Perros sí, claro

En muchas ciudades ya es posible compartir con los animales barra de bar, probador de ropa, atracciones turísticas o un baño en la playa

Isaac Asenjo
ISAAC ASENJO Madrid

Cada vez se ven menos carteles de 'Prohibido perros'. Y en muchos sitios ya es posible compartir con los animales barra de bar, probador de ropa, atracciones turísticas o un baño en la playa. Recorremos España buscando espacios 'dog-friendly', amigables con nuestras mascotas. Pero, ¿qué tiene que ofrecer una ciudad para considerada así? «La clave está en que atiendan las necesidades de las familias con perro. Para ello, deben tener zonas de esparcimiento canino amplias, transporte colectivo público que admita animales, así como restaurantes, bares y otros establecimientos en los que podamos entrar tranquilamente con ellos», enumera Pablo Muñoz Gabilondo, dueño de Pipper, un Parson Russell Terrier con el que ha recorrido España para promover «la integración de las mascotas educadas» en transportes, hostelería o atracciones turísticas.

Otro indicador de que estamos en un sitio 'dog-friendly', dice, es el número de alojamientos que acepten a nuestro compañero de cuatro patas. Es donde más avances se están dando en España: en casi todas las ciudades hay oferta suficiente, incluidos 31 de los 97 paradores nacionales que hay.

¿Cuántos?

9,3 millones de perros hay actualmente en España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. La pandemia ha hecho aumentar el censo nacional de mascotas.

Pero la vida con perro es más fácil en unas urbes que en otras todavía. Quienes han analizado y comparado estos servicios coinciden en que no hay ninguna que cumpla todos los requisitos y que el panorama es desigual. Aragón, dicen, es la única región que prohibe la entrada de mascotas en el interior de lugares en los que se sirvan alimentos (bares, cafeterías y restaurantes). Mientras que el resto de comunidades deja la decisión en manos de los propietarios de los establecimientos –Pamplona y Santander tienen expresamente prohibido en sus ordenanzas el acceso a los interiores aunque la ley autonómica diga lo contrario–. «El sector turístico debe asumir que el ser 'dog-friendly' es un valor, es bueno desde el punto de vista del marketing. Siempre suma, no resta», sostiene Muñoz. Prueba de que el ocio con perro tiene potencial para convertise en imán económico es que en el primer año de pandemia, mientras muchos sectores eran golpeados por la crisis, las empresas relacionadas con las cuestiones de sanidad y nutrición animal aguantaron bien. No solo eso, las cifras de facturación de este sector en España alcanzaron los 1.700 millones de euros, el dato más elevado de su historia.

Parques grandes

Siguiendo con el recorrido geográfico, y en el ranking de ciudades que cuentan con buenas áreas caninas en las que los perros pueden pasear libres en espacios amplios, se encuentran Zaragoza, Madrid, La Coruña o Bilbao. No confundir, dicen los especialistas, con los 'pipicanes', que suelen ser espacios de superficie limitada. En el lado opuesto se encuentran Teruel y Huesca, que prohíben la entrada en los parques.

¿Y en la playa?

Muñoz pone de ejemplo positivo San Sebastián porque allí la mayor parte del año los perros pueden pasear por sus playas y Málaga, pionera en implantar el ADN canino para lograr que calles libres de excrementos. Además, ambas ciudades cuentan con una excelente oferta de restauración y atracciones turísticas a las que asistir con mascotas. En el lado opuesto se sitúa Las Palmas de Gran Canaria, que prohíbe que las familias con perro anden por el paseo marítimo que discurre a lo largo de la playa de Las Canteras, uno de los escaparates de la ciudad. «¿No sería mejor realizar acciones de concienciación y aplicar multas ejemplares a quien no recoge las cacas en vez de prohibir que gran parte de sus ciudadanos disfruten de esta zona clave para el esparcimiento?», se pregunta Muñoz.

Otros espacios 'dog-friendly' son Alba de Tormes (Salamanca), Antequera (Málaga), Cáceres o Mérida. «Si fuera un perro, me gustaría vivir en Gijón, y si tuviese que ir de visita a otras serían Ponferrada, León o Vigo», destaca Miguel Guerra, del blog Viajacontumascota, que reprocha que muchos alojamientos tienen restricciones con los perros grandes.

En bus y en metro

En cuanto al transporte público, siete lugares permiten viajar con perro atado y sin transportín en los autobuses urbanos (Cartagena, San Sebastián, Fuengirola, Irún, Orense, Palma de Mallorca, Sant Cugat del Vallès y Alcoy). Aunque este es un punto en el que las variaciones son casi infinitas: algunas ciudades como Valencia solo admiten perros en el transporte público si pesan menos de 15 kilos –allí tienen bono propio para los canes–; en Gipuzkoa son pioneros en permitir a canes de todos los tamaños en los autobuses interurbanos (con bozal). En cuanto al metro, de las ocho urbes con suburbano solo Madrid y Barcelona permiten el acceso con el perro atado y con bozal. En Bilbao, solo pequeños perros en brazos o transportín con un peso inferior a 8 kilos.

«Cada vez es mayor la concienciación que existe con respecto a los animales. Confiamos que esto siga avanzando y encontremos más facilidades y menos prohibiciones», apunta Guerra.