De izquierda a derecha, Kika Fumero, Omar López y Rayco Padilla. / COBER

Visibilidad LGTBI en la política canaria

Este martes se celebra el Día del Orgullo. Un diputado, un concejal y la directora del ICI, los tres homosexuales, charlan en CANARIAS7 sobre la importancia de ocupar el espacio público

TERESA ARTILES Las Palmas de Gran Canaria LUISA DEL ROSARIO

Hoy se celebra el Día Internacional del Orgullo LGTBI. El diputado Omar López (PSOE), el concejal de Ingenio Rayco Padilla (PP) y la directora del Instituto Canario de Igualdad, Kika Fumero (independiente pero nombrada por Podemos), charlaron ayer en CANARIAS7 sobre la necesidad de celebrar este día, la importancia de que la política también cuente con referentes del colectivo o si el hecho de reconocerlo abiertamente como han hecho los tres les ha expuesto. Aunque con matices, coinciden en el peligro de la ultraderecha y en que reconocer públicamente la orientación sexual es una «liberación» que permite llevar la vida que cada quien decide.

«Yo creo que es necesario tener referentes en todos los sectores y la política no puede ser menos. Tenemos la posibilidad de cambiar tantas cosas que no nos gustan que es esencial dar ese paso. Yo lo hice en mi primera intervención en el Parlamento canario. Cuando no pasaba el mejor momento de mi vida necesitaba esos referentes públicos. Yo di el paso por si alguien me escuchaba supiera que no está solo, que somos muchísimas personas en muchísimos sectores. A mí me decían que no iba a llegar a nada y estoy en el Parlamento poniendo mi granito de arena», señala Omar López.

Para Kika Fumero, las personas tenemos «la obligación, el deber y el derecho de ocupar los espacios públicos y eso pasa por construir narrativas en primera persona. El armario es un armario social donde nos mete la heterosexualidad. Tenemos derecho a ocupar la vida».

Rayco Padilla explica que él no lo ha dicho en el Ayuntamiento porque lo dijo «a los 19 años» y «desde entonces» se comporta «con naturalidad». «No tengo que decirlo porque ya lo saben y, de hecho, tanto se sabe que en 2014 hicieron unas pintadas anónimas en el cementerio del Carrizal, donde resido, A mi me daba igual, pero pensaba en mis familiares que van a poner flores, el daño a mi familia», lamenta.

En realidad, coinciden, aunque de forma minoritaria la orientación sexual sigue siendo «un arma arrojadiza» en política.

«Yo no lo he sufrido en primera persona, pero sí es cierto que la sociedad sigue utilizando todavía esa imagen de decirte que maricón es un insulto y que te puede molestar. Para desprestigiar al rival no se puede utilizar la orientación sexual sino argumentos, pero cuando no hay se recurre, pero eso está muy lejos de la sociedad a la que aspiramos todos. Las mujeres con el machismo, las mujeres homosexuales y las trans siempre sufren más que los demás», reconoce Omar López.

Para Fumero, si eres lesbiana y lo llevas «con orgullo» es «muy difícil meterse con esa característica. La discriminación siempre esta ahí. La homofobia, la misoginia... Si he sufrido algún episodio ha tenido poca trascendencia e impacto a nivel personal, cero. Cuando ocupas un lugar te permites ser, existir sin miedo, con orgullo y sabiendo que el impacto que tiene en el resto de la sociedad es muy difícil tambalear esos cimientos».

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El concejal de Ingenio coincide con el diputado socialista. «Cuando se acaban los argumentos llega el insulto, pero últimamente los hacen de forma anónima o en Twitter, que es un vertedero y se hace desde el anonimato». Rayco Padilla recordó el famoso «maricón» que le espetó un concejal a un empleado municipal en Santa Lucía. «Todo el mundo estaba escandalizado», dijo. Al hilo Kika Fumero recuerda «otros casos, como en La Palma con el orgullo», y lo que es aún pero, el asesinado homófobo esta semana de dos personas en una discoteca de Oslo.

