Ocho disparos hechos por profesionales

19/04/2018

El asesinato a tiros de un hombre la noche del martes en La Laguna está lleno de aristas. Primero por cómo se produjo su muerte, a tiros, desde un coche y por dos hombres encapuchados, y, segundo, porque el fallecido estuvo considerado como uno de los hombres de paja de Evaristo González, el principal imputado por el caso Corredor.

Los casquillos de las ocho balas del calibre 9 mm Parabellum halladas junto al cuerpo de Carlos Machín Quintero -dos impactaron en su cabeza y pecho- están siendo la pieza clave en la investigación del asesinato la noche de este martes del que fuera colaborador de Evaristo González, abogado, empresario de la noche lagunera y principal imputado por el caso Corredor. Machín, que falleció casi en el acto, salía de la Escuela de Idiomas y estaba subiendo a su coche cuando otro vehículo se situó a su lado, un individuo encapuchado se bajó por la puerta del copiloto y le disparó hasta que cayó al suelo.

Los presuntos asesinos huyeron del lugar a toda velocidad, según los testigos del tiroteo, y minutos después y a menos de un kilómetros quemaron el coche desde el que perpetraron el asesinato, un Renault Clio con matrícula falsa, otra de las piezas importantes para la investigación que realiza la Policía Judicial del la comisaría de La Laguna.

Durante la mañana de de este miércoles, la Policía Nacional llegó a vincular la detención en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, de dos hombres de origen colombiano con el asesinato de Machín, pero a media tarde descartaron cualquier relación con el caso.

Además de los casquillos de bala -«los usan las mafias», aseguran fuentes policiales-, el coche quemado y el lugar de donde lo robaron, los investigadores están revisando cámaras de seguridad tanto del aparcamiento y las zonas próximas a la Escuela de Idiomas, ubicada en el barrio de La Verdellada, como de la avenida de Los Menceyes, donde calcinaron el vehículo. También están tomando declaraciones a los testigos.

Relaciones

Pero si hay algo clave en este caso es la propia víctima y su antiguo entorno. Carlos Machín, de 52 años, padre de tres hijos y natural de El Hierro, era presuntamente uno de los hombres de paja del abogado y empresario de la noche lagunera Evaristo González. El fallecido, que llegó a estar imputado por el caso Corredor junto a otras 16 personas, finalmente cayó de aquella lista -tampoco era testigo del caso-, pero sí seguía investigado, junto a González, en una pieza separada de ese caso, un procedimiento por una presunta estafa a la Seguridad Social en la gestión del bar Kapitel y la discoteca El Palco, de las que el ahora fallecido fue gerente, según confirmó este miércoles la fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Carmen Almendral.

Carlos Machín se había desvinculado hacía tiempo del mundo de la noche y es ahí donde los investigadores creen que puede estar el móvil de su asesinato.

Los conocidos de Carlos Machín lo recuerdan con un «buen hombre que se juntó con quien no debía». Muchos estudiantes de El Hierro, su isla natal, pasaron en su día por El Palco y luego por el Kapitel porque Carlos estaba allí y a muchos incluso les dio trabajo. Desde que salió de su pueblo, Isora, se vinculó con el ocio nocturno de La Laguna y a él estuvo unido hasta hace poco. Ahora estaba rehaciendo su vida lejos de ese mundo, dicen sus amigos.