SUR

Un cadáver tiroteado, un plástico y un hoyo excavado en la parcela

La Guardia Civil investiga la muerte de un hombre de 41 años y de origen belga que recibió varios disparos en su casa en Alhaurín el Grande (Málaga)

JUAN CANO / ÁLVARO FRÍAS

Al llegar a la finca, situada en un paraje recóndito de la localidad malagueña de Alhaurín el Grande, al final de un carril de tierra sin salida, los recibieron dos dogos argentinos que no paraban de ladrar. La puerta de la casa estaba abierta y la luz, encendida.

Cuando lograron entrar, los agentes -una patrulla de la Policía Local y otra de la Guardia Civil- descubrieron el cadáver de un hombre tumbado boca abajo al lado del baño de la vivienda.

El hallazgo se produjo pasada la medianoche de este viernes 3 de diciembre. Una amiga del finado llamó a las 2200 horas desde Bélgica para alertar de que llevaba varios días sin contactar con él y estaba preocupada.

Junto al cuerpo de la víctima, que tenía 41 años y era de origen belga, había al menos ocho casquillos de bala y un plástico grueso de grandes dimensiones, según las fuentes consultadas.

En la parcela, los agentes localizaron un hoyo y tres palas, lo que hace presumir que los autores del crimen pretendían enterrar el cuerpo, aunque finalmente, por alguna circunstancia, desistieron de esa idea y emprendieron la huida.

Al confirmarse el deceso, los agentes avisaron inmediatamente a los especialistas del Grupo de Personas de la Unidad de Policía Judicial y al Servicio de Criminalística para que se hicieran cargo de la investigación, que se centra ahora en reconstruir el entorno de la víctima en busca de enemigos.

Dado que el cadáver presentaba varios impactos de bala, fue trasladado primero a un centro hospitalario para realizarle pruebas radiológicas y posteriormente al Instituto de Medicina Legal (IML) para la práctica de la autopsia.