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Belarra culpa a la patronal de impedir el pacto para desmasificar las residencias

Belarra culpa a la patronal de impedir el pacto para desmasificar las residencias

La ministra avisa a las autonomías de que «los mayores no entenderán que les fallemos» para favorecer los intereses del 'lobby' privado

Miércoles, 1 de junio 2022, 10:06

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La ministra de Derechos Sociales denunció este miércoles en el Congreso que la culpa de que estén atascadas las negociaciones entre el Gobierno y las autonomías para cerrar un acuerdo nacional, que desmasifique y humanice la vida en las residencias de mayores, es de la patronal de las empresas privadas de cuidados.

Ione Belarra indicó que el problema es que este grupo empresarial tiene una gran capacidad de presión sobre las administraciones, «porque los cuidados en la mayor parte de los casos son un negocio», pero aseguró que el Ejecutivo, «diga lo que diga el 'lobby' de las residencias privadas», va a llegar «hasta el final» y aspira a pactar los nuevos requisitos mínimos que cumplirá la vida en estos centros antes de que termine junio. «No voy a cejar en mi empeño», añadió.

La también líder de Unidas Podemos avisó a las autonomías críticas con su plan, más o menos la mitad, que «nadie en este país entendería que los responsables políticos fallasen a la gente mayor», sobre todo después del «horror y la masificación» que los estragos iniciales de la pandemia sacaron a la luz en la mayoría de las residencias. Belarra señaló que, al menos ella, no esta dispuesta a presenciar «más imágenes de residencias masificadas, ni de pacientes tratados con sujeciones, ni de personas que mueren esperando una plaza pública que no llega nunca».

Por ese motivo, dijo que el pacto para cambiar radicalmente el modelo de residencia en España es una «prioridad» de su ministerio. Defendió que su propuesta, además de reforzar y modernizar la atención a domicilio de los dependientes, que es la opción preferida por la gran mayoría, aumenta el personal de las residencias de mayores y discapacitados hasta tener prácticamente dos trabajadores por cada anciano, destierra las sujeciones y los 'pastillazos' como forma de control de los internos, generaliza los centros más pequeños y organizados en torno a unidades de convivencia de 15 personas, para que se parezcan lo más posible a un hogar, y eleva el porcentaje de habitaciones individuales hasta el 65%, para aumentar la intimidad.

Belarra avisa a las autonomías que nadie en este país entendería que fallásemos a la gente mayor y no lográsemos pactar el modelo para demasificar y humanizar las residencias

Esta propuesta no salió adelante en la Conferencia Sectorial de Servicios Sociales del pasado 25 de mayo porque se opusieron las autonomías del PP (Madrid, Galicia, Andalucía y Murcia), pero también las socialistas Extremadura y Castilla-La Mancha, además de Euskadi y Cataluña.

Los populares negaron ser los representantes de los intereses de la patronal y justificaron su 'no' en que se trata de un plan de cambio radical del sistema que no viene acompañado de la financiación necesaria para hacerlo posible. El PNV indicó que su negativa se debe a que el plan invade sus competencias en servicios sociales y busca recentralizar la regulación. Ofreció llegar a un acuerdo si Belarra convierte sus mínimos estatales en «recomendaciones» a las autonomías.

La ministra centró buena parte de su balance parlamentario en las políticas hacia los mayores. Dijo que gracias al fuerte aumento de recursos para la dependencia transferidos por el Estado a las autonomías, con una cifra «histórica» de 2.600 millones -casi el doble la aportación de 2020-, se ha logrado elevar en 165.395 los beneficiarios de prestaciones. No obstante, admitió que es preciso aumentar el esfuerzo de financiación estatal ya que solo en los primeros cuatro meses de 2022 se registraron 53.500 nuevos solicitantes y la lista de espera solo se redujo en 40.000 personas desde 2021.

Medio millón de viajeros

Belarra destacó en la parte positiva del balance que los viajes del Imserso están ya cerca de recuperar la normalidad después de casi dos años de suspensión obligada por la pandemia de coronavirus. Las ganas de reanudar las visitas y el ocio fueron generalizadas. En lo que va de año, medio millón de mayores se desplazaron a otras ciudades o países con el Imserso, según los datos de Derechos Sociales.

Ione Belarra indicó que todo apunta a que el programa oficial de viajes para jubilados recuperará la normalidad absoluta este otoño y que, de cara a la nueva temporada, los técnicos incluso esperan que los usuarios puedan superar las cifras previas a la pandemia. La titular de la cartera indicó que, para favorecer esta normalización, el Ejecutivo se compromete a mantener congelados los precios de la oferta de viajes del Imserso de la nueva temporada pese a la actual inflación galopante. «No tendrán ni un céntimo de subida», afirmó.

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