Agentes de la Guardia Civil trasladaron al presunto asesino al lugar de los hechos. / Juan Carlos alonso

El asesino de Betancor amenazó con un cuchillo a su mujer, que salvó la vida saltando un muro

La Guardia Civil llevó este martes presunto asesino del abogado al lugar de los fatídicos hechos. Falleció como consecuencia de las quemaduras sufridas

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

El abogado penalista grancanario Juan Betancor -de 72 años- perdió la vida este martes como consecuencia de las quemaduras sufridas el domingo tras ser atacado brutalmente por un amigo suyo que vivía en la finca que el letrado tenía en Santa Brígida. Antonio P. G., que es como se llama el presunto asesino, atacó a Betancor prendiéndole fuego y también amenazó a la esposa de la víctima, a la que puso un cuchillo en el cuello para que le entregara su móvil y no pudiera llamar a la policía. La mujer salvó la vida saltando un muro de tres metros y huyó de la finca ladera abajo hasta que fue auxiliada por una vecina.

El detenido fue trasladado por la Guardia Civil ayer por la tarde al lugar de los hechos -situado en el Gamonal Alto- y, acompañados por una comitiva judicial y su abogado, procedieron a realizar una entrada y registro en el inmueble. Allí, los investigadores recabaron todo tipo de pruebas que les ayuden a esclarecer este crimen que ha conmocionado al mundo judicial de las islas.

Dantesco

Según fuentes de la investigación, Juan Betancor acudía a su finca del Gamonal Alto los fines de semana cuando cerraba su despacho profesional situado desde 1982 en la isletera calle de Juan Rejón. Este sábado no fue una excepción y se desplazó a la casa de campo en compañía de su esposa.

En ese lugar vivía desde hacía más de una década el presunto asesino, un caboverdiano de 72 años que moraba en la finca a cambio de cuidarla y vigilarla.

Ese sábado llegó el matrimonio y no hubo ningún incidente, según manifestó a los agentes la esposa del fallecido, pero la tragedia se desencadenó el domingo por la mañana.

Juan Betancor con su hijo, que lleva su mismo nombre. / Arcadio Suárez

Betancor y su esposa se levantaron a primera hora y ella se fue a la cocina a preparar el desayuno mientras que él salió al jardín. Al rato, la mujer empezó a escuchar unos gritos y se dio cuenta que era su marido pidiendo auxilio. Salió hasta el garaje y en ese momento fue abordada por Antonio P. G.

La golpeó en varias ocasiones, la tiró tres veces al suelo y la cogió en peso hasta que le puso un cuchillo en el cuello y la amenazó con matarla si no le entregaba su teléfono móvil. El presunto asesino quería evitar que la mujer llamara a la policía para alertarlos de lo que estaba sucediendo.

En la imagen uno de los investigadores. / Juan Carlos ALonso

La mujer del letrado se negó en primera instancia a darle el móvil, pero el detenido le apretó el cuchillo en el lado izquierdo del cuello y fue en ese momento cuando ella se lo entregó. Acto seguido, la encerró en un salón cocina de la casa.

Aterrada, abrió una ventana y saltó por ella hasta la finca, dio la vuelta para evitar salir por la puerta principal y así no encontrarse con el presunto asesino y corrió a la zona trasera donde escaló un muro de tres metros, lo saltó y huyó ladera abajo cruzando una zona de arboleda hasta que llegó a la carretera.

La esposa de Betancor se dirigió a la vivienda de una vecina a la que pidió auxilio a gritos y al llegar, le contó lo ocurrido y fue en ese momento cuando esta última llamó por teléfono a los servicios de emergencia. Mientras esperaban a la policía, vieron como el caboverdiano se dirigía caminando hasta la casa donde ambas se encontraban atrincheradas, pero justo en ese momento llegó una patrulla de la Policía Local de Santa Brígida que procedió a su detención.

En un aljibe

Los policías fueron corriendo a la casa de Juan Betancor y, al llegar escucharon sus gritos. Lo buscaron y lo encontraron luchando por no morir ahogado dentro de un aljibe. Al sacarlo del agua, vieron como el 80% de su cuerpo estaba completamente quemado y fue en ese momento cuando se dieron cuenta que Antonio P. G. primero golpeó al letrado en una zona próxima al garaje, roció su cuerpo con un líquido inflamable y luego le prendió fuego.

Los investigadores trabajan con la hipótesis de que Betancor, al verse envuelto en llamas, corrió los cinco metros que le separaban del depósito de agua para intentar salvar su vida. Los agentes se encontraron la puerta del aljibe llena de utensilios que, presuntamente, colocó el agresor para que no pudiera escapar con vida.

Betancor, durante un juicio. / Cober

Los investigadores tratan ahora de esclarecer si Antonio P. G. golpeó y prendió fuego a Juan Betancor antes o después de atacar con un cuchillo a su esposa.

El detenido pasará hoy a disposición judicial, que decidirá si va a prisión provisional. En principio, podría ser investigado por un delito de asesinato cometido sobre Betancor y tentativa de homicidio o lesiones y detención ilegal con respecto a su esposa.

Betancor, una vida dedicada a la policía y al derecho penal

Juan Betancor (Las Palmas de Gran Canaria, 1950) era conocido como 'el Yankee', un sobrenombre que heredó de su padre Antonio. Fue agente de la Policía Nacional y llegó a ser inspector, aunque aprovechaba cuando estaba de guardia para estudiar la carrera de Derecho, su verdadera vocación. Se licenció en 1982 y montó un despacho en la calle Juan Rejón junto a su esposa, que hacía las labores de secretaria. Padre de dos hijos, el menor de ellos que se llamaba igual que su padre, también estudió Derecho y trabajaban juntos en el bufete. Como abogado siempre prestó una dedicación plena al oficio y un respeto absoluto por sus clientes. Estuvo en casos sonados como el crimen de Guayedra, el del conserje del Cabildo y el doble homicidio cometido por el 'Zapata Chico'.