¿Cómo saber cuándo cambiar de móvil?

La clave es hacer caso a las actualizaciones porque corrigen errores y protegen

ISAAC ASENJO Madrid

Las grandes tecnológicas como Samsung, Huawei, Apple o Xiaomi se empeñan en lanzar nuevos dispositivos anualmente añadiendo alguna prestación (por pequeña que sea) que mejore el modelo anterior. Algo que responde más a una estrategia comercial (vender más vendiendo novedad) que a la necesidad real de los consumidores por incorporar esa última funcionalidad. Entonces, ¿cuándo debo cambiar de móvil?

Alejandro (nombre ficticio) puso en cuarentena su Galaxy S10 por el nuevo iPhone 13 en las últimas navidades. ¿Necesitaba cambiar de teléfono? No, pero el nuevo hacía unas fotos espectaculares. Lucía se hizo con un POCO X3 Pro porque estaba muy bien de precio (menos de 250 euros) y se deshizo de su Huawei P9 que aún funcionaba. Y Rubén compró un OnePlus Nord porque el LG G6 que usaba iba un poco lento.

¿Tenía alguno razones de verdadero peso para cambiar de móvil? Pues, en realidad, no. De hecho, hay un porcentaje de gente que lo cambia por puro capricho. Lo demuestra un estudio realizado por CertiDeal, que revela que el motivo principal por el que los usuarios renuevan su smartphone es el mal funcionamiento del mismo o de la batería (43,5%), seguido por la rotura o pérdida del anterior (33,2%) y la necesidad de más memoria (10%). Pero en un 5% de los casos es solo capricho de tener el último modelo.

Veamos ahora entonces las razones objetivas para cambiar de móvil. Porque en lo que realmente uno debe fijarse es en las actualizaciones –tenemos que diferenciar según sistemas operativos iOS (Apple) y Android–. Con esto nos referimos a las nuevas versiones del sistema que te aparecen cada cierto tiempo en tu terminal con ánimo de que las instales. ¿Qué suponen estas actualizaciones? Son las novedades de turno que llegan, que corrigen errores, problemas y, en ocasiones, mejoran incluso las fotografías porque perfeccionan la estabilidad, reducen el ruido, aportan más luminosidad, etc. Vamos, que son algo fundamental si queremos que nuestro móvil funcione a pleno rendimiento. Es más, si las hacemos nos ahorraremos comprar un móvil nuevo antes de tiempo

¿Cuántas y cuándo?

¿Cuántas actualizaciones tengo que hacer y cuándo? Depende del fabricante pero no sería raro que en dos o tres años tengas que actualizar cuatro o cinco veces –con Apple en cuanto te compras ese móvil te sale el mensaje para actualizarlo, igual que Google en los Pixel, pero el resto de fabricantes suelen tardar varios meses en hacerlo–.

Por otro lado, están las actualizaciones de seguridad, que son clave porque corrigen errores y vulnerabilidades. Es importantes prestarles atención porque estas fragilidades, estos agujeros de seguridad que presenta nuestro móvil si no se actualiza, pueden ser utilizadas por ciberdelincuentes para instalar malware, virus, o hackear tu móvil. Las marcas de telefonía mandan varios mensajes al usuario advirtiéndole de la necesidad de hacer esa actualización de seguridad, pero si la persona no le hace caso al aviso llega un momento en que ya dejan de recibirse. ¿Quiere decir eso que nuestro móvil vuelve a ser seguro? No, todo lo contrario: estaremos indefensos. Sin estas correcciones, el uso de aplicaciones fuera de Google Play, acceder a sitios web o incluso conectarnos a una red wifi pública podría resultar todavía más peligroso de lo que ya es cuando lo hacemos con los últimos de sistemas de seguridad actualizados.

En términos de soporte, según indican los expertos, la vida útil del teléfono debería ser de cinco años, pero lo cierto es que los fabricantes solo suelen garantizar actualizaciones durante tres o cuatro. Eso sí, para sus teléfonos de alta gama hay un trato especial y las marcas ofrecen a sus usuarios un servicios de actualizaciones más frecuente. Mientras que los de gama media de Android suelen ofrecer este servicio en dos años en el mejor de los casos y solo con fabricantes y modelos puntuales y Apple y Google aseguran cuatro años.

Al hilo de esto, el hecho de que te ofrezcan más actualizaciones supone también que el móvil es más caro, claro. De hecho, en los últimos cuatro años hemos visto que los topes de dinero de la gama alta de los principales fabricantes han pasado de 700 o 800 euros a más de 1.000 fácilmente.

Obsolescencia programada

Con un negocio de estas dimensiones, no es casualidad que una vez al año los principales fabricantes de móviles presenten nuevos modelos. El marketing es clave en la corta vida útil de los smartphones. «Las prácticas para la obsolescencia programada (vida útil que le da una fábrica o empresa a un producto) se desarrollan en la fase de diseño del producto, con técnicas muy sofisticadas e invirtiendo mucho dinero para ocultarlas y hacernos creer que la vida útil de un teléfono móvil no puede llegar más allá de los dos años de media», advierte Benito Muros, presidente de la Fundación Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada. «Y si se quiere intentar alargar la vida útil de un teléfono móvil, habría que someterlo a reparaciones que podrían ser más costosas que comprar uno nuevo», indica el especialista.

La UE ha querido poner coto a esta práctica en los últimos tiempos con algunas iniciativas legislativas como el derecho a reparar, una ley que entró en vigor en marzo del año pasado. Alemania ha ido más allá y exige que las actualizaciones y las piezas de repuesto estén disponibles durante al menos siete años.

Un smartphone debería durar 25 años para ser sostenible

Esta afirmación se desprende de un informe de la European Environmental Bureau, la organización de ciudadanos para proteger el medio ambiente más grande de Europa, la cual desvela que la fabricación de teléfonos es lo que causa un mayor impacto medioambiental, con respecto a otros productos eléctricos como las lavadoras, las aspiradoras y los 'notebooks'. Alargar la vida útil de los productos tecnológicos un año reduciría un equivalente a la retirada de dos millones de coches durante un año.