Dos esclerosis con muy poco en común

Lateral amiotrófica y múltiple, no son iguales pero se confunden

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

La palabra 'esclerosis' procede del griego y significa 'endurecimiento'. Esta es la razón por la que la Esclerosis Múltiple (EM) y la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) comparten el mismo nombre, pues en ambas enfermedades el daño provoca cicatrices que dan lugar al endurecimiento de distintos tejidos. Sin embargo, también es el motivo de que muchas piensen que, por llamarse igual, son lo mismo. Todo lo contrario. Aunque ambas son patologías crónicas que afectan al sistema nervioso (cerebro y médula espinal), su prevalencia, sintomatología, evolución y esperanza de vida, las diferencia casi por completo. El doctor Miguel Ángel Llaneza, Coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Demielinizantes de la Sociedad Española de Neurología (SEN), y la doctora Nuria Muelas, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Neuromusculares de la SEN, nos ayudan a conocerlas y diferenciarlas.

Esclerosis Múltiple (EM)

Es una enfermedad autoinmune inflamatoria causada por la pérdida de la mielina, un material graso que aísla los nervios. Los lugares donde se pierde mielina aparecen como zonas endurecidas (cicatrices). Este daño altera la capacidad nerviosa para conducir impulsos eléctricos, desde y hacia el cerebro.

  • 50.000

    personas padecen la enfermedad en España, sobre todo mujeres (dos de cada tres). En Europa la cifra alcanza los 700.000 y los 2,5 millones en el mundo.

Afecta a nivel cognitivo y motor. Algunos síntomas son: alteración de la sensibilidad y la visión, falta de equilibrio y dificultad para caminar o coordinar movimientos.

Factores de riesgo: la contaminación ambiental, algunas infecciones víricas, el tabaquismo o la obesidad en la adolescencia, podrían influir en el desarrollo de la enfermedad en individuos con cierta predisposición genética.

  • 2.000

    casos nuevos se diagnostican cada año en nuestro país. Es, después de la epilepsia, la enfermedad neurológica más frecuente en adultos jóvenes.

En sus fases iniciales se manifiesta en forma de 'brotes', episodios de afectación neurológica que pueden remitir totalmente o dejar secuelas funcionales.

  • 70%

    de los nuevos casos diagnosticados corresponden a personas de entre 20 y 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. La 'influencer' María Pombo, que anunció recientemente que padece EM, tiene 25 años.

La esperanza de vida es similar a la de la población general, pero haciendo frente a la degeneración.

Existen tratamientos capaces de paliar los síntomas y modificar el curso de la enfermedad, pero sigue siendo la segunda causa de discapacidad del adulto joven español.

Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)

Es una enfermedad neuromuscular provocada por la pérdida de fibras nerviosas en la zona lateral de la médula espinal, que son las responsables últimas del control de los movimientos voluntarios. Dicha lesión también genera un endurecimiento o cicatrización de la zona.

  • 3.000

    personas conviven con ELA en España, principalmente hombres (58%). Es la tercera enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras la demencia y el parkinson, pero mucho más mortal.

Se manifiesta progresivamente y solo afecta a nivel motor, no cognitivo. Comienza en los músculos que controlan el habla, la deglución y la masticación, o en los de las extremidades. En muy pocos casos se inicia de forma generalizada o respiratoria.

En general, suele iniciarse entre los 40-70 años, pero hay excepciones. Juan Carlos Unzué, ex entrenador del Barça, ha sido diagnosticado a los 53 años, pero el científico Stephen Hawking tenía 21 cuando se lo detectaron.

  • 3

    nuevos casos se diagnostican cada día en nuestro país.

Factores de riesgo: edad avanzada, tabaquismo, exposición a materiales pesados y/o pesticidas. Solo un 5-10% de los casos presentan algún patrón genético, por lo que suele aparecer de forma esporádica.

Aún no existen tratamientos curativos. Su manejo se centra en aplicar algunas terapias que frenan la progresión de los síntomas.

  • 50%

    de los pacientes fallecen antes de los tres años del diagnóstico. Del resto, el 20% llega a vivir un lustro y solo el 5-10% supera la década.

En España, el retraso diagnóstico se sitúa en unos 12 meses. Los errores diagnósticos son frecuentes, pero en los últimos años se han reducido gracias a la creación de unidades especializadas.