ilustración: bea crespo

¿90-60-90? Adiós al canon que encorsetó la belleza

Las nuevas generaciones protagonizan una era donde lo atractivo es marcar la diferencia

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

En un par de generaciones, la expresión '90-60-90' sonará más al código de una caja fuerte que a un canon de belleza femenino. Los contornos (de pecho, cintura y cadera) que marcaron el ideal de perfección física en la década de los 90 han quedado hoy desdibujados. No digamos por completo: el mensaje aquel logró calar durante generaciones y aún hoy tiene su influencia en el imaginario colectivo. No obstante, ahora el mundo de la moda, las pasarelas, las revistas, la publicidad, las modelos, las tendencias... da muestras de sentirse más cómodo en un escenario donde, precisamente, quien no cabe es el corsé. En un par de generaciones, quizá menos, aquel estándar tan machacón será algo tan desfasado como las celulíticas diosas de Rubens.

Para buscar síntomas de que este cambio es real, un buen termómetro popular que marca el camino del consumo de masas es el catálogo de Zara. La firma de Inditex, pionera en poner la moda al alcance del común de los mortales, fue noticia hace solo unos días por incluir en su nueva colección a Paloma Elsesser, una modelo de origen afroamericano y suizo-chileno que vestiría la talla XL de la citada firma. Pero no en la sección de 'tallas grandes', donde se encajonan también a las modelos 'curvys', sino junto al resto de maniquíes.

Este bellezón ya había seducido antes a grandes firmas como Fendi o Lavin. Ella encarna el 'no canon' y justamente ha sido elegida por Vogue como uno de los 'valores de 2021'. Su rostro, su pecho, su vientre y su cabello, abundantes y morenos como toda ella, marcan la diferencia en la portada, que además recoge una declaración de intenciones muy clara en su titular: «New year, new world» (Año nuevo, mundo nuevo). Al menos, en el de la moda parece que lo será.

Aunque es fácil dudarlo, el cambio no solo va de tallas. «Hoy no necesitas cumplir con unas medidas para ser modelo, se trata de algo más intangible como el estilo y el 'acting'». Así lo cree Lucho Dávila, fotógrafo especializado en Moda, ahora afincado en Londres después de trabajar en distintos países europeos. También destaca «la diferencia», eso que hace «especial o atractiva» a una persona, es lo que explotan ahora las firmas. Él mismo no cree que hoy en día exista un ideal de belleza y se apoya en la singularidad cuando trabaja: «Si tengo la suerte de elegir a los modelos busco algo en ellos que de alguna manera me atraiga; que tenga algún atractivo del que poder sacar provecho visual», explica. Muchos fotógrafos de Moda, dice, siguen ahora el camino de la diferencia para destacar su trabajo.

Esta pasa por los distintos tonos de piel, de las formas del cuerpo y hasta lo que antes se vería como defectos insalvables, como las manchas en la piel o los diastemas en la dentadura. Esta separación de los dientes delanteros que nunca corrigieron figuras como Madonna o Vanessa Paradis marca la moda en Londres, destaca Dávila como anécdota.

Desde el otro lado, las agencias que surten de modelos a firmas, publicaciones, etc. coinciden en el diagnóstico. En España, una de las referentes es Traffic Models. Paolo, 'booker' en la sede de la firma en Madrid, cree que el canon está más diluido que nunca, que el mundo de la moda en sus distintas vertientes está más abierto a incluir perfiles diferentes de belleza. Sobre el canon del 90-60-90, directamente, cree que «no se lleva». Entre las modelos, por ejemplo, ahora se valora más que nunca «lo andrógino», esos rasgos faciales y corporales que se encuentran a medio camino entre el hombre y la mujer; en la indefinición que también buscan muchas marcas de moda que lanzan colecciones, no ya unisex, sino sin género.

El mercado y la cultura también dicen mucho del canon de belleza vigente. En la alta moda de París, prosiguen desde Traffic Models, 90 centímetros de pecho o de cadera sería «demasiado» para una modelo. «En la pasarela triunfa la delgadez, la androginia», insiste. En España, en cambio, aún «se valora la belleza clásica, más comercial». El fotógrafo coincide con la agencia al señalar que esto se nota con solo bajar del avión. «En los aeropuertos de España se nota la falta de diversidad en comparación con los de Londres y se percibe la apuestas española por un canon más clásico con solo echar un vistazo a las marquesinas».

Al margen de mercados concretos, y los pasos que queden por dar, en general, la tendencia a quitarse el corsé es clara y va de la mano de la evolución social de una generación «más consciente -reflexiona Dávila- que se acepta más cómo es; creo que se trata de un movimiento ligado al feminismo y al rechazo del trato a la mujer como objeto». No tener las famosas medidas no impide encarnar un tipo de belleza. Esa actitud de aceptación es el signo de la época que viene.

«No necesitas cumplir con unas medidas para ser modelo, lo que se valora trata más de ese algo intangible como el estilo o el 'acting'»

lucho dávila | fotógrafo de moda

«Depende del mercado del que hablemos: en España, se valora más la belleza clásica, comercial y en la alta moda de París, la delgadez y lo andrógino»

paolo | traffic models