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Incidentes en la cárcel de Toledo en plena psicosis por el coronavirus

Incidentes en la cárcel de Toledo en plena psicosis por el coronavirus

El miedo por la extensión del coronavirus en recintos cerrados las 24 horas del día, como las prisiones, fue el germen este jueves de un incidente en la cárcel de Ocaña I (Toledo), después de que un preso sufriera un ataque epiléptico y tuvieran que asistirle sus compañeros ante la tardanza de los servicios sanitarios del centro penitenciario.

J.V. Muñoz-Lacuna / Toledo

Jueves, 1 de enero 1970

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Un grupo de unos 30 reclusos se concentró en el patio de la prisión tras finalizar la comida y quemaron varios contenedores de plástico para protestar por su día a día desde la declaración del estado de alarma y denunciar que el médico del centro sólo acude una vez a la semana.

Desde que se decretó el estado de alarma, los internos han sufrido restricciones en sus comunicaciones, pues sólo se permiten las que se realizan a través del locutorio y están absolutamente suspendidos los contactos «vis a vis» entre los presos y sus parejas, además de los permisos de salida, según la orden de Instituciones Penitenciarias.

Fuentes de Prisiones confirmaron el incidente tras el desvanecimiento del preso cuando se dirigían al comedor, afirmaron que no hubo heridos y que a las 16 horas todos los reclusos que iniciaron las protestas estaban ya en sus celdas.

Un recluso fallecido

Los funcionarios de esta prisión toledana vienen reclamando desde hace meses «medidas extraordinarias tanto a nivel de desinfección como de dotación de equipos de protección, al margen de sus reivindicaciones en materia de personal y organizativa que venimos arrastrando».

A esto se suma que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias abrió una investigación para esclarecer las causas de la muerte de un preso de 37 años que necesitaba medicación en la cárcel toledana durante el último puente de la Constitución y la Inmaculada. Según la asociación de empleados de prisiones, el reo recibió antes de iniciarse el puente todos los fármacos que debía tomar a lo largo de esos días con el fin de que él mismo se los administrase a diario debido a la falta de personal. Sin embargo, debió de tomar las dosis equivocadas y falleció.

En cuanto a la actual crisis sanitaria provocada por el coronavirus, la asociación «Tu abandono me puede matar» ha denunciado que la administración «vuelve a dejarnos olvidados» y que los trabajadores de las cárceles de Ocaña I y Ocaña II han podido recibir guantes, mascarillas y pantallas protectoras «gracias a las hermandades religiosas de Ocaña, que esta Semana Santa no han podido recorrer las calles de pueblo toledano.

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