‘Uan, chu, fri’...

30/06/2020

De nivel general de inglés andamos regular, pero la pronunciación es aún peor. ¿Por qué se detecta a la legua a un grupo de españoles hablando inglés?

ETIQUETAS:

Aun nativo no se la cuela, pero a un compatriota casi seguro que sí. «He trabajado con bastante gente que acababa de llegar de España y no se dan cuenta de que tengo un acento extranjero hasta que les digo que no soy británico. Pero, para alguien de aquí, no podría pasar jamás por inglés. Un londinense nota enseguida que mi pronunciación es diferente. No siempre están seguros de que sea español, a veces preguntan si soy italiano o griego. Me imagino que tanto por el acento como por el aspecto». Le pasa a Rubén Vega (Bilbao, 42 años) que cuando regresa a casa también le notan un hablar ‘raro’, que son ya casi veinte años en Londres (Reino Unido). Marchó con el inglés aprendido en el colegio, poca cosa más bien, y que hoy un español recién llegado como lo fue él en su día no sea capaz de acertarle con el origen... tiene mérito. No es solo que los españoles sigamos teniendo un nivel regular de inglés: 55,46 sobre 100, aprobado justo en el Índice del EF English Proficiency, que clasifica un centenar de países en función de su dominio del inglés (se basa en examinar a 2,3 millones de personas de un centenar de lugares distintos). España ocupa el puesto 35, flanqueado por India (por delante) e Italia (por detrás). El avance es que en 2011 nuestro nivel era ‘bajo’ y ahora habitamos el vasto campo del ‘nivel medio’, aunque con tropezones: desde el año 2014, cuando sacamos un 57,18, hemos ido perdiendo puntos. Este listado, que encabeza Holanda con una califi cación de notable (70,27) y cierra Libia (40,87), valora el conocimiento en conjunto: gramática, vocabulario, expresión oral...

Y Rubén está más cerca de la nota de los holandeses que de la de los españoles. En todo, incluido el ‘hueso’ de la pronunciación, la auténtica bestia negra para los estudiantes de inglés. Y lo que hace que se distinga a la legua a un grupo de españoles en medio de una multitud de gente en el centro de Londres (el tono de voz, elevado por lo general, puede dar pistas también).

Y es que el español hablando inglés tiene normalmente ‘acentazo’. Y no es cuestión de cargar contra los profesores de inglés del colegio, pero ahí está la mitad del problema: «Hemos aprendido mal en la escuela. Te enseñaban los verbos regulares; begin, began, begun... Pero hablar no era importante. Solo se daba importancia a la gramática y la metodología era mala», recuerda Nieves Enríquez, directora de la editorial Acento Español. La otra causa de nuestra deficiente pronunciación es que no tenemos ‘hecho’ el oído. «Los escandinavos pronuncian muy bien inglés porque allí ven las películas y las series en versión original. Pero en España las vemos dobladas».

Las mejores y las peores notas:

El País Vasco es la región con mejor nivel de inglés de España y obtiene un 58,06 en el ránking elaborado por la empresa de formación EF Education First. En el otro extremo, Extremadura, que obtiene un 52,29. Por ciudades, Barcelona lidera la lista española con una nota media de 57,97.

Los hombres, más preparados:

Al contrario de lo que ocurre a nivel europeo, donde las mujeres sacan una nota ligeramente superior a la de los hombres en inglés, en España ellos obtienen un resultado mejor: 56,32 frente al 54,83 que sacan ellas.

Nuestro lugar en Europa:

España está en el puesto 25 de 33 países europeos examinados.

¿Cuántos alumnos lo estudian?:

El 97 % de los alumnos de secundaria europeos lo aprenden y es asignatura obligatoria en las escuelas de la mayor parte de Asia y América Latina, según el informe de EF Education First.

Eso es lo primero a lo que dedicó tiempo Rubén al llegar a Londres: «Al principio veía bastante televisión, sobre todo programas de noticias o cultura en la cadena BBC, donde todos los presentadores hablan muy claramente y con un acento bastante neutro. Usando los subtítulos para no perderse, esos programas son una manera excelente de aprender cómo se pronuncia el idioma casi sin pensarlo», asegura. De hecho, advierte Nieves Enríquez, que durante años fue profesora de español para extranjeros, «así ha aprendido mucha gente extranjera el castellano, viendo las telenovelas».

Lo de la versión original sigue siendo una asignatura pendiente en España, pero en el ámbito de la educación obligatoria las cosas han mejorado mucho: «Hoy se imparten asignaturas en inglés y mi sobrino de 8 años tiene ya una pronunciación muy buena», se felicita Enríquez. Así que las generaciones venideras se manejarán mejor que nosotros: de hecho, las personas de entre 26 y 30 años son las que mejor dominio de esta lengua presentan, seguidas del grupo entre 21 y 25 años, según el informe EF EPI realizado por EF Education First. Pero, para el que ha aprendido ya, «desandar el camino andado es complicado». «Tenemos bastante sentido del ridículo y nos cuesta soltarnos a hablar y a practicar. Además, si nos entienden, nos relajamos y no nos esforzamos por pronunciar mejor, porque supone un esfuerzo extra».

