Borrar
Carmen Santana, este jueves, en la misma caja donde fue atracada. Arcadio Suárez

«Por las noches, cierro los ojos y veo el machete bailando»

Atraco en Vecindario ·

Carmen Santana aún tiene el susto en el cuerpo. Achacó su aparente sangre fría a que pensó que era una broma. «El chico es de la zona, esa voz me suena...»

Gaumet Florido

Santa Lucía de Tirajana

Jueves, 11 de enero 2024, 18:04

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

La mala suerte quiso que a Carmen Santana le tocara el turno de noche el pasado lunes. Fue la víctima del atraco a machete, y en Vecindario, que se ha hecho viral estos días en redes sociales. «Por las noches, cuando cierro los ojos, veo el machetito ahí, bailando, y te entra esa…, pero hay que ponerle ganas y demostrarles que no hay miedo. No nos podemos quedar con los brazos cruzados y dejar que esto siga pasando». Carmen es una mujer valiente y aunque reconoce que llevará la procesión por dentro cuando le toque volver al turno de noche, le echará coraje y tirará para adelante.

Fue poco antes de las 22.00 horas del 8 de enero. Había poca gente en la tienda, el autoservicio o supermercado Suma, en la calle Velázquez, una conocida calle de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana. Un joven cubierto con capucha y mascarilla negra entra en el local armado con un machete y le pide a Carmen el dinero que había en la caja. Tras insistirle, elevar el tono y blandir con tono amenazante el cuchillo, ella accede, lo coge y se va.

La sangre fría de Carmen, perceptible en la aparente serenidad con la que afrontó el atraco, tiene una explicación. «Es que yo al principio pensé que era una broma». Cuenta, de hecho, que cuando entró, coincidió con otra clienta al salir y llevaba el machete en la mano. «Claro que vi la katana, desde el principio, al entrar, porque la tenía en la mano. Y me dijo: por favor, una bolsa y ábrala. Y yo, claro, le hice este gesto (agarra una bolsa y la deja sobre la caja), pensé que la quería para guardar la katana. Cuando dijo ábrela y señaló a la caja, vi que no, vi que iba en serio».

Este jueves le tocó turno de mañana y todavía le entraban clientes que aprovechaban para interesarse por ella mientras compraban. También estaba Mari Gómez, vecina y clienta habitual que pasa horas en la tienda haciéndole compañía, pero que aquella noche se había recogido pronto.

«Creo que él también sintió algo de miedo

«Si le demuestro miedo, se envalentona. Creo que se acobardó un poco. Hubo un momento, cuando yo llamo al compañero, que le dije cuidado, en que él corrió hacia afuera. Creo que sintió también algo de miedo». Esa es la sensación que tiene Carmen. Es más, le llamó la atención que le pidiera incluso las cosas por favor. «Me pidió todo por favor; cuando vio que me resistía, entonces cambió el tono y me amenazó con el machete; fue educado, pero agresivo; si yo no brinco para atrás, él me roza la cara».

Carmen atiende a una de sus clientas, Mari Gómez.
Carmen atiende a una de sus clientas, Mari Gómez. Arcadio Suárez

Fuentes policiales aseguraron este jueves a este periódico que hay una línea de investigación muy clara, por lo que no es descartable que el atracador pueda ser detenido en breve. El día de autos salió del local y huyó por la calle Domingo Cruz, hacia una zona deportiva, no sin antes arrojar el arma blanca y la mascarilla en unos contenedores al principio de esa vía.

Para Carmen, no han de irse muy lejos a buscarlo. «Estoy segura de que él ha estado aquí más veces, esa voz me suena, es inolvidable, pero claro, nunca asocias una voz cuando pasa algo». Por eso tiene claro que el chico, que cree árabe, vive por la zona.

Cuenta que nunca ha vivido una experiencia semejante pese a que lleva 5 o 6 años trabajando para esta misma empresa, 3 o 4 años en este local. «Aquí ha habido otros robos, pero nunca así; en otro anterior, la compañera no estaba en la caja, aprovecharon para abrirla y robar».

«Hay mucha inseguridad en Vecindario»

A su juicio, la gente vive con cierto miedo en Vecindario. «Hay mucha inseguridad, todo el mundo lo puede decir, lo que pasa es que esas cosas no salen a la luz», advierte. Le han llegado incluso quejas de intentos de robo en la misma parada de guaguas que está en la Avenida de Canarias, cerca de la tienda.

El lunes les robaron la recaudación del día, que Carmen prefiere no detallar. Eso sí, tiene claro que el robo no ha sido por hambre, pese a que el chico lo repetía como un mantra. Por cierto, una curiosidad. Al marcharse, no se llevó todo el dinero. Se dejó unos billetes. «Quédate eso para ti, hombre», le dijo él. Eran 25 euros en billetes de 5.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios