Un hijo del asesino fugado siente «nerviosismo y preocupación»

La familia de la mujer fallecida a manos de Juan Francisco Mejías no entiende como pudieron otorgarle un permiso «a alguien que es un asesino». Todos los cuerpos siguen buscando al prófugo

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Hay nerviosismo y preocupación, aunque no miedo, pero reconozco que la noticia de la fuga de este señor, nos ha fastidiado las Navidades». Así resumió uno de los hijos de Juan Francisco Mejías González –el preso condenado por asesinato que no regresó a prisión tras disfrutar de un permiso–, el sentimiento de una familia a la que la noticia de la fuga del asesino de su madre les ha hecho «revivir fantasmas del pasado».

En estos momentos, sigue activa la orden de búsqueda, detención e ingreso en prisión interesada para todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de la isla, después de que el asesino Juan Francisco Mejías González no regresara al penal de Juan Grande tras disfrutar de un permiso penitenciario.

«Nos ha pillado a todos por sorpresa y nadie se esperaba esto. Este hombre salió en contra de los dictámenes de la jueza y la psicóloga y tras recurrirlos, la Audiencia Provincial autorizó su permiso. Que un hombre como este condenado por asesinar a mi madre salga a la calle sin vigilancia, es sangrante. Es preocupante y hay que saber qué hizo desde que salió de la prisión, porque no ha cometido un delito común, sino es un asesino», reflexionó su hijo a este periódico. «No es un preso más y debería haber más control con los presidiarios de este tipo porque se ha comentado que un día antes de que saliera de permiso dijo que no iba a volver a la cárcel y que iba a asesinar a su pareja... es complicado», añadió.

Juan Francisco Mejías González tiene en vigor hasta 2032 una orden de alejamiento y la prohibición de mantener contacto, tanto con la familia de la mujer asesinada como con la de su última pareja: «La policía es la que ha hablado con nosotros y nos ha transmitido que no hay novedad, pero que lo están buscando con todos los efectivos. Nos transmiten que, si está vivo, tarde o temprano lo encontrarán. Se nos dice que estemos tranquilos y que acabará de nuevo capturado y están continuamente vigilando nuestras casas. No tengo miedo, pero sí reconozco que siento nerviosismo e intranquilidad por la negligencia de los jueces que lo dejaron salir a la calle», se queja este familiar.

«Ha sido un jarro de agua fría porque hemos tenido que ver de nuevo la imagen del cuerpo de mi madre saliendo de nuestra casa y el rostro de la persona que la asesinó. Dijo en el juicio que había perdido la cabeza, pero recuerdo, con los nueve años que tenía, que una semana antes había dicho a mi abuela materna que Fabiola no iba a llegar a final de mes. Ha sido un palo y más vivir estas navidades con el recuerdo de mi madre en la memoria. Por culpa de ese hombre me he viso solo en la vida, nos la ha destrozado a toda la familia», dijo.