El teléfono de 'Como Dios', editado para la versión en vídeo.

¿Sabías que...?

Lo que pasa cuando tu teléfono aparece en una serie o una peli

Ha vuelto a ocurrir en 'El juego del calamar' y el abonado a ese número no le ve la gracia

Carlos Benito
CARLOS BENITO

Un juego con muy poca gracia

Por chocante que pueda parecernos al resto de la humanidad, hay gente que ve un número de teléfono en una serie o una película y siente el impulso irresistible de marcarlo, a ver qué pasa. Y, a veces, incluso obtienen respuesta. Ha ocurrido con 'El juego del calamar', el bombazo coreano de Netflix: resulta que, por un imperdonable descuido de los productores, ese número al que hay que llamar para participar en el juego de marras existe en la realidad, lo que ha llevado a un pobre hombre de la provincia de Gyeonggi a verse «bombardeado» con más de cuatro mil llamadas diarias. Eso sí que es una prueba dura, y no las ocurrencias macabras del guion. La sufrida víctima, que no entendía qué diablos estaba pasando hasta que se lo explicó uno de sus impertinentes interlocutores, se ha quejado en los medios de que la situación le impide llevar una vida normal. Su súplica ha dado lugar a dos reacciones. Por un lado, un excéntrico político coreano se ofreció a comprarle el número por unos 75.000 euros. Por otro, Netflix anunció que editaría el número para reemplazarlo por uno inexistente.

Línea directa con Dios

Los estadounidenses están al tanto de este riesgo desde hace muchos años. Por eso, buena parte de los teléfonos que aparecen en las películas de Hollywood se encuentran entre el 555-0100 y el 555-0199, un rango de cien números que se decidió reservar para ese fin y que no se asignan en ningún estado. Por supuesto, eso no ha eliminado del todo los líos, porque hay quienes no se pliegan al 555. Se ha convertido en un clásico el caso de 'Como Dios', la comedia protagonizada por Jim Carrey, que mostraba en pantalla el teléfono directo del Señor (para la ocasión, Morgan Freeman), el 777-9311. Los responsables de la película habían comprobado que ese número no estaba en servicio en Buffalo, donde transcurre la acción, pero en otros estados estaba perfectamente vigente: en Florida, una tal Dawn Jenkins empezó a recibir un promedio de unas veinte llamadas por hora, pero lo mejor fue lo de Carolina del Norte, donde el teléfono correspondía a un cura. «A uno le dije que, si iba en serio, estaría feliz de hablar con él acerca de Dios, pero que, si no, colgase. Y colgó», se enfadaba el pastor.

Un complot con Sigourney Weaver

Ha habido casos de simple inconsciencia, como el de Michael Moore, que dio el teléfono real de su oficina en uno de sus documentales. Cuando se emitió por televisión, recibió 314 llamadas en un día. «Había algunos que... Un tipo necesitaba ayuda porque decía que había una conspiración contra él en la que participaban el Gobierno y Sigourney Weaver», explicó el cineasta. Otros directores, hartos de esos teléfonos 555 que muchos espectadores se toman ya a broma, optan por contratar una línea real y establecen un juego con el espectador: los que llamaban al número que aparecía en 'Magnolia' escuchaban un sermón grabado del predicador Tom Cruise.

Hola, ¿se puede poner Jenny?

No podemos cerrar el tema sin dedicar un pequeño espacio a la música, con dos canciones que llevan un número de teléfono en el título. Una de ellas es '777-9311', de The Time, uno de los proyectos que manejaba o tutelaba Prince. El número en cuestión era el del guitarrista Dez Dickerson, que al final sucumbió a la avalancha y lo acabó cambiando. Pero mucho peor es lo de '867-5309/Jenny', un clásico del power pop ochentero firmado por los californianos Tommy Tutone. Fue un exitazo en Estados Unidos, con aquel estribillo que decía «Jenny, no cambies de número: ocho, seis, siete, cinco, tres, cero, nu-u-eve». Muchos años después, los abonados con ese número en distintos estados continúan recibiendo llamadas en las que, muchas veces con voz ebria y risotadas de fondo, alguien pregunta por Jenny, y también de empresas a las que algún deudor ha dejado ese teléfono de contacto. Ya en los 2000, un DJ solicitó voluntariamente ese número y seguía recibiendo una media de treinta llamadas de broma al día.