El asesino fugado había disfrutado ya de cuatro permisos carcelarios

04/01/2019

Juan Francisco Mejías salió de la cárcel en, al menos, cuatro ocasiones anteriores a ésta última en la que se dio la fuga. Los investigadores siguen buscándolo por toda la geografía insular

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Juan Francisco Mejías González, el preso que estaba cumpliendo condena en el penal de Juan Grande por haber asesinado a su esposa el 5 de julio de 2004, ya había disfrutado de cuatro permisos penitenciarios anteriores a este último que utilizó para fugarse, según fuentes judiciales.

En esta última ocasión, fue la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas la que estimó el recurso presentado por la representación legal de Juan Francisco Mejías González después de que la Junta de Tratamiento del centro penitenciario de Juan Grande y el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Las Palmas de Gran Canaria, hubiesen denegado la autorización. El órgano judicial concedió el permiso al asesino fugado al comprobar que el reo había disfrutado de cuatro beneficios anteriores sin ningún contratiempo.

De los permisos carcelarios anteriores que le fueron concedidos al hombre que asesinó a una mujer en Gran Canaria, la Audiencia Provincial de Las Palmas le concedió dos y otros tantos el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria –el último de ellos fue este último verano– antes de este en el que el preso no regresó al penal como era su obligación a los tres días de haberlo abandonado.

La ley establece que, para que a un preso le sean concedidos permisos carcelarios, tienen que cumplirse, como mínimo, dos requisitos materiales: uno es el cumplimiento de la cuarta parte de la condena y el segundo, que el reo esté calificado en segundo grado. En este sentido, cabe destacar que el primer grado es el más restrictivo de todos y las medidas de protección y seguridad son extremadamente duras. Al menos cada tres meses se tiene que revisar si es necesario que el preso continúe ingresado en este régimen o no al ser muy severo. En términos generales, el segundo grado se le suele conceder a todos los presos, excepto si son muy peligrosos o en circunstancias excepcionales.

A partir de que el reo cumpla estos requisitos, son los órganos correspondientes de conceder o no el permiso penitenciario –los tres mencionados anteriormente–, los que tienen la potestad de dictar la autorización.

Búsqueda activa. Por otra parte, no hay novedades por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que siguen buscando a Juan Francisco Mejías González de manera concienzuda por toda la geografía insular. Los investigadores están en permanente contacto con los familiares que mantienen una orden de alejamientos con este prófugo de la justicia, no solo los de la mujer asesinada, sino los de su pareja posterior.