1.200 horas

Y se ve que de eso, de esfuerzo, no andamos sobrados. «Yo he dado clases de español a alemanes y en el recreo seguían practicando en castellano. Pero, ¿a que es impensable que un grupo de estudiantes españoles salga al recreo a practicar en inglés?», pregunta Enríquez. Y luego existe otro factor que no ayuda, y es que «la gente es vaga para corregirte». Los británicos, de hecho, tienen fama de tener poca paciencia con quien no habla bien.

– ¿Es así? ¿Se muestran poco comprensivos con el acento extranjero?

– Sí he visto a algún que otro nativo ser grosero o impaciente con alguien que no podía hacerse entender en inglés con facilidad, pero ha sido en muy contadas ocasiones. La verdad es que, en la mayor parte del Reino Unido, la gente está tan acostumbrada a convivir con personas de otros países, bien sean turistas o residentes, que en general hacen el esfuerzo de entender acentos extranjeros por muy fuertes que sean. Y notar un acento extranjero les lleva a interesarse en tu procedencia y acaban por empezar una conversación que de lo contrario no habría ocurrido –derriba el mito Rubén–.

El otro mito que echa abajo este bilbaíno emigrado es que los españoles pronunciamos necesariamente peor que cualquier otro extranjero. Le preguntamos por su pareja, Luiza, brasileña: «Su acento es muy suave y se le nota menos su procedencia cuando habla, pero no creo que le haya costado menos por ser brasileña. De hecho, los brasileños normalmente tienen un acento muy fuerte en inglés y, como a los españoles, se les nota enseguida de dónde son. Pero, cuando ella vino a vivir a Londres, tenía una base muy buena de inglés, lo cual hace más fácil mejorar la pronunciación más rápidamente».

Así que sí, hay remedio. Otra cosa es que sea necesaria una importante inversión de tiempo. «Un adulto que no hable inglés necesitará al menos 600 horas de enseñanza de la mejor calidad y 600 horas de práctica para dominar el inglés lo suficiente como para utilizarlo en el lugar de trabajo», advierten desde la empresa de formación EF Education First.

Un aprendizaje intensivo y no carente de dificultades para un español. «Nosotros tenemos cinco vocales, pero el inglés tiene muchos más sonidos que esas cinco, lo que implica aprender a poner la boca de todas esas maneras diferentes», explica Nieves Enríquez. «El nombre de Peter, por ejemplo tiene dos ‘e’ pero ninguna de ellas se pronuncia como en castellano», pone un ejemplo muy ilustrativo Rubén.

Él, que ha hecho esa travesía por el desierto que es aprender a manejarse y vivir en un idioma que no es el suyo, señala como principales dificultades esa cantidad de sonidos de vocales, la tendencia a pronunciar todas las letras cuando en inglés algunas se aspiran o directamente son mudas, los problemas para distinguir la ‘b’ y la ‘v’, que no suenan igual, como sí sucede en castellano... Si es que es presentarse y ya la estamos pifiando: «Nos cuesta pronunciar bien las palabras que empiezan por ‘s’, sin ir más lejos, Spain. La mayoría de españoles pronuncia ‘Espain’».

Cuatro errores frecuentes que nos ‘delatan’
La entonación:

«Es muy diferente la manera en la que entonamos y enfatizamos en las frases en español, y cuando hablamos ingles tendemos a hacerlo igual. Hablamos sin hacer pausas en el lugar correcto y podemos acabar dando a la frase un sentido totalmente diferente del que queríamos, aunque usemos las palabras correctas», advierte Rubén Vega.

El ‘lío’ de las vocales:

«Tendemos a pronunciar todas la vocales como vocales puras, igual que en español, así que les damos solo cinco sonidos diferentes. Pero en inglés las vocales pueden tener muchísimos sonidos diferentes, dependiendo de entre qué consonantes están. Por ejemplo, en el nombre Peter hay dos ‘e’, pero las dos se pronuncian de manera diferente y ninguna suena como suena una ‘e’ en español. En el caso de la ‘o’ siempre la pronunciamos como en castellano, pero en inglés suena más como una ‘a’ suave».

Letras mudas:

«Los españoles insistimos en pronunciar todas las letras con las que se escribe una palabra, aunque en inglés hay muchas que no se pronuncian; o se pronuncian, pero de una manera tan suave que casi no se notan. Por ejemplo, en la palabra garden (jardín), la ‘r’ casi no suena, pero un español casi siempre la pronuncia. No solo eso, es que además lo hace muy fuerte. Igual que con todas las erres al principio de las palabras», comenta el bilbaíno Rubén.

La ‘b’ y la ‘v’:

«Un caso muy habitual de mala pronunciación es el de la ‘b’ y la ‘v’. En español pronunciamos ambas letras igual, pero en inglés su sonido es diferente. Por ejemplo, la palabra victory (victoria) en inglés se pronuncia más o menos como ‘fictory’, con una ‘f’ muy suave, mientras que los españoles tendemos a pronunciarla como ‘bictory’».