MARTÍ FERRER

Diez historias marcianas ocurridas en una farmacia

«Lo dantesco pasa de noche», dice el mediático Farmacéutico Fernández, que tiene un millón de seguidores en las redes y acaba de publicar un libro

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

En una farmacia se resume la vida tal cual es: dramática a veces –cuánta gente sufriendo en busca de medicación, cuántos productos para personas que se han vuelto dependientes– e hilarante otras muchas, sí, como ocurre siempre en estos terrenos fronterizos donde los humanos tenemos que mostrar nuestras dudas (ay, qué bien están en la intimidad a veces), donde se tratan temas sexuales, escatológicos, vulnerabilidades... vamos, material de sobra para desatar situaciones insólitas. «Sobre todo, por la noche. Pasan más cosas y más dantescas», asegura con humor el mediático Álvaro Fernández, más conocido como Farmacéutico Fernández, que ya acumula más de un millón de seguidores en las redes sociales y que acaba de publicar un libro, 'Nadie nace sabiendo' (Penguin Random House). Estas son algunas de las cosas más marcianas que le han ocurrido.

1

Pesadilla nocturna

En busca del chupete perfecto

Por la noche a los bebés les da por no dormir y a los padres y madres, por desesperarse. ¿Qué hacer? Ir a la farmacia, donde también hay otra persona también en vela (eso siempre reconforta) a ver si tiene un 'chupete mágico'. «Una vez un padre vino cinco veces a comprar distintos modelos», recuerda.

2

Compresas y tampones

Con foto, por favor

«Algo muy habitual: chicos que vienen a por compresas y tampones y se hacen un lío...», indica Fernández. «Ahora ya traen la foto en el móvil, ha sido un gran avance», indica el farmacéutico.

3

Palabras creativas

Expertos en traducción

«Sé lo que me están pidiendo cuando me dicen 'colocatil'», dice Fernández. Es peor cuando la gente se pone en plan Mariano Ozores y solicita «mmmpfffsstatina».Ahí el buen farmacéutico tiene que ser 'detective'.

4

En voz baja o en papelitos

Mucha vergüenza..

«Pedir crema hemorroidal o lubricantes para la sequedad vaginal sigue dando corte a algunos.Se les ve en la cara, esperan a que no haya nadie o te pasan lo que quieren escrito en un papel», comenta Fernández.

5

Destape en la farmacia

... o muy poca

En el extremo opuesto a los vergonzosos están los lanzados. «Gente que me ha venido en plan 'mira, es que me ha salido un grano en el ....' y antes de que le diga que no hace falta que me lo muestre, ya se ha bajado la ropa y lo ha enseñado», recuerda (a su pesar).

6

Explicaciones necesarias

s¿Óvulos masticables?

Primicia: mucha gente no lee los prospectos. ¿En serio? «Una vez una señora se llevó unos óvulos vaginales para hongos. Dijo que no le habían hecho nada y volvió a por más. Y nada. Luego el médico le recetó un antifúngico oral. Entonces comentó que ese nuevo tratamiento mucho mejor, que no le dejaba la boca pastosa como el otro», revela.

7

Vivir para ver

Dentaduras fuera

«Me han llegado a poner dentaduras postizas en el mostrador para que les enseñe cómo se aplica el adhesivo», recuerda Fernández. En ese momento, el farmacéutico, que si fuese un preparado de botica estaría compuesto por un 10% de comprensión, un 10% de discreción y un 80% de paciencia, tiene que usar todas sus habilidades para salir del paso y no hacer sentir mal al cliente. Aunque, a veces, admite Fernández, los de su gremio no logran estar muy finos. «Sobre todo de noche», confiesa. Sí, estos profesionales también son humanos.

8

Qué necesidad hay...

Higiene parcial

El farmacéutico Fernández dice que cada día en la farmacia es una sorpresa. «Me ha venido gente con un esguince a la que he tenido que probar una tobillera en pie bueno (para qué manipularle el malo sin necesidad) y me han dicho que lo llevaban sucio, porque solo se habían lavado el del esguinces», confiesa.

9

Se agradece la distancia

Animados en redes sociales

Fernández, muy famoso en las redes sociales, afirma que algunas de las preguntas más insólitas se las han hecho de modo virtual. «El anonimato anima a mucha gente que de otro modo no preguntaría», indica. Recientemente ha tenido que explicar por qué una mujer que lleva un tampón puede orinar sin problemas.No andamos muy finos en anatomía, ¿no? «Para nada», confirma.

10

Ay, qué corte

Mamá farmacéutica

Álvaro, que ahora tiene 34 años, empezó jovencito en la farmacia, con su madre, la titular del negocio, vigilándole ojo avizor. Y pasó algún mal rato cuando algún chaval que iba a por preservativos se empeñaba en tratar el asunto con él («porque tenía pinta de entender» y era un chico) y le preguntaban cosas como '¿pero los de sabores huelen y saben? Y su madre, supervisando, muy seria, claro, en su papel profesional. «¡Un auténtico caso de 'tierra trágame!», recuerda.