«Ha habido poco pronunciamiento sobre eso. Me sorprende las cosas que desaparecen tan rápido del discurso público. El caso de la Manada, que fue una cosa súperhorrible tuvo eco, pero aquí en el sur hubo otro y solo lees dos pinceladas.

Los tres están de acuerdo en que en este caso ha faltado contexto para denunciar un asesinato homófobo, pero aún así, señala Omar López, «la sociedad mayoritariamente está comprometida con la causa, pero esas minorías que son las que hacen el daño».

El diputado socialista recuerda que en el instituto sufrió acoso ('bullying') y que cuando pasó a ser docente vio que el trato del alumnado hacia la homosexualidad era «completamente diferente». En ese sentido, añadió, «la sociedad ha avanzado muchísimo. Hay bullyng y homofobia, pero el avance ha sido tremendo».

Quizás por eso si son conscientes del peligro de la ultraderecha, aunque con matices.

A juicio de Kika Fumero los «no están consolidados» por eso «no podemos bajar la guardia ni como mujeres ni como colectivo LGTBI. Tenemos una amenaza muy grande, tenemos al lobo sentado en los escaños y tenemos que permanecer firmes. Por eso es tan importante la visibilidad, ocupar el espacio que te corresponde y por eso tan importante hablar en primera persona, escuchar historias vitales. El reto, el jaque, la amenaza la tenemos ahí y es el momento de permanecer unidas en lo que nos une porque en el retroceso de derechos fundamentales la democracia está en jaque».

Para Rayco Padilla -quien sabe que su partido, el PP, pacta y gobierna con la ultraderecha- es un asunto «complejo». Si bien «es cierto que algunos dirigente de Vox son homófobos, y el primero Santiago Abascal», cree que «lo importante en las instituciones son las políticas que se lleven a cabo en los pactos». Por eso, señala, no le crea «contradicción» ser homosexual y que su partido pacte con Vox. «En absoluto. Veo políticas. Pero quiénes somos para meternos con la vida de la gente, nadie. Esa parte sí me chirría».

Fumero y López si ven de forma muy diferente que el Ayuntamiento de Madrid o el edificio de la Comunidad no cuelguen la bandera del orgullo mañana. «Ese discurso me parece un poco artificial. El Parlamento nacional no sube la bandera, ilumina el edificio y es la sede soberanía nacional», dice Rayco Padilla. «El problema es la simbología, que es lo que cala visualmente y en los oídos lo que nos llega.. No es tanto la bandera o iluminar. El debate es la negativa, la resistencia a una bandera», señala Fumero. A su juicio la ultraderecha y el conservadurismo pretenden «llevar el tema LGTB de nuevo a lo privado como la violencia de género» y pretenden que en la vida pública «te inventes un personaje que no eres para adaptarte. No, yo tengo derecho a ocupar lo público, la calle, y a expresarme como soy. Esos derechos sí están en jaque. Si se lleva de nuevo dentro va a haber mucha discriminación, muchos suicidios, mucha gente infeliz, una sociedad infeliz. Y ese es el jaque y la amenaza de la ultraderecha», añade.

Para Omar López , la sociedad «no debe pensar que todo esta conseguido». Él nació después del divorcio «y lo veo normal», dice, «ya no se cuestiona. También el matrimonio igualitario , aprobado en 2005. Ya hay una generación que lo ve como algo normal. Pero sí ve un peligro en que se trate de llevar la vida personal de nuevo a «puertas adentro». Y recuerda que la semana pasada «en Murcia el PP y Vox votaron en contra de prohibir las terapias de reconversión. Ya no es solo no poner la bandera la semana del orgullo en el balcón, estamos dándole pie a que existan familias que quieran llevar a sus hijos a terapia para que se adapten a un sociedad clásica, y eso sí que es un política, no es colgar la bandera. Tenemos que visualizar una realidad que no debemos ocultar. Los parlamentos y gobiernos mandan mensajes», añade.

