Fotolia

¿Por qué nos mareamos en el coche?

Los olores, leer, mirar el móvil, las curvas, los atascos o la amortiguación del vehículo influyen

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Me mareo en el coche desde que recuerdo. De pequeña, me ocurría tantas veces que a mi padre se le ocurrió un 'remedio casero'. Yo tendría seis o siete años cuando llegó un día a casa y me regaló una piedra redonda que se acoplaba perfectamente a mi mano. Me contó que se la había dado un gnomo para mí mientras caminaba por el bosque aquel día y que le había dicho que la sujetase siempre que me fuese a marear en el coche y el malestar desaparecería. Lo del gnomo me chirriaba un poco, pero la piedra debía tener cierto efecto placebo, porque funcionaba. Eso sí, siempre y cuando el conductor no fuese mi abuelo. No sé cuándo dejé de usar ese pequeño amuleto, pero ahora, si me mareo en el coche con mi novio, siempre bromea diciéndome que me va a regalar una piedra».

Esta historia, tan curiosa como divertida, forma parte de la vida de María Bragado, una madrileña de 27 años propensa a la 'cinetosis', nombre científico con el que se conoce al 'mareo por movimiento', un fenómeno que puede aparecer al viajar en coche, pero también al hacerlo en autobús, tren, barco o avión. Esto se debe a la discordancia en la información que llega al cerebelo (parte posterior del cerebro) desde la vista, el sistema vestibular (encargado del equilibrio y ubicado en el oído) y el sistema osteomuscular. «Si la información que recoge de todas estas fuentes es armónica, no hay problema, pero si se produce una disociación entre alguno de ellos, aparecen síntomas como el mareo, las náuseas o la palidez, es decir, mecanismos de alerta que nos avisan de que algo no va bien», explica Jesús Porta, neurólogo y vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Por ejemplo, si se pone a leer este texto en un vehículo en movimiento, a los pocos minutos probablemente empezará a percibir alguno de estos síntomas. ¿Por qué? Porque la información recogida por la vista, que está fija en un punto estático, no se corresponde con la de nuestros oídos, músculos y huesos, que perciben que nos estamos moviendo. Cuando el sistema nervioso central detecta confusión y ambigüedad entre las diferentes sensaciones recibidas, aparece el mareo. Lo mismo ocurre cuando manipulamos el móvil durante el viaje.

Dicha disociación es más frecuente, incluso, cuando viajamos en los asientos traseros, pues solemos fijar la vista sobre objetos estáticos dentro del coche, como el respaldo del asiento delantero. Por eso, se recomienda que la gente que se marea se siente en el asiento trasero central, o en el del copiloto, de forma que pueda observar más fácilmente la carretera y que su vista envíe información congruente con el movimiento que siente su cuerpo.

Mejora con la edad

Otros factores que influyen son los olores. Bragado, por ejemplo, no soporta el olor a coche nuevo. «Me revuelve el estómago», dice. Además, las curvas, los acelerones y frenazos, los atascos o los cambios de rasante y dirección influyen mucho. «Por eso es más facil marearse al moverse por la ciudad que en la autopista», aclara el neurólogo, quien destaca que si el conductor conduce de forma moderada, valga la redundancia, tendremos menos probabilidades de marearnos, así como si el coche tiene una buena amortiguación y neutraliza bien el movimiento.

Llevar una velocidad constante también ayuda. Sin embargo, ir sentados en el sentido contrario al de la marcha, como ocurre a veces en los autobuses urbanos y en los trenes de alta velocidad, lo empeora.

Es aconsejable consultar al médico antes de tomar cualquier fármaco antimareo

Cabe señalar que la cinetosis solo nos afecta a partir de los dos años de vida. Los bebés no se marean, y los niños tienden a marearse más que los adultos, pues su sistema vestibular todavía está inmaduro y, además, no han experimentado ese estímulo lo suficiente como para acostumbrarse. «Nuestro sistema nervioso aprende con la experiencia. Por eso, la primera vez que montamos en un barco solemos marearnos todos, porque no estamos habituados al vaivén que provocan las olas. Los marineros, en cambio, no se marean, porque han vivido esa experiencia muchas veces», dice Porta.

También se marean más las embarazadas, las personas con cualquier trastorno que debilite su equilibrio, aquellas que padecen migrañas frecuentes y quienes sufren cuadros de ansiedad.

Consejos para no marearse al viajar

  • Distraerse Escuchar música, hablar con el resto de pasajeros… Ir entretenido retrasa el mareo.

  • Beber mucha agua La falta de hidratación provoca dolor de cabeza y malestar.

  • Comer algo ligero antes del viaje Con el estómago vacío es más fácil marearse.

  • Evitar mirar a un punto fijo Un libro, el móvil, el asiento delantero.

  • Cerrar los ojos Para relajarse y evitar estímulos visuales. Dormidos no nos mareamos tampoco.

  • Ir de copiloto Permite fijar la vista en la carretera.

  • Ventilar bien La temperatura del vehículo debería mantenerse entre los 21 y los 23 grados, ni frío ni calor.

  • Bajar la ventanilla Ante el primer síntoma de malestar, el aire fresco se agradece.

  • Llevar una bolsa De papel o de plástico, por si te dan ganas de vomitar.

  • Fármacos antimareo El fármaco contra el mareo más utilizado en España es el dimenhidrinato, cuyo nombre comercial es Biodramina, pero se aconseja consultar al médico antes de tomarlo.