Tribunales

Cuatro tramas y un protagonista

27/01/2020

El Juzgado de Instrucción número 3 de Las Palmas de Gran Canaria sigue adelante con la investigación sobre la presunta organización criminal que acabó con 17 personas entre rejas y en la que figuraba como nexo de unión un agente de la Policía Nacional que ya incluso había sido investigado anteriormente por la Unidad de Asuntos Internos. Fermín Carlos V. R. fue seguido desde 2018 por un equipo conjunto del Grupo VI de la Unidad de Asuntos Internos, el Grupo I de Udyco Las Palmas –ambos de la Policía Nacional–, el Equipo contra el Crimen Organizado de Canarias de la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera. Y todo ello por unas presuntas conductas delictivas con cuatro grupos diferentes que tenían un mismo nexo de unión: el narcotráfico.

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El agente Fermín fue detenido el pasado jueves 16 al igual que un importante número de investigados pertenecientes a lo que los investigadores consideraban que eran cuatro grupos criminales. El primero de ellos se trataba del asunto Kramer, que se produjo a raíz del robo el 7 de abril de 2016 de la joyería Gold Kramer de Maspalomas. En el mismo, inicialmente fue investigado el policía Fermín al considerar los investigadores que realizó tareas de vigilancia previas al atraco junto al ruso Roman Prizov, que fue el autor del mismo y por ello acabó condenado. Tras iniciarse el seguimiento de Fermín, se constató en pinchazos telefónicos que reconoció cometer «un error» afirmando que «la cagué gorda», en relación a este asunto. Fermín, al mismo tiempo, presumía con investigados tener relojes de alta gama que pudieron haber sido robados en la joyería de Maspalomas. En principio se archivaron los cargos contra el policía, aunque ahora los investigadores han aportado información para reabrir la causa en su contra.

Ese fue el primer paso presuntamente delictivo del policía Fermín bajo el punto de vista del equipo de investigación, que fue comprobando como, con el paso del tiempo, iban apareciendo nuevas tramas y destapando operaciones relacionadas con el tráfico de estupefacientes, esteroides anabolizantes y drogas a gran escala. Para ello fue fundamental la aparición del segundo protagonista de esta historia: el belga Ivo Emiel, apodado el Químico por sus conocimientos en la elaboración de drogas. Este varón de 52 años residente en San Bartolomé de Tirajana se ayudó de Fermín para utilizar sus conocimientos en química y aprovecharlos en la fabricación de drogas sintéticas. Para ello, supuestamente montaron dos laboratorios clandestinos –en Ayagaures y Santa Lucía– donde el Químico cocinaba anfetaminas, esteroides y anabolizantes. Con el paso de los meses y siempre bajo la protección y amparo de Fermín, es trama siguió traficando hasta que apareció en escena el tercero de los cabecillas, el melillense Mohamed Mohamed Haddu. Junto a él, trataron de introducir 1.350 kilos de hachís por mar en la zona del Castillo del Romeral, cocaína vía marítima procedente del Caribe y la misma sustancia desde países como Guinea Bissau o Mauritania, aunque estas dos últimas operaciones no llegaron a ejecutarlas porque fueron detenidos.

Custodia.

Cuatro tramas delictivas en las que el agente Fermín, destinado en la comisaría de la Policía Nacional de Maspalomas, ejercería –según los investigadores– un papel fundamental puesto que ofrecía numerosa información acerca de seguimientos, pesquisas, controles y demás que llevaban a cabo sus compañeros de cuerpo que aprovechaban los narcos para delinquir sin ser detenidos.

De esta manera, el polaco Robert G. S. recibió de Fermín numerosa información sobre técnicas de detección de estupefacientes en el aeropuerto de Barajas y la encriptación de comunicaciones para introducir cocaína desde Brasil.

Presuntamente también colaboró con Hafid M. y Alexis S. P. para meter cocaína desde Sudamérica por avión y también hachís mediante un velero.

Los encargados de esta operación conjunta entre Policía Nacional, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera constataron y así se lo hicieron saber a la autoridad judicial, numerosas actuaciones de Fermín con el fin de recabar información que luego daría a los narcos, pero también detectaron varios supuestos bulos que el encartado usaba para otorgarse importancia como relaciones con magistrados, agentes del SIVE o del control de seguridad de Barajas.

Sospechas.

La investigación determinó que, al tiempo que se informaba de los indicios que relacionaban a Fermín con la trama de Ivo Emiel, se producía unas conversaciones entre el policía supuestamente corrupto y Mohamed Hafid que apuntaban a un delito de infidelidad en la custodia de documentos. El motivo fue que el 5 de septiembre de 2018, Hafid pidió a Fermín que intentara quitarle una multa que le pusieron por llevar 50 gramos en piezas de polen. Las pesquisas ratificaron que el acta de esa supuesta multa existía y se llevó a cabo en la Comisaría de Maspalomas, donde trabajaba el agente Fermín. Por otro lado, en un pinchazo telefónico también constataron como se produjeron ciertas conversaciones telefónicas entre Fermín y un conocido suyo que tenía una empresa y en las que parecían pactar la contratación ficticia de la hermana de la mujer de Fermín –que también fue detenida aunque puesta en libertad con cargos– durante un mes para poder cobrar así ayudas sociales durante los siguientes seis meses.