Javier Gómez Navarro posa en la inmensa biblioteca que posee anexa a su casa madrileña. / virginia carrasco

«Los sesos de mono están ricos»

El presidente de la Sociedad Geográfica Española es un trotamundos militante. Dueño de la mejor biblioteca del mundo sobre viajeros por España, le vuelve loco la casquería, madruga y nada le quita el sueño

ANTONIO PANIAGUA

Javier Gómez-Navarro, de 76 años, tiene un estómago de hierro. Nada melindroso en cuestión de comidas, sus muchas expediciones por el mundo han blindado su sistema digestivo y no le hace ascos a la hora de hincar el diente a cualquier bicho que le presenten. Ha comido alacranes, saltamontes, hormigas, gusanos y otros especímenes difíciles de imaginar en una carta. Ahora que ya está próximo a retirarse y no puede hacer alardes culinarios, cuida su dieta y se ha hecho frugal por obligación. Presidente del grupo MBD, Gómez-Navarro fue plenamente feliz cuando le tocó organizar los Juegos Olímpicos de Barcelona. Entonces ejercía de secretario de Estado de Deportes.

En 1993 Felipe González le eligió para dirigir la cartera de Comercio y Turismo, un ministerio que le quedaba como un guante. Y es que desde los 12 años este viajero impenitente fatiga los caminos y es un asiduo de los aeropuertos. Apasionado coleccionista de libros de viajes por España, presume de tener la mejor biblioteca en la materia. Allí pasa las horas muertas, junto a sus globos terráqueos, leyendo y preparando artículos para el boletín de la Sociedad Geográfica Española, institución que preside. No ha perdido las viejas amistades de cuando era miembro del Consejo de Ministros y sigue frecuentando a Javier Solana y Felipe González.

Lunes

6.30 horas. Me despierto muy temprano. Los viejos no dormimos mucho. Y sí, desayuno bien, bastante bien.

7.00 horas. Me voy a mi biblioteca, que está en un edificio separado de la vivienda. Con 25.000 ejemplares, es la mejor biblioteca de libros de viajes por España y de viajeros españoles del mundo. Tiene mejores fondos que la Biblioteca Nacional y que cualquier otra que se pueda imaginar. Además de leer, ordeno cosas y miro ejemplares. Leo mucho guías antiguas para ver cómo era el mundo hace cien años. Estoy orgulloso de mis guías Baedeker y Murray, las dos son colecciones completas, y entre mis joyas bibliográficas destaca un Mercator y libros que valen entre 20.000 y 30.000 euros. No son una broma.

10.00 horas. Con 76 años, estoy en vías de prejubilarme. Aun así, sigo siendo presidente del grupo MBD, dedicado a las fusiones y adquisiciones de empresas. Nuestra tarea consiste en crear confianza entre compradores y vendedores para ejecutar la operación. Trabajamos sobre todo con fondos de inversión, que son nuestros clientes fundamentales.

Martes

14.00 horas. Tengo mucho cuidado con las comidas. He llegado a estar muy gordo y he adelgazado a base de no cenar. En mis viajes nunca he rechazado nada, he comido de todo: gusanos, alacranes, hormigas y bichos más grandes, hasta incluso, en la selva peruana del Amazonas, sesos de mono extraídos de una cabeza recién abierta. Estaban ricos. De siempre me han gustado mucho los sesos de vaca, la lengua. La casquería me encanta.

20.00 horas. Sigo conservando amistades de cuando fui ministro de Comercio y Turismo. Veo a Felipe González y mucho a Javier Solana, Ángeles Amador, Pedro Solbes... Tuve muchísima relación con Carmen Alborch. Felipe vive ahora en Extremadura fundamentalmente, por lo que ya no le veo tanto.

21.00 horas. Tuve una colección fantástica de nacimientos de todo el mundo, pero la acabé vendiendo al Gobierno de Murcia, donde todavía se siguen fabricando. Y poseo una colección muy buena de soldaditos de plomo, que muestro siempre desfilando. Los libros van ocupando tiempo y espacio y van desplazando a otras colecciones.

Miércoles

19.15 horas. El trabajo en la Sociedad Geográfica Española a veces no es muy agradable, porque uno de mis cometidos es conseguir dinero. Me toca hacerlo y lo hago, pero no es un plato de buen gusto. Lo que sí me entusiasma es participar en el consejo de redacción del boletín que elabora nuestra organización.

20.30 horas. Soy muy amigo de Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía. Le conozco desde que era responsable de la Fundación Tapies. Me enseña las exposiciones que hay en el Reina; es un placer que una persona como él, con su nivel y la profundidad de análisis que tiene para ver las obras de arte, haga de guía solo para mí.

23.30 horas. Me agrada leer en la cama cuando me acuesto. Si estoy con un volumen muy pesado difícil de manejar estando tumbado, utilizo el libro electrónico, pero prefiero sin duda el papel.

24.00 horas. Duermo muy bien, nunca más de cinco o seis horas. Soy hiperactivo, aunque cada vez menos por los achaques. Cuando no me duele una cosa, me duele otra.

Jueves

19.00 horas. Entre los sitios que frecuento figuran las librerías de viejo, como Guillermo Blázquez, especializada en libros antiguos y raros. Los coleccionistas somos adictos a comprar, y a veces nos pasamos. Suelo pasear por la cuesta de Moyano y voy mucho al Rastro. Durante 30 años, no ha habido sábado y domingo que no lo haya visitado.

20.30 horas. A veces pienso qué será de mi biblioteca cuando no esté. Si no encuentro una oferta de una institución que implique la buena gestión de los libros, se la dejaré a mi mujer y a mi hija y que hagan con ella lo que quieran. Una vez muerto, me da un poco lo mismo.

22.30 horas. Soy muy futbolero y suelo ver partidos por la tele. Desde que dejé la Secretaría de Estado de Deportes nunca he vuelto a ir al palco del Real Madrid, y eso que soy madridista. En un palco parece que uno se dedica sobre todo a hacer relaciones públicas. Alguna vez voy al Wanda Metropolitano porque soy muy amigo de Miguel Ángel Gil y me invita. Además suele contarme cosas del mundillo del fútbol. Con la pandemia he empezado a ver más películas y series en las plataformas. Me entretiene ver los canales Viajar y National Geographic, y suelo seguir la serie documental presentada por Michael Portillo, que recrea los itinerarios de la 'Guía Bradshaw Continental de 1913'.

Viernes

18.00 horas. Me quedan por conocer países como Afganistán, Pakistán, Etiopía, Myanmar y Vietnam, aunque este país se ha vuelto un poco problemático para visitarlo por la invasión de los chinos. Empecé a viajar siendo muy joven porque mis padres me mandaron a Alemania con 12 años a aprender el idioma. Me dediqué a recorrer el país, y a la vuelta me interesó conocer Francia, Suiza, Holanda, Bélgica.

19.00 horas. Me atrae el misterio, sigo mucho las noticias religiosas, aunque ya no soy creyente. Si bien he perdido la fe y soy agnóstico, mi formación de base es cristiana y eso lo impregna todo.

20.00 horas. No me afecta demasiado el estrés, aunque he tenido algunos episodios malos. Cuando me dedicaba a la política, una vez regresaba de un viaje a América a las ocho la mañana y debía estar en el Consejo de Ministros al cabo de una hora. Allí mismo me dio un patatús y me subió la tensión hasta 28-20. Fue una cosa puntual.