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Qué hacer cuando el móvil se queda 'frito' por el calor extremo

Qué hacer cuando el móvil se queda 'frito' por el calor extremo

Ordenadores portátiles, tablets, auriculares y smartwatches también sucumben a las altas temperaturas del verano. Así es cómo puedes proteger tus dispositivos

Lunes, 8 de julio 2024

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Aunque atípico por las subidas y bajadas constantes de temperatura, este verano concluirá como uno de los más calurosos de la historia. Así lo ratifica la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), haciéndonos pensar que lo peor está por llegar.

Más allá de los consejos de fotoprotección de la piel inherentes a este periodo, los fabricantes de tecnología recuerdan la importancia de resguardar nuestros dispositivos del calor extremo. Y es que los gadgets móviles se han convertido, desde hace ya varias décadas, en compañeros indispensables del asueto veraniego: muchos aficionados siguen los partidos de la Eurocopa a pie de playa (móvil en ristre); los niños miran embobados a una tablet durante los trayectos en coche; y también hay quien se conforma con teletrabajar desde el apartamento estival, tecleando desde el portátil mientras el resto de la familia chapotea en la piscina.

Los puntos débiles de tu móvil: pantalla y batería

Todo lo anterior puede irse al traste si, en efecto, los circuitos de marras alcanzan temperaturas excesivas por la injerencia solar. Comenzando por el propio smartphone, cuyo rango de funcionamiento óptimo estipulado por Apple, Samsung y compañía es de 0 a 35 grados. Por encima de eso, el terminal se expone a infortunios como una afectación de la batería: los iones de litio que las componen se degradan con el calor extremo, lo que conduce a una menor capacidad de carga e incluso a una disminución de la vida útil del componente. Aunque la mayoría de modelos cuentan con mecanismos de protección (reducen su rendimiento para facilitar la refrigeración, se apagan o impiden el uso hasta que se rebaje la temperatura), se han dado titulares de baterías que se inflan e incluso llegan a prenderse tras permanecer al sol durante horas.

Con lo dicho, si vemos que el brillo automático de nuestro teléfono deja de responder como es debido; que las aplicaciones tardan más en ejecutarse o que el aparato se calienta hasta el punto de resultar difícil de sostener en las manos (todo ello más probable con terminales de gama media), lo mejor es tomar medidas frente al seguro 'golpe de calor'. Claro que también disponemos de aplicaciones para comprobar a ciencia cierta la temperatura del smartphone: 'CPU-Z' -disponible gratuitamente en Google Play- cuantifica los grados de interioridades como la batería o el procesador.

Las altas temperaturas pueden afectar igualmente a la pantalla de nuestro móvil, causándole distorsiones o dañándola permanentemente. Para evitarlo, además del paso lógico de no dejar el gadget al sol (sobre la tumbona de la piscina o dentro del coche, durante las horas más inclementes), los expertos recomiendan prescindir de los sistemas de carga rápida e inalámbrica en verano. Además, retiraremos cualquier funda o protección dentro de casa antes de enchufar el cargador a la corriente, lo que facilitará la disipación del calor.

Si obtenemos un mensaje de advertencia por temperatura elevada en la pantalla del smartphone, a fin de cuentas, lo mejor es colocarlo en un lugar fresco y seco. Esto descarta la locura de meterlo en el frigorífico: aunque no se alcancen temperaturas por debajo de los 0 grados que indican los fabricantes, el choque térmico puede degradar ciertos componentes y corremos el riesgo de que la humedad o algún líquido penetren en el aparato.

Tampoco sirven de nada las aplicaciones que prometen reducir la temperatura cerrando de un plumazo todas las apps que tengamos abiertas (tan siquiera hacerlo por nuestra cuenta): muchos procesos asociados volverán a ejecutarse automáticamente, lo que impactará sobre la batería y elevará los grados internos. Sí que resulta útil abstenernos de ejecutar aplicaciones muy exigentes en cuanto a recursos: los juegos más ambiciosos técnicamente ('Fortnite', 'NBA 2K'...) calientan los móviles incluso en pleno invierno.

Los otros gadgets del verano

Hablábamos más arriba de tabletas electrónicas y ordenadores portátiles. Para las primeras aplicaremos los consejos descritos respecto a los teléfonos inteligentes, pero los segundos precisan de indicaciones específicas. El ambiente caluroso en que trabajemos, sumado al aire tórrido que de por sí desprende el dispositivo, pueden recalentar sus componentes. Resulta vital, por tanto, comprobar que nada obstruye las rejillas de ventilación: retiraremos las posibles acumulaciones de pelusas o polvo mediante una limpieza regular y exhaustiva; y evitaremos apoyar el equipo en superficies blandas que puedan dificultar la salida del aire, como cojines o ropa de cama.

A este último respecto, algunos usuarios adquieren bandejas de ventilación que mantienen el portátil ligeramente elevado y suplementan su refrigeración: si optamos por un modelo competente (por encima de los 50 euros), tanto el flujo de aire como la disipación del calor bajo la carcasa aumentarán de forma significativa, lo que a su vez incrementará la vida útil del ordenador.

Por supuesto, también evitaremos usar programas o juegos exigentes (diseño 3D, edición de vídeo...) en las horas de más calor y ubicaremos nuestra oficina improvisada en interiores, alejados de ventanales y, a ser posible, provistos de aire acondicionado.

Los relojes inteligentes y los auriculares inalámbricos tampoco quedan exentos de precauciones: la duración de las baterías e incluso la calidad del sonido pueden verse afectados en pleno verano, por lo que se recomienda mantenerlos alejados de la luz solar directa y el agua caliente.

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