Tribunales

Reconoce en una carta que abusó de su hija en Guanarteme

25/05/2020

Un individuo nacido en Las Palmas de Gran Canaria y de 30 años de edad –se omiten sus iniciales para proteger a las víctimas– entregó una carta al Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Las Palmas de Gran Canaria en la que reconoció haber abusado sexualmente de su propia hija menor de edad y también maltratado habitualmente a su pareja, unos hechos que inicialmente negó de forma tajante cuando fue detenido y enviado a prisión provisional en abril de 2019.

Este vecino de Guanarteme, que está siendo investigado por los presuntos delitos de malos tratos habituales, lesiones y un delito continuado de abuso sexual a menor de 16 años, reconoció los hechos cometidos durante 2019 y que en su momento relataron a la autoridad judicial tanto su pareja sentimental como la hija menor de ambos.

Su confesión se produjo después de que el magistrado dictara un auto en el que lo declaró procesado, ratificara su prisión provisional, le impusiera una fianza de 50.000 euros y le citara para una indagatoria.

Confesó de forma voluntaria cuando fue requerido por el juzgado para una indagatoria

La resolución relató que, de lo investigado hasta ese momento, se desprendía que el acusado y su pareja tuvieron una hija en común en febrero de 2008 y, tras dejar la relación porque el mismo no reconocía su paternidad, volvieron en agosto de 2016 cuando la menor tenía ocho años y después de haber aceptado que era su padre. Al poco tiempo la denunciante se volvió a quedar embarazada y se fueron a vivir todos a Guanarteme a una vivienda propiedad del investigado, momento en el que éste comenzó a maltratarla «al sentirse con poder por tener una casa», sostuvo la autoridad judicial. Primero empezaron los insultos como «puta, guarra, loca», para luego empezar con las agresiones físicas.

En una ocasión, el procesado empujó a la mujer que cayó al suelo en presencia de la niña. Con el nacimiento de la hija menor en agosto de 2018, la situación empeoró y continuaron las agresiones e insultos. En concreto, en enero de 2019 el investigado golpeó a su pareja en los ojos y como consecuencia de ello no pudo ir al centro escolar a recoger las notas de la menor.

Abusos.

El 14 de enero de 2019, la hija mayor de ambos dormía entre sus padres en la cama de éstos y el investigado «la empezó a tocar en sus partes íntimas por dentro de las bragas y de la vagina» para después, introducirle el pene por el ano estando su madre «profundamente dormida». En otra ocasión en la que la menor se había portado mal, su madre la dejó penada en casa y el investigado aprovechó para llevársela a su cuarto donde «le chupó la vagina y le introdujo el pene».

Otro día, nuevamente aprovechó que su pareja se había ido a la peluquería para pedirle a su hija que «le tocara el pene», pero como no lo hacía, «el investigado cogió la mano de la niña» y la puso en sus partes.

Por último, el investigado se estaba tocando sus partes en su casa y le dijo a la niña que «le daba 20 euros y jugaban» a lo que la menor le respondió tajante que «no, gracias».

Tras estos hechos, en abril de 2019 la menor contó a un profesor de su colegio lo que le había pasado y la directora lo puso en conocimiento de la policía. En la exploración que se le hizo de forma conjunta por los médicos del hospital y la forense, detectaron su himen perforado, deduciéndose que había mantenido relaciones sexuales hacía menos de cuatro semanas.

Aunque en su día el acusado negó los hechos, en la posterior indagatoria entregó una carta al juzgado y reconoció los mismos.

Dijo estar «totalmente arrepentido».

Se quiso «suicidar» en prisión.

El acusado, cuando fue requerido para una declaración indagatoria, quiso entregar una carta en la que reconocía todos los hechos y mostraba su arrepentimiento, aunque la autoridad judicial le instó a que lo hiciera de forma verbal. Reconoció los hechos, manifestó que estaba «totalmente arrepentido» y que sentía «haber mentido en la primera ocasión» cuando fue interrogado a raíz de su detención. Quiso añadir que en el momento de ocurrir los hechos se encontraba bajo los «efectos de las drogas» ya que en aquel tiempo «consumía crack y cannabis» de «forma abusiva» y que su dolor era tan intenso que «incluso en prisión he intentado quitarme la vida», declaró al Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Las Palmas de Gran Canaria. De esta forma, el magistrado dio por concluida la instrucción de la causa que está pendiente de ser calificada y remitida a la Audiencia Provincial para ser juzgada.

Escribía los abusos en una libreta.

La niña detalló de forma «sólida y contundente», según la autoridad judicial, todas las agresiones y abusos que había cometido su padre sobre ella, las cuales tenía escritas en una libreta detallando incluso las fechas exactas de las mismas. Ella relató como su padre le insistía en que le hiciera el «juego de la lengua» –refiriéndose al sexo oral– y sostuvo que no dijo nada a su madre por miedo. Por su parte, la madre declaró que nunca había sospechado nada con respecto a los abusos sexuales cometidos por su pareja y sí reconoció que había sufrido reiteradas palizas y amenazas por parte del procesado, al que no denunció porque dependía de él y no tenía apoyo familiar. Por su parte, el investigado negó todo en primera instancia: «Nunca he abusado de mi hija, no la he tocado y solo me he bañado una vez estando la madre presente», declaró cuando fue detenido aunque ahora reconoció los hechos.