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Los turistas visitan las cataratas del Iguazú. EFE
Los argentinos viven las vacaciones al revés que en Europa

Los argentinos viven las vacaciones al revés que en Europa

El destino favorito de... ·

El país está en pleno invierno austral y en condiciones normales, sin la covid-19, su ciudadanos acudirían a esquiar a San Carlos de Bariloche o Chapelco

Karen Pinto

Viernes, 28 de agosto 2020

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Las vacaciones argentinas no son como las de España. De hecho, son al revés. Ahora mismo la nieve viste de blanco varias ciudades del país sudamericano y el frío invernal reina hasta septiembre, mientras que aquí predominan las altas temperaturas. En realidad, el verano allí es desde diciembre hasta marzo, y ahora, durante el invierno, los argentinos tienen un receso de dos semanas. En condiciones normales –sin la covid-19–, las familias aprovecharían estos días para esquiar en sitios como San Carlos de Bariloche o Chapelco, ubicados al sur del país, en la Patagonia, muy próxima a la Antártida.

Aunque en esta época los nacionales no solo disfrutan de la nieve; también es el momento perfecto para visitar la costa del océano Atlántico. Porque el mar en invierno dibuja un paisaje solitario, tranquilo, entre cantos de gaviotas y sin el bullicio de las multitudes del verano. «A pesar de que hace mucho frío, la gente va porque la costa argentina es muy bella y existen muchos bosques. Hay cabañas para alquilar y entrar en calor con la leña», apunta Susy Mitchell, directora de la Universidad Católica de Argentina.

El coronavirus, como en la mayor parte del mundo, ha arruinado todos esos planes y ha forzado las vacaciones más atípicas en décadas. En Argentina, la provincia más perjudicada ha sido Buenos Aires, ahora epicentro de la pandemia en el país. El turismo allí prácticamente ha quebrado, y mucha gente que vive todo el año del sector está pasando necesidades. Sin embargo, el patógeno importado de Wuhan no se ha metido por ahora en las entrañas de la selva argentina. Ni ha interrumpido el turismo local en la mayoría de regiones, como en Córdoba.

Buenos Aires: capital de la cultura

  • Librerías y bohemia. Si bien Argentina está llena de lugares salvajes, repletos de flora, fauna y montañas, su emplazamiento más representativo sigue siendo Buenos Aires, conocida como la capital de las librerías y la bohemia. Cuenta con unos tres millones de habitantes y es una de las ciudades sudamericanas más visitadas. Destila arte y cultura en todas sus calles, sobre todo en el centro histórico, donde se encuentran lugares como la Plaza de Mayo -el corazón de la capital- o la Catedral Metropolitana.

Julio Juri es cordobés y se dedica al turismo de la caza y la pesca. Su empresa se ha activado en los últimos días gracias a los visitantes locales. Cuenta que en esa provincia se halla uno de los campos más grandes de caza de palomas del planeta, por lo que se perfila como «un paraíso» para los aficionados a la escopeta. También ofrece espacios para la caza pesada, como la de venados. Estas actividades suelen atraer a muchos turistas europeos y estadounidenses, pero la actual coyuntura sanitaria impide su ingreso, así que este año lo aprovechan al máximo los autóctonos.

Juri, como muchos de sus compatriotas, destina sus vacaciones del frío al esquí. Cuenta que el sitio más famoso de la Patagonia argentina es Bariloche: una ciudad que parece de cuento por su enorme lago glacial y cristalino, rodeado de montañas imponentes cubiertas de hielo y copos de algodón.

Cataratas de Iguazú

Las vacaciones de verano se estiran desde enero a marzo, tiempo en que los argentinos suelen aprovechar para escaparse unos días a la costa Atlántica, ahora sí, con la imagen típica de las playas soleadas. Hay quienes buscan alternativas y se embarcan en viajes por Europa, pero «es muy raro que busquen el invierno durante sus meses de calor», comenta Susy Mitchell. Y otros se inclinan por desplazarse a Estados Unidos, especialmente a Miami, Florida, pero el billete y la estancia exigen mayor poder adquisitivo.

El turismo, tanto extranjero como interior, es un sector estratégico para la marcha de la economía argentina, una de sus principales fuentes de ingresos. Se trata del cuarto país más grande de América y el octavo del mundo, y ofrece una gran variedad de ecosistemas. Unas cuatro veces más grande que España, suma una extensión de más de 2,7 millones de kilómetros cuadrados, así que sus paisajes cambian radicalmente de aspecto y color, como de la noche al día. En el norte, las vistas blancas invernales quedan atrás, para toparse con el verde tropical en uno de los sitios más enigmáticos y atractivos del país: las cataratas de Iguazú.

El conjunto de cascadas, entre las más famosas de la geografía mundial, se ubican en el límite entre la provincia argentina de Misiones y el Estado brasileño de Paraná, sobre el río que les da nombre. Y, aunque en julio soplan ya los vientos fríos del sur, casi siempre cuenta con un buen clima, por lo que permanecen abiertas al público durante todo el año. Normalmente reciben una masiva afluencia de visitantes internacionales. Pero ahora se ha limitado la entrada únicamente a doscientas personas locales.

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