Stonehenge: astronomía y acústica

Se cree que fue construido en seis etapas durante la transición del Neolítico a la Edad de Bronce (3000-1500 a.C.)

MANUEL TELLO

Stonehenge, situado en el sur de Inglaterra, es uno de los monumentos megalíticos de círculos de piedras más famosos del mundo. Se cree que fue construido en seis etapas durante la transición del Neolítico a la Edad de Bronce (3000-1500 a.C.).

Está formado por seis círculos concéntricos: dos de agujeros y, en su interior, cuatro círculos de piedras. Dos de ellos, con grandes piedras talladas de unas 20 toneladas, conocidas como 'sarsens', traídas desde 25 kilómetros. El exterior es una secuencia de piedras verticales unidas por dinteles. En el círculo interior las parejas de jambas con dintel están separadas. Los otros dos círculos, de piedras más pequeñas y azules, rodean, interior y exteriormente, al círculo interior de 'sarsens'.

Aunque sobre la construcción del monumento y su finalidad todavía hay muchas preguntas sin respuesta, parecen tomar cuerpo dos interpretaciones: una que habla de un lugar sagrado y hogar espiritual de los antepasados y otra, que habla de un 'observatorio' astronómico. La ciencia es fundamental en esta búsqueda. De sus contribuciones nos fijamos en dos: una astronómica y otra acústica.

Respecto a la astronómica hay dos publicaciones científicas que, partiendo de las orientaciones de Stonehenge con el sol y la luna y con cálculos complejos, consiguen construir matemáticamente un reloj astronómico. Sin embargo, esta interpretación parece muy compleja para aquella época en la que no conocían ni el lenguaje escrito. Sin embargo, se sabe que muchos de los monumentos arqueológicos se construían buscando las orientaciones del sol y la luna. Por tanto, es posible que en Stonehenge la alineación con el sol se utilizara para observar el sol y la luna y, con esas observaciones, elaborar un calendario agrícola.

Esto apoya la idea de que en su interior se realizaban rituales vinculados a los cambios de estación y, en particular, a los solsticios de verano e invierno. Así, la construcción del monumento estaría, entre otras cosas, también relacionada con el quehacer principal de la época; la agricultura.

Desde siempre, los acontecimiento sociales implicaban sonidos. Por ello, recientemente, se ha realizado una profunda investigación de la acústica del monumento. Debido a que no está completo, por primera vez, en el estudio de la acústica de monumentos arqueológicos, se realizó una reproducción a escala 1:12. Para simular las condiciones ambientales del monumento, la maqueta se colocó en una cámara semianecoica. Su tiempo de reverberación está próximo al de las catedrales y grandes salas de conciertos y, los reflejos de las piedras, amplifican el sonido y mejoran las comunicaciones de los que están dentro del círculo. Además, se comprobó que el monumento está bastante bien aislado de los sonidos que pueden llegar del exterior.

Aunque el resultado es muy interesante, el director de la investigación piensa que, probablemente, los diseñadores de Stonehenge estaban menos preocupados por la acústica que por cuestiones funerarias y sagradas o con las alineaciones astronómicas.