Investigado por lesiones en el ámbito familiar, abuso sexual y maltrato habitual

A la cárcel un hombre acusado de abusar de su hija de 11 años

28/04/2019

Un vecino de la capital grancanaria está siendo investigado por haber presuntamente abusado sexualmente en cinco ocasiones de la menor en su propio domicilio y también por pegar y amenazar a su pareja de forma continuada. La juez de Violencia sobre la Mujer lo ha enviado a prisión de forma provisional.

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Las Palmas de Gran Canaria, con el informe a favor de la sección de Violencia sobre la Mujer de la Fiscalía Provincial, ha dictado un auto de prisión provisional sin fianza para un varón, de 29 años y residente en el barrio de Guanarteme, por haber presuntamente abusado sexualmente en cinco ocasiones de su propia hija, de 11 años, en su domicilio. También pegó y amenazó a su pareja sentimental en varias ocasiones.

La autoridad judicial ha tomado esta determinación después de que la menor de edad contara a su tutor en el colegio los presuntos hechos delictivos cometidos sobre ella por su propio padre y que comenzaron a producirse el 14 de enero del presente año.

Los hechos se refieren a una pareja que tenía dos hijos en común –la víctima y un bebé– y que tras haberse separado, volvieron a convivir hace tres años. Según el testimonio de las víctimas, a principios de este mes de abril la menor relató a su profesor del colegio que su padre había comenzado a abusar de ella el 14 de enero en su casa, penetrándola vaginalmente en tres ocasiones. También que le había ofrecido 20 euros por practicarle sexo oral en una ocasión y en otra, se masturbó delante de ella mientras se bañaba. Todos estos presuntos hechos los llevaba a cabo aprovechando los momentos en los que la madre no estaba en la casa.

Prisión provisional

La niña detalló de forma «sólida y contundente», según la autoridad judicial, todas las agresiones y abusos que había cometido presuntamente su padre sobre ella, las cuales tenía escritas en una libreta detallando incluso las fechas exactas de las mismas. La menor, que fue examinada en primera instancia por un equipo médico del hospital Materno Infantil que determinó que tenía el himen perforado, relató como su padre le insistía en que le hiciera el «juego de la lengua» –refiriéndose al sexo oral– y sostuvo que no dijo nada a su madre por miedo.

Por su parte, la madre declaró que nunca había sospechado nada con respecto a los abusos sexuales cometidos por su pareja y que se enteró de los mismos cuando la llamaron del colegio. Sí reconoció que había sufrido reiteradas palizas y amenazas por parte del detenido, al que no había denunciado porque dependía de él y no tenía apoyo familiar.

El detenido negó los hechos.

Solo reconoció golpes

Al acusado, que reconoció que pegó dos golpes en los ojos a su pareja provocándole un desprendimiento de retina y que vendía porros, se le imputan de forma provisional dos delitos de agresión sexual y otros tres de abuso sexual en relación con la menor y uno de maltrato habitual y maltrato con respecto a la madre.

Testimonios «impactantes, sólidos y contundentes»

El auto de prisión provisional se fundamenta en «las impactantes sólidas y contundentes manifestaciones incriminatorias de las víctimas», comenzando por las de la niña en sede policial primero «al narrar cada una de las agresiones sexuales sufridas por su progenitor» así como las agresiones «en forma de golpes sufridas por su madre a manos de su padre» y, en segundo termino, las declaraciones igualmente creíbles de «la madre de la menor quien en sede judicial contó de manera coherente y sin incurrir en contradicciones como el investigado la ha venido golpeando en varias ocasiones durante su relación sentimental».

Al instructor le llamó «la atención por su especial salvajismo una ocasión –reconocida además por el propio investigado– en la cual éste le propinó dos fuertes puñetazos en los ojos que le ocasionaron a la mujer sendos moretones». Junto a las agresiones, la madre de la menor dijo haber sufrido constantes insultos y humillaciones delante de sus hijas. Por su parte, el investigado, tanto en sede policial como en sede judicial, ha negado haber agredido y abusado sexualmente de su hija. «Nunca he abusado de mi hija, no la he tocado y solo me he bañado una vez estando la madre presente», declaró en el juzgado.