¿Cómo llegó el templo de Debod a Madrid?

Fue entregado por Egipto como agradecimiento a la participación española en la operación organizada por la Unesco para salvar los templos de Nubia

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Si seguís sin cuidar el templo de Debod, os pediremos que nos lo devolváis». El mensaje lo lanzó en estas mismas páginas Zahi Hawass, probablemente el egiptólogo más famoso del mundo y responsable del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto entre 2002 y 2011. El santuario al que se refería se alza en un parque de Madrid desde 1970 y es el monumento más exótico del rico patrimonio de la capital española. ¿Pero cómo llegó hasta allí?

El templo fue entregado por Egipto como agradecimiento a la participación española en la operación organizada por la Unesco para salvar los templos de Nubia, amenazados por la construcción de la gigantesca presa de Asuán, construida a partir de 1958 para librar de las inundaciones a los territorios del bajo Nilo. El embalse era una amenaza para los monumentos y yacimientos arqueológicos situados en Nubia, a los que había que salvar para que no quedaran cubiertos por las aguas.

España fue invitada a participar en el rescate, estudio y excavación de los yacimientos en peligro. Se creó un Comité Nacional presidido por Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos exteriores entre 1945 y 1957, y dirigido a nivel técnico por el arqueólogo Martín Almagro Basch. La primera expedición española a Nubia partió en 1960 y la última se retiró a mediados de febrero de 1965.

España fue uno de los tres países que se llevó un templo entero como agradecimiento por su colaboración. Holanda recibió el santuario de Taffa y el templo de Dendur fue a parar a Estados Unidos. Construido en piedra arenisca en varias fases a partir del siglo II aC, el de Debod, había sido «una capilla, una ermita más que un templo», según explicaba el propio Almagro. Para su traslado a España fue desmontado bloque a bloque, guardado en 1.359 cajas y transportado Nilo abajo en gabarras para ser embarcado en el vapor 'Benisa'. El barco partió el 5 de junio de 1970 desde Alejandría y llegó a Valencia el 18 del mismo mes. Mientras, se discutió sobre su emplazamiento. Ya estaba decidido, pero desde Elche se propuso montarlo en su palmeral, porque 'pegaba' con el paisaje. Almagro desechó la idea: El entorno original de la construcción, 16 kilómetros al sur de Asuán «era completamente desértico». Nada de palmeras. Además, «a los egipcios les halagaba más que el templo se instalara en Madrid», aseguraba el arqueólogo.

Reconstruir el edificio no fue fácil: las autoridades egipcias solo entregaron un plano y un croquis como referencias. Así que hubo que montarlo estudiando el ajuste de cada piedra. Como si fuera un gigantesco puzzle. Mientras, Almagro tranquilizaba a los más supersticiosos: Isis, a cuyo culto estaba consagrado el templo, «no descargará maldiciones».«Isis era muy buena. Todas las leyendas en torno a Isis son muy simpáticas» aseguraba en una entrevista para EL CORREO. El templo fue inaugurado el 23 de diciembre de 1970 por el entonces príncipe Juan Carlos.