Martin Luther King en la marcha sobre Washington. / RC

Diles lo del sueño

Evidentes discriminaciones aparte, la sentada de Rosa Parks en el autobús es el origen más evidente de la Marcha sobre Washington

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

250.000 personas (decenas de miles de blancos, incluido un barbado Paul Newman) asistieron a la marcha sobre Washington el 28 de agosto de 1963. Marcha por el trabajo y la libertad. Para escuchar, entre otros, a Martin Luther King, la multitud se congregó en el Lincoln Memorial. Aunque parezca increíble, JFK evitó apoyar la marcha, pero encargó a su hermano Robert, fiscal general, que coordinara el acto con los organizadores y amarrara la seguridad. Los líderes de los derechos civiles aceptaron cambiar el lugar de la concentración. Iba a ser el Capitolio, pero lo cambiaron por el monumento a Lincoln para que los miembros del Congreso no se sintieran acosados. Pasarían muchos años hasta que una multitud de gente blanca, fea y mal vestida no sólo rodeara el Capitolio, sino que se sentara en el despacho de Nancy Pelosi.

Se puede plantear el origen de la protesta en la decisión de Rosa Parks el 1 de diciembre de 1955 de quedarse sentada en el autobús. Estaba muy cansada ya de todo. Su detención provocó el boicot a los autobuses de Montgomery. Las manifestaciones estaban encabezadas por el joven pastor Martin Luther King (26 años). El boicot, que duró más de un año, se suspendió cuando el Tribunal Supremo declaró ilegal la segregación en los autobuses (como había declarado ilegal la segregación en las escuelas). El Movimiento por los Derechos Civiles tenía como meta la emancipación de los negros, que estaban divididos. Malcolm X era contrario a la oposición sin violencia. Y la culminación del Movimiento fue la Marcha sobre Washington. Como dijo King, 1963 no era el fin de nada sino el comienzo. A ver qué diría a estas alturas con el 'black lives matter'. También es verdad que la idea de la marcha es de A. Philip Randolph, veterano activista por los derechos de los negros.

La cantante de góspel Mahalia Jackson tuvo mucho que ver en la parte más importante del discurso de Martin Luther King

Ese verano se había inaugurado con un nuevo papa, Pablo VI. Y además nacieron Whitney Houston, Butragueño y Vicente Vallés.

Lo de 'Tengo un sueño' no empieza hasta que lleva 12 minutos hablando. La legendaria Mahalia Jackson, que ya había ido a Montgomery para apoyar el boicot y seguía a King desde que lo conoció en Alabama, fue la última en cantar antes del discurso. 'I've Been Buked y I've Been Scorned'. Las pidió él. Y ella pidió a King que dijera lo del sueño. Creía que eso que le había escuchado en otros discursos menores tenía que estar en el más importante. «Tell them about the dream, Martin». Aunque a mí, más que aquí, Mahalia me gusta en 'Imitación a la vida' (1959), la última película en Hollywood de Douglas Sirk antes de volver a Alemania. En el fastuoso funeral de Annie (Juanita Moore), la negra que tenía una hija que parecía blanca. Ahí canta 'Trouble of the World'. Ojalá morirse y que te cante Mahalia. Bueno, ojalá no morirse y que te cante Bisbal.