Vecinos de Granada en la calle de Gran Capitán tras los terremotos. / PEPE MARÍN

Granada, desvelada por una treintena de terremotos en dos horas

Tres de ellos superaron los cuatro grados y provocaron miedo en la población, que llenó parques y plazas, e incluso durmió en los coches | La Junta de Andalucía anuncia el paso a fase de pre-emergencia del Plan de Emergencia Ante el Riesgo Sísmico Andalucía

Apenas habían pasado las diez y media de la noche cuando Granada volvió a temblar con fuerza. De nuevo, sonido de cristales entrechocando, crujido de ventanas y sofás temblando. El epicentro se registraba en Santa Fe y el terremoto alcanzaba los 4,3 grados de magnitud, según las mediciones del Instituto Geográfico Nacional. Granada volvía a temblar y los móviles empezaban a vibrar con los mensajes en todos los grupos de familiares y amigos. Pero apenas había terminado el primer seísmo, una réplica sacudía de nuevo todo el mobiliario y hacía crujir los cimientos de los edificios. Las sonrisas empezaban a borrarse y el rictus de preocupación se acrecentaba apenas ocho minutos después. Es lo que tardó en llegar el tercero, de 4,5 grados de magnitud, el de mayor intensidad, y epicentro en Cúllar Vega en esta ocasión. Y la gente, asustada, empezó a salir a la calle. Más de una veintena de seísmos, tres de ellos de más de 4 grados, se encadenaron en apenas dos horas de terror.

En la capital y en todo el cinturón se olvidó el toque de queda. La intensidad de los temblores encadenados sembró el pánico y la gente se echó a la calle. Plazas y parques de la capital se llenaron de gente. La Chana, el Centro o Camino de Ronda presentaban regueros de vecinos que había salido a la calle con lo puesto, muchos en pijama. Y en todo el cinturón metropolitano las escenas fueron similares. Algunos incluso decidieron dormir en el coche. En otros municipios algo más alejados del epicentro, como Íllora, los vecinos también se sobresaltaron. Según informó la Policía Local de Íllora, se detectaron dos grietas importantes en las calles del municipio a raíz de los terremotos, que se evaluarán hoy.

Galería.

Ante las aglomeraciones de personas en la capital, la Policía Local y los efectivos de Bomberos de Granada se afanaron en avisar de que era más seguro permanecer dentro de los domicilios, porque tras los temblores podían desprenderse cornisas o elementos de las fachadas. El toque de queda se 'congeló' durante la noche.

El alcalde de Granada, Luis Salvador, llamaba a la calma tras compartir la sensación de temor de los vecinos. El presidente andaluz, Juanma Moreno, se mostraba «muy pendiente» de la situación en Granada. Y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pedía también que se mantuviera la «serenidad».

Afortunadamente, la cadena de terremotos, con una veintena entre las 22.30 y la medianoche, no provocó daños importantes, más allá de alguna grieta en alguna calle de la capital y alguna fachada con pintura caída.

Granada, en fase de pre-emergencia del Plan de Riesgo Sísmico

La Junta de Andalucía ha anunciado que Granada ha pasado a fase de pre-emergencia del Plan de Emergencia Ante el Riesgo Sísmico Andalucía. Este nivel se caracteriza por el seguimiento instrumental y estudio del fenómeno además de por medidas de información a órganos, autoridades y población.

Aunque se suele activar a raíz de seísmos de mayor magnitud, a partir de 5 aproximadamente, en este caso la Junta ha decidido activarlo dada la situación de tensión creada entre los ciudadanos, que se han echado a la calle. Así, Bomberos y técnicos de Urbanismo revisarán estructuras de edificios por si detectan alguna anomalía.

El servicio de emergencias 112 ha registrado más de 300 llamadas alertando de los movimientos sísmicos de las provincias de Granada, Málaga y Jaén, de municipios como Churriana, Cúllar Vega, Gójar, La Zubia, Villanueva Mesía, Santa Fe, Atarfe, Cijuela, Padul, Fuente Vaqueros, Cenes de la Vega, Granada, Alcalá la Real o Úbeda, entre otros.

El 112 ha señalado que no constan daños personales y que se han registrado daños materiales debido a incidencias de carácter leve, fundamentalmente relacionados con grietas en viviendas y desprendimiento de elementos ornamentales, sobre todo, en Granada, Atarfe y Santa Fe.