«Miré el mapa y ví que se podía venir desde Corea haciendo autostop»

Paula Muga es una gran defensora del medio ambiente

JON GARAY

Imaginen que viven en el otro extremo del mundo. En Corea del sur, por ejemplo. Si cogen un mapa, verán que es posible llegar a España por tierra. Son 10.000 kilómetros, sí, pero es innegable que poderse, se puede. Ahora imaginen que se atreven a hacerlo y además haciendo autostop. Esto es justo lo que hizo el año pasado Paula Muga, una bilbaína de 26 años. Con solo 2.000 euros en el bolsillo y una pequeña mochila emprendió un viaje de diez meses que comenzó en Hong Kong y acabó en Bilbao tras recorrer Laos, Tailandia, Malasia, Sri Lanka, Nepal, India, Irán, Turquía, Bulgaria, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovenia, Italia, Francia, Suiza y España. Le sobraron 100 euros. Ahora, en sus vacaciones, ha regresado a casa desde Guinea Ecuatorial tras trabajar en la República Dominicana y acceder con una beca al Guggenheim de Nueva York.

­–La primera pregunta está cantada…

–La idea se me ocurrió cuando estuve de Erasmus en Corea del Sur. Miré el mapa y dije '¡ostras, si se puede volver por tierra!'. En ese momento no surgió pero después tuve la oportunidad de trabajar en Hong-Kong con una beca. Cuando se me acabó el contrato recuperé la idea.

–Y eso que le dijeron no podría hacerlo

–Todo el mundo me decía que era imposible. Yo volvía a mirar el mapa y no veía por qué no. Hasta que al final a alguno se le escapaba: «No puedes porque eres mujer». Entonces me hice un scanner de mi cuerpo y no ví por qué no iba a poder caminar, llevar una mochila, comunicarme… Me fíe de mi instinto y comencé el viaje.

–¿Acabó enamorada de Irán, verdad?

–Es la joya que guardo con más cariño de todo el viaje. La arquitectura, los paisajes, las personas… Ellos son conscientes de la imagen que se tiene de su país y se esfuerzan en demostrarte que no es cierto.

–¿Cuál es el secreto para recorrer medio mundo haciendo autostop?

–Mi fórmula mágica es que lo que es mejor para el medio ambiente es lo más económico y siempre es lo más divertido. No lo hice en autostop porque fuera gratis, sino porque es una gran escuela. Gracias a viajar así he tenido conversaciones que nunca hubiera podido tener. Por ejemplo, soy vegetariana y estuve un montón de horas en un coche con un granjero de cerdos.

–También hubo malos momentos

–En Serbia estaba nevando y me cogió un chico que intentó sobrepasarse. Paró el coche, pero conseguí escaparme. Mi móvil no funcionaba pero hice como que le sacaba fotos para mandárselas a la Policía. Me encontré en un túnel con nieve, calada…

Su próximo plan suena también muy aventurero

–Cruzar África en 'mamajuana'. Son autobuses locales que van de pueblo en pueblo.