Rayco Padilla reconoce que en ocasiones el PP se ha «equivocado públicamente» como cuando se opuso al matrimonio igualitario. «Yo era afiliado de base. Después el tiempo nos ha quitado la razón (a oponerse). Toda organización tiene derecho a transformarse. Jerónimo Saavedra (PSOE) decía que lo que más le aterrorizaba eran los comentarios dentro de su propio partido. Y es que los partidos son reflejo de la sociedad, pero no es lo mismo Alianza Popular que el Partido Popular»

La izquierda tampoco es que sea ajena a la homofobia o la misoginia, dice Kika Fumero. «En todos los lugares se cuecen habas», apunta Omar López.

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La visibilidad, coinciden, es necesaria. «Es importante, por eso admiro a compañeros y compañeras que se posicionan públicamente como gays o lesbianas -como hizo este fin de semana la tonadillera María del Monte-. Esa exposición pública es importante porque lo que hay fuera puede ser duro, es diario y no solo te afecta a ti si tienes familia están sufriendo esa posible discriminación, por eso es de admirar».

Para Omar López «a nadie le cogió por sorpresa. Lo sabía todo el mundo, pero tiene trascendencia decirlo públicamente».

Rayco Padilla dice que la respeta mucho. «Ella dijo que es su vida y que ella decide cuando lo dice. Cada uno lo lleva como quiere. Ha sido en el momento que ella quería contarlo, la normalidad es fundamental».

«Por fin es una persona libre», apostilla Kika Fumero, «es una liberación no tener que estar todo el día controlando lo que dices, lo que haces».

Sobre la ley trans, los tres están de acuerdo en que es «blindar y consolidar derechos». «Todo lo que está bien», señala Fumero.

Omar López recuerda que fue ponente de la ley trans en Canarias y que nunca olvidará la felicidad de las personas que habían trabajado en ella. Fue, además, una ley aprobada por todos los partidos políticos con representación en la cámara regional.

Kika Fumero y Omar López coinciden en señalar que la sociedad es la que da impulso a los derechos, pero son necesarias las leyes. En ese caso Fumero recuerda la necesidad de la educación afectivosexual. Rayco Padilla cree que el sistema educativo «ha sido un fracaso» porque las leyes son de parte» y hace falta que las hagan con ayuda de personas que conozcan la educación.

En la conversación también abordaron la campaña del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria por el orgullo: «Una grande y libre». Para Omar fue «desafortunada, no era necesario para ganar protagonismo». Fumero entiende «el objetivo y la burla», de hecho duda que le haya gustado «a la extrema derecha», pero aún hay «demasiadas personas que ha sufrido muchísimo por el franquismo» por lo que la considera una campaña «desacertada» especialmente porque en 20 segundos no hay tiempo para explicarlo. A Rayco Padilla tampoco le gustó.

Los tres también concuerdan en que el feminismo y el movimiento LGTBI están en la misma causa y lamentan que exista polémica dentro del feminismo por la ley trans. Coinciden en que falta un espacio de debate donde se pueda dudar y que no pase nada.

Sobre la mercantilización del orgullo López y Fumero creen que hay que mantener la reivindicación porque si no «al final la economía termina primando». «Como negocio se intenta que pierda el fin con el que nació, el reivindicativo. Tenemos que luchar para que no se pierda. Si es el carnaval en julio pierde el sentido con el que nació, reivindicar los derechos y seguir reivindicándolos por lo que dieron su vida. Al final la economía termina primando porque mueve masas con alto poder adquisitivo», lamenta. Kika Fumero, además, señala que puede ser una reivindicación y también «una fiesta pero debe ser nuestra no de las empresas que pagan y encima se hacen lavado de cara», lamenta. Rayco cree que deben ser complementarias, la realidad es que «mueve millones». «Tienen que ser complementarios» los dos aspectos. «La realidad es que no se puede luchar contra ello porque mueve millones de euros. Hay que buscar la complementariedad. El orgullo de Gran Canaria la primera vez que se hizo en Maspalomas fue con un Gobierno del PP y AV, y funciona bien y nos hace referente en Europa y nos trae dinero y bendito dinero. Otra cosa es la parte reivindicativa».