Piden 15 años de cárcel al policía que intentó matar a su ex en Telde

17/03/2019

Asestó a su exmujer 50 puñaladas delante de su bebé de once meses. Así fue la brutal agresión que perpetró el policía nacional José Francisco B. O. a la que era su pareja sentimental –que sobrevivió a tal ataque– en marzo de 2017 en Telde y por la que la Fiscalía Provincial de Las Palmas pide para él una condena de 15 años de prisión, la privación de la patria potestad de su hijo, 25 años de alejamiento con respecto a la víctima y el pago de 136.400 euros en concepto de indemnización por las secuelas y el daño moral causado a la víctima. La fiscal Cristina Coterón ha entendido que los hechos cometidos presuntamente por el acusado son constitutivos de un delito de asesinato en grado de tentativa con las agravantes de parentesco y de razones de género, al tratarse de una agresión machista.

El procedimiento, que será celebrado por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, juzga unos hechos ocurridos el 4 de marzo de 2017, según la Fiscalía.

José Francisco B. O. y la víctima, con la que mantuvo una relación sentimental de seis años, con un hijo en común de 11 meses, se encontraban en proceso de determinar las medidas de custodia y alimentos del menor tras haber decidido acabar la relación en noviembre de 2016.

Sobre las 10.00 horas del 4 de marzo, el procesado, «que no toleraba que su expareja e hijo hubieran vuelto a la vivienda de la que este era propietario», expone la fiscal, se dirigió al edificio en compañía de su padre y cambiaron la cerradura del cuarto trastero en el garaje, pese a que en el interior se encontraban objetos de su expareja. A continuación, subió a su vivienda, donde se encontraban la mujer y su hijo, entrando en ella con su llave, pidiéndole antes a su padre que lo esperara en la calle.

Una vez en el interior de la vivienda, el procesado y su expareja mantuvieron una conversación en la habitación donde se encontraba el menor que duró 19 minutos y que versó, presuntamente, sobre cuestiones relacionadas principalmente con los «pagos de facturas de los gastos de la vivienda», y durante la cual el procesado exigió a la víctima «que le entregase el mando de la puerta del garaje, a lo que esta se negó».

En un momento de la conversación, el presunto agresor le pidió a su exmujer que fuese a la cocina a preparar el biberón del niño, siguiéndola éste segundos después a la misma estancia. Tras un breve intercambio de palabras en las que el procesado le pidió de nuevo el mando de la puerta del garaje, éste «de manera sorpresiva, con el propósito de acabar con su vida y evitar lo que él consideraba un injusto perjuicio patrimonial del que responsabilizaba directamente a su expareja», mientras la víctima preparaba en la encimera de la cocina un biberón, «la abordó por la espalda, la cogió del cuello apretando con fuerza con la finalidad de asfixiarla y la agarró por el pelo para, a continuación, golpear su cabeza repetidamente contra los muebles de la cocina, tirándola después contra el suelo para seguir golpeándola con patadas y puñetazos», sostiene la fiscal Cristina Coterón.

Consciente.

El procesado, apunta el Ministerio Público, «era consciente de los trágicos efectos que su pretendida acción tendría en su hijo menor, diciéndole a la madre de su hijo mientras la agredía ‘¿esto es lo que querías? ¿dejar un hijo huérfano?’». La mujer estaba con la cara contra el suelo y fue en ese momento cuando el procesado se dirigió a la encimera de la cocina, cogió un cuchillo y «apuñaló a la madre de su hijo hasta que el cuchillo se dobló por completo, cogiendo el procesado a continuación un segundo cuchillo para continuar apuñalándola con el mismo». En un momento de la agresión, la agredida logró levantarse de suelo y correr hacia la puerta de entrada de la vivienda, en la que se encontraba del otro lado un vecino que había escuchado los gritos de auxilio de ésta: «la víctima logró abrir la puerta de entrada pero no abandonar la vivienda porque el procesado», sin que nadie pudiera evitarlo, «apareció por detrás de ella y cerró la puerta».

A partir de ese momento y hasta que agentes de policía aparecieron once minutos después, «clavó repetidamente el cuchillo» a su expareja en cuello, espalda, cabeza, brazos, tórax y piernas.

Esta acción la llevó a cabo el procesado mientras su hijo lloraba a escasos metros en su cuna y escuchando que varios vecinos y su propio padre golpeaban la puerta de entrada y le pedían desesperadamente que la abriera, contestando a su padre mientras perpetraba la brutal agresión «ya es tarde, papá, ya está, se acabó todo».

Momentos antes de que la policía accediera a la vivienda, el acusado se dirigió a la mujer diciéndole: «¿Tú te crees que vas a escapar de esta? Yo no me voy de aquí hasta que te mueras».

A raíz de estos hechos, la víctima sufrió secuelas consistentes en subluxación de la pieza dental, secuelas motoras y sensitivo-motoras de origen periférico en antebrazo, agravación de trastorno ansioso depresivo y un perjuicio estético moderado.

Protección a la victima.

En este procedimiento, la Fiscalía Provincial de Las Palmas –en su sección de Violencia sobre la Mujer– ha considerado la circunstancia agravante de cometer el delito por razones de género y, además, interesó que el acusado sea condenado al pago de 100.000 euros por el daño moral ocasionado. A su vez, de cara a la vista oral, la Fiscalía interesó que la declaración de la víctima se realice en forma que se evite la confrontación visual con el procesado, con acompañamiento policial que garantice su seguridad, integridad e intimidad y asistencia psicológica que necesitara durante su estancia.