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La portavoz del grupo Mixto en el Parlamento de Canarias, Vidina Espino (i), en una imagen de archivo en rueda de prensa en la que le acompañó Mónica Navarro (d), hermana de uno de los desaparecidos en el naufragio, el biólogo grancanario Manuel Navarro. Efe
Por qué los peritos creen que el naufragio del Villa de Pitanxo se debió a un error humano

Por qué los peritos creen que el naufragio del Villa de Pitanxo se debió a un error humano

El barco gallego se hundió en aguas de Terranova el pasado 15 de febrero de 2022, desapareciendo junto con otros 20 tripulantes el biólogo grancanario Manuel Navarro

Efe

Madrid

Miércoles, 31 de enero 2024, 17:19

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Un «error humano» del capitán por la «falta de percepción cabal del riesgo de hundimiento» del buque Villa de Pitanxo en aguas cercanas a Terranova (Canadá) al hacer una maniobra es la «causa más probable» del naufragio ocurrido el 15 de febrero de 2022, según las conclusiones a las que han llegado dos peritos judiciales. Un sucesos en el cual desapareció, junto con otros 20 tripulantes, el biólogo grancanario Manuel Navarro.

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que investiga la presunta responsabilidad del capitán en esta tragedia marítima, ya tiene encima de su mesa el informe que encargó a dos peritos que acompañaron a la expedición que el pasado julio examinó el pecio hundido.

Los expertos, que elaboraron su informe al margen de las funciones que ambos ejercen como investigadores en la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM), dependiente del Ministerio de Transportes, exponen cuáles fueron las causas y los factores contribuyentes en el naufragio, en el que fallecieron 21 marineros y solo tres personas sobrevivieron.

Estas son las principales conclusiones del informe

Falta de percepción cabal del riesgo de hundimiento

Los datos objetivos y circunstancias analizadas por los dos peritos les han llevado a concluir que «la causa más probable» del hundimiento del buque fue «un error humano del capitán», Juan Padín, investigado en la Audiencia Nacional junto a varios responsables de la armadora, el Grupo Nores.

El informe apunta a la «falta de percepción cabal de hundimiento que suponía la maniobra que realizó para librar el embarre del aparejo del fondo marino, con la mar y el viento de popa y la tolva de descarga de desperdicios abierta», lo que puso «en grave riesgo la seguridad del buque y sus tripulantes».

Orden de abandono tardía y falta de formación

Como «factor contribuyente» del accidente, los peritos mencionan la demora del capitán a la hora de ordenar abandonar el buque. Esto condicionó que los tripulantes pudieran salir del pesquero «de forma ordenada y con alguna probabilidad de éxito».

Además, la falta de formación a bordo y de ejercicios periódicos de abandono del barco provocó, dice el informe, que los marineros actuasen «de forma desorganizada, impulsados únicamente por el instinto de supervivencia«, debido a su »falta de familiarización« con las obligaciones y funciones ante situaciones de emergencia, así como con el uso de los dispositivos de salvamento, como chalecos o equipos de supervivencia.

El informe deja claro que «las probabilidades de abandonar un buque sin peligro y de ser salvados son buenas si los tripulantes saben lo que tienen que hacer«, pero, en este caso concluye que, del relato conocido, estos «no tenían ni la información ni la formación necesaria para afrontar la situación en la que estaban inmersos».

Los peritos no han hallado ninguna evidencia de que a bordo hubiera instrucciones concretas sobre lo que debía hacer cada tripulante en caso de emergencia y la balsa salvavidas asignada, más allá de los cuadros orgánicos de obligaciones expuestos en zonas comunes, que no daban indicaciones homogéneas.

Y cuestionan cómo el capitán habría decidido cambiar las balsas salvavidas de emergencia con un oficial «en plena gestión de la emergencia» y coger un traje de inmersión del puente, y que «aparentemente nadie más consideró la necesidad y la conveniencia de ponerse alguno de los siete restantes».

No había escalera en estribor

A las trágicas consecuencias del accidente, 0que representa una de las mayores tragedias de la navegación española, también contribuyó «la falta de una escalera en estribor, desde la cubierta superior a la cubierta de oficiales, que constituyera un medio rápido de evacuación desde la cubierta expuesta a la intemperie y a la mar hacia las balsas salvavidas«.

Los peritos mencionan asimismo las adversas condiciones marítimas y meteorológicas aquel día que, aunque «no eran de una extrema dureza como para aconsejar haberse puesto a la capa en espera de una mejoría, sin duda dificultaron la maniobra para librar el embarre».

Contradicciones en el relato del capitán

Consideran que el relato del capitán y de su sobrino, el marinero Eduardo Rial, «presenta numerosas contradicciones e incongruencias» y «pone en evidencia la verosimilitud de su versión», mientras que el que aportó el tripulante ghanés Samuel Koufie «se ha mantenido firme e inalterable».

En base a la declaración de este último y a las evidencias obtenidas, intentan reconstruir los acontecimientos y concluyen, en relación a la versión del capitán, que la simple parada del motor no basta para que el buque se hunda en cuestión de minutos, sino que eran necesarios otros condicionantes que pusieran en riesgo significativo su estabilidad cuando se paró el motor.

El informe, que incluye imágenes renderizadas sobre cómo se habría producido el accidente, menciona, por ejemplo, que antes de la parada del motor se paró la maquinilla de pesca, relata que se produjeron varias situaciones de «embarre», y concluye que la «causa más probable de la parada del motor» fue que «la escora del buque era excesiva y permanente».

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