Julia Wytrazek

Cómo decirle a tu jefe que dejas el trabajo

Avisa con cierta antelación de tu marcha, sé discreto y expón buenos argumentos, claves para hacerlo de forma ventajosa

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

La falta de entendimiento con el jefe, el agotamiento de llevar muchos años haciendo las mismas tareas sin perspectivas de cambio, las ganas de emprender, una oferta laboral con mejores condiciones que las actuales o el 'mobbing' profesional son motivos que pueden llevar a alguien a querer dejar su empleo.

Sin embargo, la inseguridad y la incertidumbre ante el futuro a menudo paralizan la decisión. «El miedo al cambio es propio de la naturaleza humana. Las cosas que conocemos nos transmiten seguridad, porque son predecibles y podemos controlarlas. Por eso, al enfrentarnos a un cambio de trabajo, tanto si es por voluntad propia como si no, el temor es un sentimiento normal», advierte Verónica Rodríguez Negro, psicóloga miembro del Colegio de Psicólogos de Bizkaia.

A esto se suma el tener que comunicar la decisión a nuestro entorno laboral (superiores, compañeros...), situación que no siempre sabemos gestionar. Cómo hacerlo, con cuánta antelación comunicarlo, cómo despedirnos, qué razones dar... Son detalles importantes a tener en cuenta antes de actuar para no dañar nuestra imagen profesional. Estas son algunas pautas para hacerlo de la forma más ventajosa.

Hazlo con antelación

Esto es, con un mínimo de 15 días. «Las prisas no son buenas en casi nada, y en esto tampoco. Actuar de manera apresurada puede ser interpretado por nuestros jefes más directos como que les dejamos 'colgados', sobre todo si estábamos desarrollando tareas urgentes», advierte la especialista.

Evalúa a quién te diriges

Deberíamos seguir los procedimientos, canales y jerarquías que existan en la empresa. Por ejemplo, hablar primero con nuestro jefe directo. Procura buscar un momento en el que sea posible hacerlo de forma calmada y sin interrupciones. Es preferible hablar cara a cara que presentar una renuncia por escrito o por teléfono. «Si el jefe se toma a mal la salida, indica que comprendes su sorpresa, pero que la carrera profesional es algo que debe decidir cada uno por sí mismo».

Ofrece explicaciones claras

Piensa con antelación en los motivos por los que decides renunciar y explícalos de forma clara y sencilla. «Lo más indicado es destacar los aspectos positivos, expresar gratitud por las oportunidades que te ha brindado el trabajo y limitar los comentarios negativos», aconsejan desde la plataforma de apoyo psicológico 'online' ifeel. «Cuando uno se siente infravalorado y no encuentra sentido a su trabajo en la empresa puede resultar difícil dar una explicación exacta de su marcha. En tal caso, podemos alegar razones personales y plantear la necesidad de repensar nuestra carrera profesional», añade Rodríguez Negro.

Actúa con discreción

Conviene ofrecer una imagen de máxima profesionalidad, también en el momento de marcharse, tanto si la experiencia como empleado ha sido satisfactoria como si la decisión ha sido motivada por algún conflicto laboral (casos de discriminación racial, de acoso sexual, de 'mobbing' profesional...). «Estas circunstancias son bastante delicadas y atañen a toda la empresa. Si optamos por mantener la confidencialidad, la persona con quien deberíamos hablar inicialmente es el responsable de Recursos Humanos», recomienda la psicóloga.

Finaliza todas tus tareas

Siempre que sea posible, comprométete a finalizar los proyectos en los que estabas implicado. Otra opción es facilitar la transición a la empresa. Por ejemplo, planteando la posibilidad de encargarte de buscar y formar a otra persona que te sustituya.

No critiques

Mostrar agresividad o rencor hacia la empresa deteriora nuestra imagen y puede perjudicarnos en el futuro. Si lo vemos oportuno, podemos indicar nuestro descontento, pero de manera asertiva y educada.

No te cierres puertas

Los nervios, el exceso de franqueza o la falta de preparación pueden perjudicarnos. «La autocrítica está muy bien, pero no conviene que el entrevistador se lleve como última impresión que nuestro rendimiento ha sido pobre», dicen en ifeel. «Siempre será mejor dejar la puerta abierta, pues no sabemos con certeza qué nos depara el futuro laboral», agrega Rodríguez Negro.

Despedida personal

Una vez que esté clara la decisión y nuestro jefe o jefa directo la conozca, tocará despedirse de todas las personas con las que hayamos tenido contacto profesional, tanto compañeros como directivos. Puede ser, por ejemplo, mediante una pequeña reunión de despedida. Da las gracias por los momentos compartidos y por todo lo aprendido y pon tu amistad a su disposición.

Valora las contraofertas

Para intentar evitar nuestra marcha, es posible que la empresa se plantee hacernos una contraoferta. «Si el único motivo para abandonar tu trabajo fue el económico, valora esa nueva oferta preguntando en cuántos días has de responder. Si hay otras razones, agradece la propuesta e indica que la decisión está motivada por más elementos que los puramente económicos. Si te proponen una revisión del conjunto del trabajo, piénsalo. Eso sí, para quedarte en una empresa que solo reacciona cuando anuncias que te vas el cambio debe ser extremadamente atractivo», advierte la psicóloga.

¿Y si nos despiden?

  • Analizar la situación «Quizás ha sido un despido procedente porque ha bajado nuestro rendimiento. Aceptarlo nos permitirá adaptarnos rápidamente al cambio», dice la psicóloga Rodríguez Negro.

  • Poner en valor lo que se tiene «He perdido el trabajo, pero tengo salud, amor, familia, amigos...».

  • Poner en valor lo que uno es Creer en uno mismo es clave para sentirnos capaces de enfrentarnos a la búsqueda de otro empleo.

  • Realizar un duelo Darse un tiempo para aceptar la pérdida del trabajo y pasar las cinco etapas del duelo: negación (en la que pensamos: «es imposible que me despidan a mí»); ira (manifestada por la rabia y el enfado); negociación (en la que se buscan alternativas para no ser despedido, como sugerir que nos bajen el sueldo); depresión (sensación de vacío y dolor) y aceptación (admitimos que debemos pasar página).