de auténtica crisis, los gobiernos renunciaron con demasiada frecuencia a su responsabilidad, ignoraron los consejos científicos, no cooperaron ni se comunicaron de manera eficaz y, en consecuencia, no protegieron a sus ciudadanos», critican en un comunicado.

Las dos principales amenazas

Pero creen que el coronavirus «no destruirá la civilización». La enfermedad, esperan, retrocederá eventualmente. Aún así, ven la pandemia como una llamada de atención histórica, «una ilustración vívida de que los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales no están preparados para manejar las armas nucleares y el cambio climático, que actualmente representan amenazas existenciales para la humanidad».

Estas dos últimas son las principales realidades que, según estos científicos, pueden acabar con la vida en la Tierra. Por eso este año ha hecho una valoración tan mala y han avanzando tanto la cuenta atrás para el día del juicio final. Porque a la deficiente gestión de una amenaza global como la del virus, han sumado el asalto a principios del mes de enero al Capitolio de los Estados Unidos.

Esto no ha venido más que a renovar las preocupaciones existentes, y que fueron los pilares sobre los que se construyó esta iniciativa, sobre los líderes nacionales que tienen el control exclusivo del uso de armas nucleares. «Según nuestras estimaciones, el potencial para que el mundo caiga en una guerra nuclear, un peligro siempre presente en los últimos 75 años, también aumentó en el año 2020», manifestaron. Junto con la amenaza nuclear, que tiene un potencial más que contrastado para dejar nuestro mundo convertido en un erial sin arreglo, los científicos del Boletín sitúan el cambio climático como la otro gran problema a resolver si queremos sobrevivir.

Cómo se diagnostica

Cada año, analizan los datos de los que se dispone sobre la lucha medioambiental de los gobiernos y sacan conclusiones. Tampoco en este sentido son muy halagüeñas: «mientras el clima de la Tierra continúe cambiando, corremos el riesgo de sufrir las posibles consecuencias. En particular, las sequías prolongadas, los cambios en las estaciones de cultivo, el aumento del nivel del mar y la extinción de la pesca...».

A pesar de sus tajantes juicios, no quieren ser entendidos como predictores del futuro, sino como médicos que realizan un diagnóstico. «Observamos los datos, como los facultativos observan las pruebas de laboratorio y las radiografías. Consideramos tantos síntomas, medidas y circunstancias como podamos. Luego llegamos a un juicio que resume lo que podría suceder si los líderes y los ciudadanos no toman medidas», explican.

Los líderes, sí, pero también los ciudadanos, se afanan en señalar. Pero ante tamañas amenazas, ¿qué puede hacer el ciudadano para parar el nefasto reloj? Tres cosas aconsejan los científicos: aprender sobre las nuevas y poderosas tecnologías que podrían destruir nuestra forma de vida; compartir lo aprendido porque cuanto más se hable de lo que más importa más confianza habrá para expresar nuestros intereses y, por último, decirle por todos los medios a los gobernantes que no quiere que se gaste el dinero de sus impuestos en armas nucleares o en subsidiar tecnologías de combustibles fósiles que producen C02.

HITOS DEL RELOJ DEL APOCALIPSIS

1947

Nacimiento

El grupo de científicos crea el 'Reloj del fin del mundo' a modo de metáfora, preocupados sobre todo por la Guerra Fría y la amenaza que suponían entonces las armas nucleares. En ese momento pusieron el reloj a 7 minutos de la mediancohe, que simboliza el final.

1949

La bomba rusa

Después de que la Unión Soviética probara con éxito su primera bomba atómica en 1949, se reinició el reloj de siete minutos a medianoche a tres minutos a medianoche.

1953

Guerra Fría

Después de que EE UU y la Unión Soviética probaran sus primeras armas termonucleares con seis meses de diferencia entre sí el reloj se quedó a dos minutos del final.

1991

Optimismo

No siempre el mensaje de esta asociación ha sido catastrofista. En este año las manecillas se retrasaron, dando más margen a la humanidad, como reconocimiento al fin de la Guerra Fría y la firma de los dos bloques del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas.

2007

Nueva amenaza

En este año comenzó a ser considerada como amenaza global letal el calentamiento del planeta y sus consecuencias. En 2018, éste y el riesgo nuclear vigente, hicieron que el reloj se quedara a dos minutos de nuevo. Tiempo solo superado en el año de la pandemia.