El gran incensario de la catedral de Santiago de Compostela oscila durante un oficio religioso.

Un incensario prodigioso

El 'botafumeiro' de la Catedral de Santiago instalado en ella hace más de siete siglos, pesa 53 kilos y tiene 1,50 metros de altura

MANUEL TELLO

La Catedral de Santiago es famosa por muchos motivos. Uno de ellos es un incensario gigante, 'botafumeiro', instalado en ella hace más de siete siglos. Con un origen aromatizador pasó pronto a formar parte de las celebraciones litúrgicas. El actual es de latón plateado, pesa 53 kilos, tiene 1,50 metros de altura y se cuelga de un armazón de hierro situado en el crucero de la catedral a 21,8 metros. En su oscilación alcanza los extremos de la cruz, que distan entre si 65 metros.

A primera vista se diría que tenemos un péndulo simple. Una masa colgada del techo por medio de una cuerda. Si separamos la masa de un péndulo de la vertical comienza a realizar un movimiento oscilatorio. Si le damos un empujón aumenta la longitud de la curva de oscilación y la masa, en los extremos, alcanza más altura. Eso lo saben muy bien los niños con los columpios. Empujando el botafumeiro comprobaríamos que es imposible que alcance los 20 metros de altura. Para lograrlo se necesita un gigante o, algo más complejo que una cuerda colgada. En el armazón de hierro del crucero de la Catedral se puede ver un mecanismo formado por dos tambores de castaño de diferente diámetro y un eje común. La cuerda está devanada en ese mecanismo. Uno de sus extremos se ata a la argolla del botafumeiro, del otro cuelgan ocho cuerdas con nudos que sirven para que ocho personas, llamadas tiraboleiros, a la voz del tiraboleiro mayor, acorten o alarguen la cuerda del botafumeiro en dos tres instantes de su oscilación.

El funcionamiento es como sigue. El tiraboleiro mayor produce, desplazando el botafumeiro 13º de la vertical, la primera oscilación. Cuando pasa de nuevo por la vertical, los ocho tiraboleiros tiran hacia abajo y acortan 2,9 metros la cuerda de suspensión. Al llegar al otro extremo los tiraboleiros dejan que la cuerda recupere la longitud original. Con este acortamiento y alargamiento en cada oscilación, se incrementa la longitud del arco. En la oscilación 18 el botafumeiro llega a 1 metro de la bóveda de cañón de la nave y la cuerda forma un ángulo de 82º con la vertical. En esa oscilación el botafumeiro alcanza los 68 km/h. en el punto más bajo. ¿Puede tocar el techo? No, debido a que a los 82º la energía que le dan los tiraboleiros se emplea en compensar la resistencia del aire.

Este sistema de bombeo fue diseñado siglos antes de conocerse los fundamentos científicos del péndulo paramétrico, que explica el funcionamiento del botafumeiro. Relacionado con este invento de la Edad Media nos preguntamos: ¿qué ocurre en una Catedral Gótica (40 m. de altura)? Si se utiliza el botafumeiro de la de Santiago se necesita que los tiraboleiros acorten la cuerda 30 metros al pasar por la vertical. Si queremos, como en Santiago, que los tiraboleiros solo acorten la cuerda 2,9 metros es necesario utilizar un botafumeiro de 500 kg. Cualquiera de las dos resultados lo hacen poco viable. Esto hace al botafumeiro aún más prodigioso.