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¿Sabías que los virus también pueden colarse en tu televisor?

¿Sabías que los virus también pueden colarse en tu televisor?

La inserción de publicidad no deseada y el robo de datos personales son los principales objetivos de los ciberdelincuentes

Miércoles, 10 de julio 2024

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La llegada del Internet de las Cosas ('IoT' por sus siglas en inglés) cambió radicalmente nuestra forma de interactuar con la tecnología. En resumidas cuentas, se refiere a todos aquellos dispositivos que incorporan algún tipo de conexión a Internet, lo que nos permite controlarlos a distancia o mantenerlos actualizados. Ya es posible, por ejemplo, encender la calefacción doméstica desde la oficina, echar un vistazo al interior del frigorífico mientras hacemos la compra o atender al portero electrónico aunque nos encontremos fuera de casa.

Por desgracia, esta hiperconexión presenta una contrapartida: la posibilidad de que los ciberdelincuentes manipulen el aparato en cuestión también a distancia, a través de programas informáticos maliciosos. Este 'malware' (como se le refiere en el segmento de la ciberseguridad) suele colarse de forma inadvertida para el usuario, aprovechando las brechas de seguridad obviadas por algunos fabricantes. Y es que, aunque los teléfonos móviles y los ordenadores suelen actualizarse constantemente para atajar problemas de seguridad, otros gadgets corren menos suerte.

Ocurre por ejemplo con los televisores inteligentes de las marcas menos conocidas: o bien tardan años en actualizar su sistema operativo o no lo hacen de forma automática, lo que representa un problema para los usuarios menos entendidos en tecnología (no son conscientes de que necesitan hacerlo o se pierden entre los menús de configuración del aparato).

Los peligros de una tele 'infectada'

Cuando ponen su mirada en nuestro televisor, los malhechores digitales buscan principalmente hacerse con nuestros datos personales. Así, los mentados virus pueden escudriñar la cuenta de Google que tengamos almacenada en la smart tv; cuando no agenciarse los nombres de usuario y contraseñas que utilizamos en las distintas plataformas de streaming o servicios de suscripción. Combinaciones que luego se venden al mejor postor en el mercado negro, son utilizadas para chantajearnos o sirven para indagar en otras cuentas personales mucho más comprometidas (como la de nuestro proveedor en la nube o una entidad bancaria).

Respecto al dinero, señalar también que los televisores con Android o Google TV están preparados para comprar aplicaciones o pagar automáticamente cuotas de suscripción (a través de la tarjeta de crédito almacenada en nuestro perfil del gigante de Internet). La posibilidad de encontrarnos con cargos no deseados está ahí.

En otras ocasiones, los ciberdelincuentes se limitan a espiar nuestras preferencias (y conversaciones, si contamos con un mando a distancia provisto de micrófono) para forzar inserciones publicitarias y así incrementar sus arcas. Anuncios que según el modelo pueden aparecer, incluso, en los menús del televisor.

Menos usuales resultan, por último, los ataques consistentes en inutilizar la tele: maniobras dañinas por las que, de buenas a primeras, el panel no enciende o muestra imágenes distorsionadas. En estos casos la única solución posible es recurrir al servicio técnico.

Cómo detectar el problema...

Los expertos en ciberseguridad recomiendan revisar de cuando en cuando las aplicaciones que tenemos instaladas en el televisor. Puede que el fabricante fuerce algunas descargas automáticas (como parte de una campaña de marketing), pero por lo general deberíamos ser capaces de reconocer cuáles hemos instalado de motu proprio.

Otras señales de que un malware puede estar haciendo de las suyas en nuestra smart tv son, como decíamos, que se apague y encienda sola; que sus procesos (encendido, cambio de canal, navegación por los menús...) tarden más de lo acostumbrado; que aparezca publicidad en partes de la interfaz poco habituales; que la cámara integrada (si existe) se encienda sin motivo aparente; o que ajustes como el volumen, el modo de imagen o el brillo cambien de la noche a la mañana.

Algunos usuarios también han reportado mensajes repentinos en otros idiomas o un funcionamiento errático del navegador a Internet incorporado. En general, si percibimos algo extraño, lo mejor es consultarlo de primera mano con el fabricante.

... y cómo prevenirlo

Ante la mínima sospecha, el técnico de turno recomendará restaurar el televisor a sus ajustes de fábrica (suele encontrarse una opción al efecto en el menú de configuración del sistema), tras cambiar todas aquellas contraseñas que hubiésemos introducido, directa o indirectamente, en las aplicaciones o servicios conectados inherentes.

Existen no obstante algunas precauciones que podemos tomar para asegurarnos de que nuestra 'ventana indiscreta' permanece libre de intrusiones. La primera es instalar únicamente aplicaciones reconocibles y de confianza (siempre a través de la tienda de apps de la tele, rehusando enlaces de descarga vía navegador o cualquier procedimiento que implique la conexión de dispositivos USB).

Evitaremos también conectarnos a redes WiFi no seguras (son preferibles los cifrados WPA2 y WPA3) y usar el navegador web por defecto, ya que su capa de seguridad no suele cumplir con los mínimos exigibles al movernos por según qué rincones de Internet.

Finalmente, se recomienda no introducir datos personales en el televisor a no ser que resulte estrictamente necesario para su correcto funcionamiento; y revisar la concesión de permisos a las aplicaciones instaladas para asegurarnos de que nos les damos acceso a todos los rincones del sistema operativo (que debemos mantener actualizado a la última versión disponible).

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