La desesperación de una familia numerosa okupa

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16/05/2019

Viven en un edificio abandonado sin medios y han tenido 8 hijos, pero uno falleció por atragantamiento.

Finalmente José H.S., de 59 años, y María G.B., de 38, desistieron de su intención de suicidarse en la azotea ante la mirada perpleja y atemorizada de sus vecinos. Tras horas de tensión, ambos bajaron finalmente del edificio tras la mediación policial sin que se lamentarse daños personales o materiales.

Esta pareja, de mediana edad, se había subido a la azotea de la casa con una garrafa de gasolina en señal de protesta por la supuesta retirada de la custodia de uno de sus hijos. Ambos tienen ocho hijos, de los cuales de siete se les retiró la custodia y uno falleció cuando tenía seis meses por un atragantamiento.

Fuentes municipales y del Gobierno de Canarias han explicado que se trata de una pareja sin medios económicos o vivienda, de hecho viven en un edificio abandonado de la calle Doctor Apolinario Macías de Escaleritas con otras familias con pocos recursos. Ambos desempleados, José intenta conseguir recursos para su familia como chatarrero, mientras que ella ejerce la mendicidad por la calle, pidiendo dinero en la entrada de los comercios de la zona.

El fallecimiento de un bebé de 5 meses, que murió por atragantamiento, provocó que los servicios sociales actuasen y les quitasen la custodia de dos de sus otros hijos por las condiciones en las que vivían en la infravivienda del edificio okupado. Tras el fallecimiento de su último hijo, María volvió a quedarse embarazada del bebé al que se les quitó la custodia hace unos días. Como consecuencia de esta decidión de los servicios sociales, la pareja amagó con suicidarse este miércoles desde la azotea.

Seis horas de incertidumbre

El dispositivo se alargó en torno a seis horas, con el que finalmente se consiguió que la pareja depusiera su actitud, pues amenazaban con prender fuego al inmueble.

Hasta el lugar se desplazaron varios concejales del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, entre los que estaba la de Fomento, Servicios Públicos y Aguas, Inmaculada Medina, a la que se le vio realizando llamadas y conversando con la policía en varios momentos.